miércoles, 6 de mayo de 2009

Hágase, pero que parezca un accidente

Suena mafioso. Sabe a mentira. Lo de que el fin justifica los medios es viejo, pero no es bueno. María Ángeles Avilés, finalmente, no será eurodiputada por las listas socialistas. Es una buena noticia. No parecía la persona adecuada, ni por su perfil profesional, ni por su talla política, ni por trayectoria, ni por su actitud. Utilizar el privilegio de tener en su mano la continuidad del PSPV-PSOE en la alcaldía de Elx, haber mostrado su disposición a colaborar con una posible moción de censura del PP, en resumen, chantajear a su partido, para asegurarse un lugar de salida en la candidatura de las próximas elecciones europeas la desacreditaba absolutamente; y, como a ella, a su partido, que la colocó en el puesto número 15, de elección segura, es decir, el partido aceptaba el trágala en vez de plantarse y negar un pacto tan indigno.
Ahora resulta que todo estaba preparado, que el PSPV-PSOE engañó a la concejal con su ubicación en la lista europea para que abandonara su puesto de regidora en Elx y disipase, así, el peligro de una moción de censura. Avilés llegó, incluso, a hacerse una foto de grupo con el resto de candidatos. Y renunció a su acta municipal. El pez había picado. La edil, haciendo gala de tan gran ingenuidad que todo ello resulta harto sospechoso, soltaba la presa. Ya no valía nada. La cuenta atrás había empezado. Cuando hace unos días el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana informó de que había abierto diligencias informativas contra Avilés por el caso de las “facturas de Elx” (pagos del PSPV-PSOE cargados a las arcas municipales), el partido dictó sentencia. La lista electoral no podía estar bajo sospecha. Y puesto que la candidatura todavía no era oficial (¿cómo es posible tanta candidez?), María Ángeles Avilés, fuera. Veremos si el supuesto punto final del culebrón no es el inicio de tres puntos suspensivos, ya veremos si no hay nuevas sorpresas.
En definitiva, el “qué”, perfecto: esta señora no merecía estar donde estaba; pero el “cómo”, inaceptable: un partido que hace trampas con sus militantes, un partido que para resolver los contenciosos que tiene con sus propios concejales tiene que apuñalarlos por la espalda después de traicionarlos, un partido que en lugar de buscar la solución de los problemas que se le plantean en el campo de la ética la busca en el terreno minado del engaño, un partido así, no es de fiar. Pueden quedar como listos, pero no como honrados, ni como creíbles, ni como dignos de confianza. Es verdad que el espabilado, listo, sinvergüenza y pillo, capaz de echar mano de la trampa para llevarse la gallina a su zurrón, levanta cierta admiración pero no creo que esta sea la imagen que necesitan los socialistas.
Cierto es que, una vez implicada judicialmente en el caso de las “facturas de Elx” la presencia de Avilés contaminaba la lista electoral del PSOE. Lo que resulta grotesco es que utilice este argumento el partido que mantiene al frente del consistorio ilicitano a Alejandro Soler, el alcalde de la ciudad, no sólo implicado sino también imputado por idéntico asunto que María Ángeles Avilés.
Claro que el Partido Popular hace lo mismo. Ahí están los Bosch, Martín Vasco y compañía apartados del partido, mientras los Camps, Costa, Fabra y demás, como si nada. Será una moda, será que los grandes trabajan así. Que conste, por aquello de las alternativas.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Evidentemente comparto tu opinón. Soy de los que piensan que si no quierese ser igual no te comportes igual. Por que si te comportas igual eres lo mismo. Juliá recuerdo alguna vez que en el PSPV siempre se jactaban que algunos en lo Congresos se caian de la lista cuando se iba a fotocopiar para repartirla a los delegados. Congreso de la Politécnica año 1997. Es más, le llaman cultura de partido y dicen que está en su código genético.