martes, 26 de mayo de 2009

"El Mundo", de Torquemada a la Madre Teresa de Calcuta

Solamente un apunte para dejar constancia de que a Pedro J. Ramírez, de que a "El Mundo", hay noticias que se les escapan, impropia y sorprendente situación para tan destacado tiburón del periodismo. "El Mundo" no dice hoy ni media palabra del fallo de la Junta Electoral de Valencia que, en respuesta a un recurso del Partido Socialista del País Valenciano (PSPV), estima que "Canal 9 no satisfizo las exigencias de la neutralidad informativa" en relación a la información ofrecida sobre la declaración del President de la Generalitat valenciana, Francisco Camps, como imputado en el "caso Gürtel". Ni media palabra, ni siquiera en su edición de Valencia.

Pedro J. Ramírez.






Sirva esta nota para completar lo que en su día ya escribí sobre el tratamiento que Canal 9 había dado, está dando, al mencionado caso de corrupción del PP en Valencia. Un tema sobre el que "El Mundo" está pasando de puntillas, intentando quitarle todo el hierro posible y mostrando una comprensión con los imputados que contrasta con su actitud en cuestiones de mucha menor enjundia.
Sobre los modos de hacer periodismo de Pedro J. Ramírez se ha discutido mucho, su cruzada contra todo lo que suena a gobiernos socialistas siempre da que hablar. Personalmente, y pasando por alto algunos excesos en las formas que delatan sus intenciones, sus fantasmas y sus negocios, en general, a mí nunca me han escandalizados las informaciones de Ramírez. Me parece bien que los periódicos sean duros con el poder, comprendo que haya enfoques editoriales concretos que explican mayor o menor detenimiento en unos temas u otros, incluso acepto que se puedan cometer errores. Para entendernos, el GAL existió y es de una gravedad enorme. Pero después vino Aznar, y "El Mundo" cambió de periodismo. De la ofensiva se pasó a contener, de fiscal a defensor. Esto es lo que no vale. No puede ser, por poner un par de ejemplos, que las quejas de los ciudadanos ante el Consejo Audiovisual de Catalunya sobre TV-3 o el hecho de que un grupo de opositores diga que piensa impugnar unas pruebas en Canal Sur sean noticia de abrir y que cuando una Junta Electoral dice que Canal 9 no es neutral se censure la información. ¿Qué despliegue no se hubiera hecho si se tratase de Televisión Española?
Este es el problema, esto es lo que convierte en prescindibles, si no patéticas, todas las admoniciones de Pedro J. Ramírez y sus colaboradores en "El Mundo". El periodismo de "botafumeiro", el que no se moja, el oficialista, me produce arcadas pero todavía es peor aquel que, a la carta, combina "botafumeiro" y "Santa Inquisición". No se puede ser, para unos, "la Madre Teresa de Calcuta" y, para otros, "Torquemada".
Un doble rasero tan exagerado como el que utiliza "El Mundo", una indulgencia tan evidente sobre todo lo que afecta al PP valenciano no es aceptable desde una mínima observancia de los principios del periodismo. A no ser, en el caso que nos ocupa, que todo se explique a partir del dinero. Si así fuera, alguna cosa tendría que ver que "El Mundo" hubiera conseguido de la Generalitat Valenciana cuatro licencias de Televisión Digital Terrestre, ni más ni menos que en Valencia, Castellón, Elx y Benidorm; o que el citado periódico tenga, día tras día y desde hace años, publicidad institucional muy por encima de su tirada; o que destacados colaboradores de Pedro J. Ramírez sean participantes habituales de los programas de debate de Canal 9.

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