miércoles, 20 de mayo de 2009

Camps y su ruleta rusa

Estos dos días de declaraciones ante el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana de los diferentes imputados en el “caso Gürtel” están ofreciendo la peor imagen de la política y de los políticos, y me temo, que también la más real.
Llegados hasta aquí, queda claro que la táctica de Francisco Camps, President de la Generalitat valenciana, para salir airoso de su imputación, de sus trajes regalados, de sus contratos a quien le regala trajes, se basa en apostarlo todo a judicializar al máximo la política, y nada más. Camps ha desviado la política de sus escenarios normales, sobre todo el Parlamento, al Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana para, de esta forma, ligar su rehabilitación política, su futuro político, a conseguir que no se pueda probar el delito de cohecho del que se le acusa. Si logra no salir condenado judicialmente, le dará una vuelta de 180 grados a la realidad y se presentará como una víctima política de aquellos, sus opositores, pobres, que pretenden ganar en los juzgados lo que no pueden ganar en las urnas. Por eso no necesita dar ninguna explicación más allá de lo que le haya dicho al juez. Todo a una carta. Como le salga bien, que le echen un galgo a Carlos Fabra, y más plomo en las alas de Rajoy.
Camps le ha dicho hoy al juez Flors que pagó en efectivos sus trajes (más de 12.000 euros), que no tiene facturas, que las cuentas en su casa las lleva su mujer y que de lo de dar contratos, a él que le registren, que él no está en ninguna mesa de contratación. Y luego ha salido a la calle. Allá, su partido, él mismo, tenía organizada una muestra de “adhesión inquebrantable” propia de los regímenes dictatoriales, de las democracias orgánicas de segunda o de tercera. Para completar la escena, periodistas al borde de un ataque de nervios, micrófono en ristre, se han acercado al President (cuando les han dado la señal los de protocolo) para, sin hacer preguntas, claro, y con sus simpatizantes de fondo, facilitarle que pudiera presentar su proclama de siempre, con los mismos tópicos de siempre, con su “estoy contento”, “satisfecho”, “decir la verdad”, “todo va bien”, “muchas gracias”. Y de remate, sus tres vicepresidentes y la alcaldesa de Valencia, Rita Barbera, para acompañarle y hacerle más llevadero el paseíllo. Sus saludos, a diestro y siniestro, eran más propios de un invitado a una boda con expectación que de un imputado que se las tiene que ver con el juez. ¿A qué viene tanta alegría?
Camps es un político sumido en un agujero negro. Incluso los capotes del diario “El Mundo” se le vuelven en contra. Hoy el diario de Pedro J. Ramírez publica una conversación telefónica entre Álvaro Pérez, “El Bigotes”, y Francisco Correa, el máximo responsable de toda la trama. Pérez, presuntamente, asegura en la grabación que los trajes que le hizo a Camps eran únicamente para prestárselo para unas fotos, y que luego los devolvió. Que nivel. Cada vez peor. ¿Eso no se tenía que pagar? ¿Cómo lo pagó Camps? ¿A que responde este servicio? ¿Y los demás? ¿Y los trajes del resto de imputados? Por cierto, ¿cómo trataría “El Mundo” el “caso Gürtel” si, en vez de Camps su protagonista fuera, Zapatero o lo hubieras sido Felipe González? ¿Sería igual de comprensivo Pedro J. Ramírez? La información de “El Mundo” añade también un dato que ayuda a entender en qué marco se debe situar todo lo que está pasando, cuál la talla personal de los protagonistas de este vodevil: Álvaro Pérez se refiere a Camps como “El Curita”. Ya ven, el mismo que le decía que le iba a querer toda la vida, el mismo que se pasa 20 pueblos con los regalos que hace a al familia Camps, cuando no está él delante, le llama “El Curita”. El “amigo del alma”, ese al que Camps “quiere un huevo”.
Hoy también se podía leer en “El País” que, siendo Rita Barberá presidenta de la Federación Española de Municipios, la entidad encargó la organización de sus asambleas de 1999 y 2003 a una empresa de la trama “Gürtel”, en total 800.000 euros. Vayan sumando. Me ha llamado la atención la respuesta de Barberá. Ha dicho que ella no se encargaba de estas cosas, que son ganas de implicarla y que ha puesto la cuestión en manos de sus abogados por “si hay algún tipo de “animus”, una figura del derecho, por si hay que utilizarlo”. ¿Animus? ¿Animus? Será “animus injuriandi”. Parece que no les basta con hacer el ridículo en el fondo y quieren demostrar que su inanidad no tiene salvedades. Claro que también Mariano Rajoy , el presidente del PP, ha asegurado contra toda verdad que Camps ha salido de su declaración judicial sin cargos. A la boca se le hace decir lo que se quiere. Todo vale. Por eso, ayer, en el Parlamento valenciano, los diputados del grupo Popular recibieron en pie y con aplausos al secretario general de su partido, Ricardo Costa, por el único mérito de haber declarado ante el juez imputado por cohecho, como si se tratara de una divisa de honor.
Lo dicho, todo vale. La exigencia democrática ha quedado reducida al resultado electoral. Las votaciones como única llave de legitimidad y el sistema de partidos cada vez más cerrado alrededor de dos grandes formaciones que llevan al ciudadano a tener que elegir entre “lo malo y lo peor”, “entre susto y muerte”. Parece mentira que la democracia sea lo más imperfecto del capitalismo en que vivimos. Blanco o negro, sin más opciones. En economía se considera que para que se pueda hablar de “mercado perfecto” se tienen que dar, entre otras cosas, un gran número de compradores y vendedores, libre concurrencia e información y racionalidad de los agentes. Pues ya ven, a la hora de votar o se compra agua o se compra vino; unos partidos tienen todos los medios para llegar al votante y otros, ninguno, y sobre estar bien informados… Sólo hay que ver como ha ofrecido hoy Canal 9 la reseña de la declaración como imputado de Francisco Camps.


SEGONA JORNADA DE LES DECLARACIONS SOBRE LES INVESTIGACIONS DERIVADES DEL 'CAS GÜRTEL'
A penes 40 minuts ha durat la declaració del president de la Generalitat en esta segona jornada de les declaracions sobre les investigacions derivades del ''cas Gürtel''. El president, que ha estat acompanyat de l'alcaldessa i dels tres vicepresidents, s'ha mostrat tranquil i satisfet.
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Alguien podría pensar que es imposible referirse a la noticia de hoy sin usar las palabras “imputado” o “trajes”. Pues no, se puede hacer, la pieza de Canal 9 lo demuestra.Claro que también se podría esperar que la primera vez que un President de la Generalitat se las ve como imputado ante un juez se le dedicara algo más de un minuto y veinte segundos, o que no fuera la sexta noticia del día, o que se hubiera recogido que también había detractores de Camps a la puerta del juzgado, o alguna declaración de la oposición... Imaginar que de una vez se hubiera explicado cuál es la acusación ala que se enfrenta Camps, visto lo visto, parece el colmo e la ingenuidad.

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