jueves, 18 de junio de 2009

Joan Lerma, un cortesano de partido

Considero a Joan Lerma el mejor President de cuantos ha tenido la Generalitat valenciana. Revisando la tarea de los demás, el caso es que, unos por breves, otros por estériles, sinvergüenzas, hueros o incapaces, comparando, Lerma es el que sale mejor parado, claramente. Hoy Joan Lerma Blasco es un senador del grupo socialista con muy poca presencia pública pero, en otro tiempo, fue una pieza fundamental en el desarrollo autónomico valenciano. Ese es su valor. Con sus luces y sus sombras, que trece años de presidente dan para mucho, sin él es imposible entender el actual mapa institucional y político del País Valenciano. Joan Lerma nunca se ha caracterizado por su capacidad de liderazgo político a nivel social o institucional, ni cuando era President, pero esta circunstancia no le ha impedido desarrollar una amplísima y dilatada carrera política profesional, iniciada poco después de los veinte y que se mantiene pasados más de treinta años. Su mérito siempre ha sido su fortaleza orgánica en la federación valenciana del PSOE: siendo secretario general, entre 1979 y 1997, dirigió la formación con mano de hierro sin dejar que nadie le discutiera y después, fuera ya del puente de mando, nunca ha tenido remilgos para conformar a su alrededor un nutrido colectivo de fieles, o de interesados, que han funcionado y funcionan como grupo de presión interno para asegurarse la pervivencia en cargos orgánicos y, por añadidura, institucionales aun al precio de sacrificar los resultados electorales.
En mi último artículo ya apunté que, en mi opinión, la recuperación electoral de la izquierda valenciana será imposible con Jorge Alarte al frente del PSPV. Le falta nivel, lo evidencia su discurso, sus esclavitudes y los colaboradores de que se rodea. Hoy añado que sin la desaparición orgánica de Joan Lerma y sin que se desmovilicen los que están organizados en torno suyo tampoco tiene la izquierda valenciana nada que hacer. El "lermismo" representa todo un modo de funcionamiento partidario: los grupos, las corrientes, tan lógicas como necesarias en un partido democrático, se convierten en elementos nefastos cuando su actividad no responde a planteamientos ideológicos sino a luchas por cuotas de poder personal, una asesoría, un escaño, una secretaria, un consejo de administración cualquiera que llevarse a la boca. Poco más de 100 personas taponan todas las posibles maniobras de la formación, cualquier cambio real es imposible, este centenar y pico no lo va a permitir. A efectos políticos prácticos, esta forma de organización grupal es percibida por el ciudadano como simple autismo, y el votante huye.












A Joan Lerma le hemos visto envejecer de foto oficial en foto oficial.


Como President de la Generalitat, entre 1982 y 1995, Joan Lerma, prescindió de la política y se dedicó a la gestión. Para ello llenó su gobierno de consellers y altos cargos salidos del mundo académico, gente técnicamente bien preparada, ajena y desinteresada en el navajeo partidista. Por eso la gestión, estrictamente la gestión institucional, es la página más brillante de su balance. En cambio, la renuncia al liderazgo político más allá del control interno de su partido posibilitó que, poco a poco, otras fuerzas políticas y sociales, todavía minoritarias en las urnas, ocuparan el espacio público y pasaran a dominar la agenda ciudadana sin topar con un discurso alternativo.
La estatura estrictamente política de Joan Lerma se ha puesto más claramente de manifiesto desde que en 1995 abandonó la presidencia de la Generalitat. En un primer instante, sin llegar a hacer efectivo el traspaso de poderes con su sucesor Eduardo Zaplana e incumpliendo el compromiso de no abandonar a las primeras de cambio la política valenciana, fue un Ministro de Administraciones Públicas que no pasó de accidental y, luego, como senador territorial ha transitado por ese "ilustre cementerio parlamentario" con más pena que gloria, como la mayoría de sus compañeros de escaño. Y ahí sigue; sin trazas de querer dejarlo, ni el Senado, ni los equilibrios partidistas. De Lerma no se espera nunca ni un discurso brillante, ni una reflexión teórica excepcional. Es imposible encontrar, en todos estos años, un artículo, una ponencia o un libro de Joan Lerma que merezca interés político.
Lerma no es, no hay duda, un intelectual pero tampoco es un populista. Pese a ser un hombre de barrio, discreto, austero y con fama de honrado, jamás ha conectado con la fibra sentimental del electorado, nunca ha estado dotado para sintonizar con la calle; desde el coche oficial siempre ha visto con cierto desdén o hartazgo el haber de mezclarse con el pueblo llano. Lerma es un animal dotado para la lucha orgánica, un eterno sobreviviente en los conciliábulos partidistas, un cortesano en el reino de los partidos.
Así las cosas, electoralmente, desde 1982, el socialismo valenciano vivió a rueda del tirón del PSOE, de Felipe González y sus posibilidades. Por eso, cuando éste no aguantó, el socialismo valenciano se desmoronó. El PSPV era una formación débil, sin nervio, parecía otra cosa pero era un gigante con pies de barro. Su paso a la oposición se encargó de dejar a la vista todas las miserias que con el mimo de un miniaturista había ido acumulando, y en ellas siguen instalados.
Resulta paradójico, pues, que ahora, como acaba de hacer recientemente en una entrevista en la revista "El Temps", Lerma demande mayor autonomía del PSPV respecto del PSOE. También llama la atención que simule estar fuera de las luchas por el poder interno dentro de la federación valenciana cuando en todas las Comisiones Ejecutivas que ha tenido el partido después de abandonar él la secretaría general los cargos de mayor relevancia siempre han estado en manos de sus fieles. Sin ir más lejos, él mismo fue hasta el año pasado el presidente de la Comisión Gestora que dirigió el PSPV después de la dimisión de Joan Ignasi Pla como secretario general.
En resumen, que me parece que una de las estaciones imprescindibles en la necesaria refundación que precisa el PSPV para ser, de verdad, alternativa de poder y ser percibida como tal es que Joan Lerma deje la política activa, pase a la actividad privada y se lleve con él, como si se tratara del "Flautista de Hamelín", a todos esos ratones de partido que, organizados a su alrededor, llevan años viviendo de roer las posibilidades electorales del PSPV.

4 comentarios:

Carolus dijo...

Aquí os dejo abrir un e-libro muy útil para que lo miréis, se llama “Manual y espejo de cortesanos”, de C. Martín Pérez.

http://www.personal.able.es/cm.perez/comentarioslibros.html
http://www.personal.able.es/cm.perez/Manual_y_espejo_de_cortesanos.pdf


Simula, disimula, no ofendas a nadie y de todos desconfía: antiguo consejo para un joven Rey Sol que te servirá para desenvolverte y medrar en la Corte en la que todos sobrevivimos. Donde hay un grupo de personas, existirá una lucha por el poder, alguien lo conseguirá y a su sombra crecerán los cortesanos que conspirarán para quitárselo o para agarrarse a una porción de poder dentro de su Corte. Tal vez aún no te hayan contado cómo funciona todo esto. Te guste o no, ya estás metido de lleno en la Corte y es mejor que domines sus reglas. Despierta, otros ya te llevan ventaja. Es hora de medrar.

Saludos

Anónimo dijo...

Vuelvo a coincidir en la mayor parte del artículo respecto a la era lermista y su gestión pública. Pero no estoy de acuerdo con la rotunda afirmación respecto Alarte. Ha conseguido la S.General del Pspv y debe tener su oporunidad, 9 meses no son suficientes en un partido de 15 años lermista para cambiar las cosas. Tal vez no sea la solución definitiva pero creo que tras su paso el PSOE en la C.V puede tener de nuevo su oportunidad.

En cuanto a la refundación podría estar bien el problema es que si los mismos que estan ahora vuelven a afiliarse y el mensaje de lengua y pais lo vuelve acaparar todo con la ayuda de El Pais y el Levante ¿habrá cambiado algo?.
escéptico

Anónimo dijo...

http://rapidshare.com/files/249448852/Martin_perez_gran_juego.pdf.html

MANUAL Y ESPEJO DE CORTESANOS

Anónimo dijo...

tu si que has hecho un anaslisis brillante : para que la izquierda t
tenga otra vez opotunidad de ser alternativa ,es necesario que la gente que tenga experiencia se marcher a su casa . Con amigos asi no necesitamos enemigos . Por otro lado ,tu que criticas la falta de ideas ,seria bueno que dijeses las que defiendes y no las personas que sobran .
Si reflexionas un poco te daras cuenta que quien no tiene liderazgo politico no puede tener seguidores ,especialmente despues de tantos años alejado del poder .
A lo mejor ,no acertaste tu en los planteamientos politicos que tenias