viernes, 29 de mayo de 2009

La misma mercancia averiada de siempre

Estamos en campaña electoral. Sí, de las elecciones europeas. La ciudadanía no parece muy dispuesta. Todo suena ajeno, distante. Resulta de dudosa rentabilidad eso de ir a votar para dar forma al Parlamento Europeo; en realidad, no queda claro que pinta el Parlamento Europeo; es más, lo que pasa es que resulta de dudosa rentabilidad eso de ir a votar, a secas. Entre los que no se sienten concernidos y los que se notan estafados, el listado de quienes no se acercarán a las urnas el día 7 me temo, no digo nada nuevo, que será alto. No me extraña. Es tan sencillo pronosticar que la abstención será alta, como que, luego, nuestros dirigentes políticos no se darán por aludidos, con lo cual seguirán cargando de razones a los que pasan de votar.
Los políticos se comportan como quien se cree el más listo del barrio; como si los demás fuéramos bobos, tuviéramos el juicio averiado o padeciéramos amnesia severa. Ajenos a su trayectoria, cuando llega el periodo electoral, los candidatos consultan a sus especialistas, beben de fuentes de máxima prestancia y solvencia, se dejan aconsejar por sus brujos de la demoscopia y creen que con eso hay bastante. Atacan con un par eslóganes, desempolvan sus armas de seducción, recuperan los tópicos que les son propios, gritan eso de “prietas las filas que el enemigo está enfrente” y, sin más, a la caza del votante. Nada resulta menos atrayente que asistir a una campaña en la que, unos y otros, se limitan a pedir el voto en negativo; es bochornoso que ningún discurso vaya más allá de los lugares comunes y de presentar al rival como el paradigma de todos los males. ¿No tienen otra cosa que ofrecer? ¿Tan averiada tienen la propia mercancía?


Jaime Mayor Oreja, número 1 de la lista del PP en las elecciones europeas del 7 de junio.



Resulta que el PP quiere el voto (que importa que sean elecciones europeas) para, entre otras cosas, ir a una reforma laboral de la que solamente cuentan que ha de servir para acabar con la temporalidad ¿acabar con la temporalidad? ¿Para eso la reforma? Menuda broma. Dicen que tienen la receta para acabar con la crisis económica: pues que se la digan a su amigo Sarkozy, o a Berlusconi, o a Merkel, se lo agradecerán. Por cierto, si el PP tiene la solución a la crisis, ¿por qué no la aplican allá donde gobiernan? ¿Por qué no la ponen en marcha, por ejemplo, en la Comunidad Valenciana donde los datos económicos son los peores de toda España? Los populares viven con Zapatero en su diana: un día el fin del mundo nos llega en forma de gripe; al siguiente, en avión oficial; el otro, porque la familia se rompe. Que más da. Nada sustantivo, su reino es el adjetivo. Piden el voto en nombre del rigor en la gestión pública pero les crecen los casos de corrupción por todos lados y, lo que es más grave, no solamente los esconden sino que buscan en los privilegios judiciales de que disfrutan la vía para huir de sus responsabilidades políticas. Predican para los demás unas exigencias que ellos se saltan, incumplen sus propios códigos internos y buscan en las elecciones la exoneración de todas sus fechorías. Lo de Europa se lo creen tan poco que se limitan a ofrecer que defenderán con uñas y dientes los intereses de España. Vamos, que llevan años asegurando que los nacionalistas vascos o catalanes solo se preocupan de sus territorios y no creen en España y, ahora, ellos se plantean ir a Europa a barrer para casa, a ver que sacamos.


Juan Fernando López Aguilar, número 1 de la lista del PSOE en las elecciones europeas del 7 de junio.


Enfrente, agota ver como los socialistas, a la que huelen urnas, se envuelven en la bandera de la izquierda para recabar apoyos. La política de trincheras, la Internacional, los obreros, la lucha de clases: hay que aprovecharlo todo. La libertad, la paz, la tolerancia, los derechos sociales. Parece un chiste que los socialistas culpen de la crisis a la derecha, sin más, como si ellos no llevaran cinco años gobernando, como si ellos no hubieran colocado también el ladrillo en un altar. No es serio que apelen al miedo para que se les vote. Miedo, ¿a qué? El Partido Popular gobernó en España ocho años, lo lleva haciendo muchos más en diferentes comunidades autónomas, y el mundo sigue, las pensiones se mantienen, los hospitales siguen abiertos, los trenes continúan en marcha. Está feo chantajear al voto progresista haciéndole responsable de un posible triunfo de la derecha. Además, acabará por no colar. Si el PSOE no tiene más argumentos que ponerse el traje de “profetas del desastre”, que diría el propio Zapatero, mal van. Mejor sería que explicaran lo que ofrecen, el balance de su gestión. Resultaría de lo más conveniente que fuera con el ejemplo como se diferenciaran de aquellos a quienes descalifican y no solamente señalandoles como el demonio que viene. Siguen dando muestra de que no entienden que a ellos se les exige más pero que, si son capaces de ofrecer razones, se les entiende mejor.
Visto desde Valencia, si a todo lo dicho se le añade que Esquerra Unida y su entorno siguen en la cruzada para demostrar que todo puede dividirse por dos hasta el infinito y que el Bloc, supuestamente de izquierdas, está en una coalición con partidos de derechas, puede uno darse cuenta de lo fino que se ha de hilar para encontrarle sentido al voto.
Seguimos escarbando.

martes, 26 de mayo de 2009

"El Mundo", de Torquemada a la Madre Teresa de Calcuta

Solamente un apunte para dejar constancia de que a Pedro J. Ramírez, de que a "El Mundo", hay noticias que se les escapan, impropia y sorprendente situación para tan destacado tiburón del periodismo. "El Mundo" no dice hoy ni media palabra del fallo de la Junta Electoral de Valencia que, en respuesta a un recurso del Partido Socialista del País Valenciano (PSPV), estima que "Canal 9 no satisfizo las exigencias de la neutralidad informativa" en relación a la información ofrecida sobre la declaración del President de la Generalitat valenciana, Francisco Camps, como imputado en el "caso Gürtel". Ni media palabra, ni siquiera en su edición de Valencia.

Pedro J. Ramírez.






Sirva esta nota para completar lo que en su día ya escribí sobre el tratamiento que Canal 9 había dado, está dando, al mencionado caso de corrupción del PP en Valencia. Un tema sobre el que "El Mundo" está pasando de puntillas, intentando quitarle todo el hierro posible y mostrando una comprensión con los imputados que contrasta con su actitud en cuestiones de mucha menor enjundia.
Sobre los modos de hacer periodismo de Pedro J. Ramírez se ha discutido mucho, su cruzada contra todo lo que suena a gobiernos socialistas siempre da que hablar. Personalmente, y pasando por alto algunos excesos en las formas que delatan sus intenciones, sus fantasmas y sus negocios, en general, a mí nunca me han escandalizados las informaciones de Ramírez. Me parece bien que los periódicos sean duros con el poder, comprendo que haya enfoques editoriales concretos que explican mayor o menor detenimiento en unos temas u otros, incluso acepto que se puedan cometer errores. Para entendernos, el GAL existió y es de una gravedad enorme. Pero después vino Aznar, y "El Mundo" cambió de periodismo. De la ofensiva se pasó a contener, de fiscal a defensor. Esto es lo que no vale. No puede ser, por poner un par de ejemplos, que las quejas de los ciudadanos ante el Consejo Audiovisual de Catalunya sobre TV-3 o el hecho de que un grupo de opositores diga que piensa impugnar unas pruebas en Canal Sur sean noticia de abrir y que cuando una Junta Electoral dice que Canal 9 no es neutral se censure la información. ¿Qué despliegue no se hubiera hecho si se tratase de Televisión Española?
Este es el problema, esto es lo que convierte en prescindibles, si no patéticas, todas las admoniciones de Pedro J. Ramírez y sus colaboradores en "El Mundo". El periodismo de "botafumeiro", el que no se moja, el oficialista, me produce arcadas pero todavía es peor aquel que, a la carta, combina "botafumeiro" y "Santa Inquisición". No se puede ser, para unos, "la Madre Teresa de Calcuta" y, para otros, "Torquemada".
Un doble rasero tan exagerado como el que utiliza "El Mundo", una indulgencia tan evidente sobre todo lo que afecta al PP valenciano no es aceptable desde una mínima observancia de los principios del periodismo. A no ser, en el caso que nos ocupa, que todo se explique a partir del dinero. Si así fuera, alguna cosa tendría que ver que "El Mundo" hubiera conseguido de la Generalitat Valenciana cuatro licencias de Televisión Digital Terrestre, ni más ni menos que en Valencia, Castellón, Elx y Benidorm; o que el citado periódico tenga, día tras día y desde hace años, publicidad institucional muy por encima de su tirada; o que destacados colaboradores de Pedro J. Ramírez sean participantes habituales de los programas de debate de Canal 9.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Camps y su ruleta rusa

Estos dos días de declaraciones ante el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana de los diferentes imputados en el “caso Gürtel” están ofreciendo la peor imagen de la política y de los políticos, y me temo, que también la más real.
Llegados hasta aquí, queda claro que la táctica de Francisco Camps, President de la Generalitat valenciana, para salir airoso de su imputación, de sus trajes regalados, de sus contratos a quien le regala trajes, se basa en apostarlo todo a judicializar al máximo la política, y nada más. Camps ha desviado la política de sus escenarios normales, sobre todo el Parlamento, al Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana para, de esta forma, ligar su rehabilitación política, su futuro político, a conseguir que no se pueda probar el delito de cohecho del que se le acusa. Si logra no salir condenado judicialmente, le dará una vuelta de 180 grados a la realidad y se presentará como una víctima política de aquellos, sus opositores, pobres, que pretenden ganar en los juzgados lo que no pueden ganar en las urnas. Por eso no necesita dar ninguna explicación más allá de lo que le haya dicho al juez. Todo a una carta. Como le salga bien, que le echen un galgo a Carlos Fabra, y más plomo en las alas de Rajoy.
Camps le ha dicho hoy al juez Flors que pagó en efectivos sus trajes (más de 12.000 euros), que no tiene facturas, que las cuentas en su casa las lleva su mujer y que de lo de dar contratos, a él que le registren, que él no está en ninguna mesa de contratación. Y luego ha salido a la calle. Allá, su partido, él mismo, tenía organizada una muestra de “adhesión inquebrantable” propia de los regímenes dictatoriales, de las democracias orgánicas de segunda o de tercera. Para completar la escena, periodistas al borde de un ataque de nervios, micrófono en ristre, se han acercado al President (cuando les han dado la señal los de protocolo) para, sin hacer preguntas, claro, y con sus simpatizantes de fondo, facilitarle que pudiera presentar su proclama de siempre, con los mismos tópicos de siempre, con su “estoy contento”, “satisfecho”, “decir la verdad”, “todo va bien”, “muchas gracias”. Y de remate, sus tres vicepresidentes y la alcaldesa de Valencia, Rita Barbera, para acompañarle y hacerle más llevadero el paseíllo. Sus saludos, a diestro y siniestro, eran más propios de un invitado a una boda con expectación que de un imputado que se las tiene que ver con el juez. ¿A qué viene tanta alegría?
Camps es un político sumido en un agujero negro. Incluso los capotes del diario “El Mundo” se le vuelven en contra. Hoy el diario de Pedro J. Ramírez publica una conversación telefónica entre Álvaro Pérez, “El Bigotes”, y Francisco Correa, el máximo responsable de toda la trama. Pérez, presuntamente, asegura en la grabación que los trajes que le hizo a Camps eran únicamente para prestárselo para unas fotos, y que luego los devolvió. Que nivel. Cada vez peor. ¿Eso no se tenía que pagar? ¿Cómo lo pagó Camps? ¿A que responde este servicio? ¿Y los demás? ¿Y los trajes del resto de imputados? Por cierto, ¿cómo trataría “El Mundo” el “caso Gürtel” si, en vez de Camps su protagonista fuera, Zapatero o lo hubieras sido Felipe González? ¿Sería igual de comprensivo Pedro J. Ramírez? La información de “El Mundo” añade también un dato que ayuda a entender en qué marco se debe situar todo lo que está pasando, cuál la talla personal de los protagonistas de este vodevil: Álvaro Pérez se refiere a Camps como “El Curita”. Ya ven, el mismo que le decía que le iba a querer toda la vida, el mismo que se pasa 20 pueblos con los regalos que hace a al familia Camps, cuando no está él delante, le llama “El Curita”. El “amigo del alma”, ese al que Camps “quiere un huevo”.
Hoy también se podía leer en “El País” que, siendo Rita Barberá presidenta de la Federación Española de Municipios, la entidad encargó la organización de sus asambleas de 1999 y 2003 a una empresa de la trama “Gürtel”, en total 800.000 euros. Vayan sumando. Me ha llamado la atención la respuesta de Barberá. Ha dicho que ella no se encargaba de estas cosas, que son ganas de implicarla y que ha puesto la cuestión en manos de sus abogados por “si hay algún tipo de “animus”, una figura del derecho, por si hay que utilizarlo”. ¿Animus? ¿Animus? Será “animus injuriandi”. Parece que no les basta con hacer el ridículo en el fondo y quieren demostrar que su inanidad no tiene salvedades. Claro que también Mariano Rajoy , el presidente del PP, ha asegurado contra toda verdad que Camps ha salido de su declaración judicial sin cargos. A la boca se le hace decir lo que se quiere. Todo vale. Por eso, ayer, en el Parlamento valenciano, los diputados del grupo Popular recibieron en pie y con aplausos al secretario general de su partido, Ricardo Costa, por el único mérito de haber declarado ante el juez imputado por cohecho, como si se tratara de una divisa de honor.
Lo dicho, todo vale. La exigencia democrática ha quedado reducida al resultado electoral. Las votaciones como única llave de legitimidad y el sistema de partidos cada vez más cerrado alrededor de dos grandes formaciones que llevan al ciudadano a tener que elegir entre “lo malo y lo peor”, “entre susto y muerte”. Parece mentira que la democracia sea lo más imperfecto del capitalismo en que vivimos. Blanco o negro, sin más opciones. En economía se considera que para que se pueda hablar de “mercado perfecto” se tienen que dar, entre otras cosas, un gran número de compradores y vendedores, libre concurrencia e información y racionalidad de los agentes. Pues ya ven, a la hora de votar o se compra agua o se compra vino; unos partidos tienen todos los medios para llegar al votante y otros, ninguno, y sobre estar bien informados… Sólo hay que ver como ha ofrecido hoy Canal 9 la reseña de la declaración como imputado de Francisco Camps.


SEGONA JORNADA DE LES DECLARACIONS SOBRE LES INVESTIGACIONS DERIVADES DEL 'CAS GÜRTEL'
A penes 40 minuts ha durat la declaració del president de la Generalitat en esta segona jornada de les declaracions sobre les investigacions derivades del ''cas Gürtel''. El president, que ha estat acompanyat de l'alcaldessa i dels tres vicepresidents, s'ha mostrat tranquil i satisfet.
Pulsar


Alguien podría pensar que es imposible referirse a la noticia de hoy sin usar las palabras “imputado” o “trajes”. Pues no, se puede hacer, la pieza de Canal 9 lo demuestra.Claro que también se podría esperar que la primera vez que un President de la Generalitat se las ve como imputado ante un juez se le dedicara algo más de un minuto y veinte segundos, o que no fuera la sexta noticia del día, o que se hubiera recogido que también había detractores de Camps a la puerta del juzgado, o alguna declaración de la oposición... Imaginar que de una vez se hubiera explicado cuál es la acusación ala que se enfrenta Camps, visto lo visto, parece el colmo e la ingenuidad.

lunes, 18 de mayo de 2009

Benedetti ha muerto, defendamos la alegría




Mario Benedetti.








La vida, la de cada cual, me parece un conjunto de fuerzas enfrentadas que te pillan en medio y que, por más que las procuras conducir, te arrastran a bandazos. Casi nunca tenemos la última palabra. Sólo está en nuestras manos, y no siempre, pasar por las derrotas sin interiorizarlas demasiado y traicionándonos lo menos posible.

"... saber que al fin el mundo es esto
en su mejor momento una nostalgia
en su peor momento un desamparo
y siempre siempre
un lío"


Las circunstancias, pegajosas como una segunda piel, nos salen al paso cuando menos lo esperamos y cogen a nuestro "yo", ese que nos habita y que no quiere líos, y lo zarandean, y lo distraen. Lo marean, lo putean. Ese "yo" si que es cosa nuestra, responsabilidad propia. Ese "yo" es el camino que elegimos transitar.

"me sirve la modestia
de tu orgullo posible
y tu mano segura
sí me sirve
me sirve
tu sendero
compañero"

El "yo"-camino no se sabe a dónde va pero nosotros decidimos en buena medida por dónde pasa. Marcamos nuestro sendero con un par de líneas rojas que cada uno pone donde considera, unas líneas que no se construyen a base de saber lo que queremos sino teniendo claro que es lo que no estamos dispuestos a hacer. La literatura de Mario Benedetti, su voz, su sonrisa triste, a mí me ayudó a marcar mis líneas rojas, a diseñar mi camino, a formar mi yo. Y ayer Mario Bendetti se me murió.

"mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con que pretexto
por fin me necesites"


Yo he necesitado a Benedetti para llegar hasta aquí. Con su muerte, una vez más, he sentido que con la cantidad de hijos de puta que hay sueltos, tanta mala gente, las bajas siempre parecen caer del bando de los buenos.
Por suerte no es así, lo que pasa es que los cabrones más que morirse nos los quitamos de encima y eso, en lugar de doler, reconforta.

"Un torturador no se redime suicidándose. Pero algo es algo"

En este blog acostumbro a dedicarme a temas políticos, casi siempre destacando lo que me parecen errores, abusos o arbitrariedades de quienes gobiernan o aspiran a hacerlo.

"todo se hunde en la niebla del olvido
pero cuando la niebla se despeja
el olvido está lleno de memoria"

Escribo sobre estas cuestiones porque las considero importantes pero en mi "yo" ha influido más cualquiera de los fragmentos de la poesía de Benedetti aquí reflejados que todas las decisiones de Zapatero y Aznar. Juntos. Estos encorbatados señores tocan lo circunstancial de mi vida, que ya es, pero a Benedetti le debo mi "yo", que es mucho más; se lo debo a su compañía, al calor de sus palabras, a esa sonrisa triste que asomaba siempre bajo su bigote. Estoy en deuda con él. Como tributo procuraré cumplir su recomendación, defenderé la alegría.

"defender la alegría como una trinchera
defenderla del caos y de las pesadillas
de la ajada miseria y de los miserables
de las ausencias breves y las definitivas"


Con la cantidad de cosas que se han escrito hoy sobre Mario Benedetti, con lo poco que yo sé sobre su obra comparado a a quienes he leído o escuchado en las últimas horas, no estoy en condiciones de aportar nada relevante sobre su literatura. Por tanto, a ese tren no me subo. De todas formas no me resisto a decir que me gustó mucho una pequeña novela suya de la que se ha hablado poco, "La borra del café", y que hay una canción que interpreta Joan Manuel Serrat, con letra de Benedetti, que es una joya, un cuento exquisito, "Los formales y el frío". Disfruten del vídeo.
Y muchas gracias Benedetti.

viernes, 15 de mayo de 2009

Doctor Jekill y Mister Camps

El ciudadano Francisco Camps, como pasaría con cualquier otro hijo de vecino imputado judicialmente, puede esperar a que el juez le cite para explicar sus líos en el "caso Gürtel", faltaría más, pero Francisco Camps, como President de la Generalitat valenciana, le debe una explicación a la ciudadanía desde hace tres meses, sea en sede parlamentaria o, como mínimo, ante los medios de comunicación. Es así de simple.
Cuando Francisco Camps, una vez imputado por cohecho, es decir, soborno, dentro de la trama de corrupción del PP conocida como "caso Gürtel", asegura que "por fin tengo la oportunidad de explicar en sede judicial lo que tengo que explicar" está desertando de su cargo como President de la Generalitat. Camps se comporta como si fuera, sólo, un ciudadano corriente, como si no se tratara, además, de un destacado responsable político e institucional obligado a dar cuenta y a despejar públicamente cualquier duda que se pueda plantear sobre su gestión.
Francisco Camps tiene todo el derecho a actuar como si no fuera un alto, altísimo, cargo institucional pero, entonces, lo exigible es que abandone ese cargo, que dimita como President de la Generalitat. Lo que no es aceptable es que aproveche todos los privilegios que su posición le permite pero huya de las exigencias a que su puesto le somete.El Doctor Jekill no puede esconder que también es Mister Camps.
Es así de simple, muy fácil de entender. Resulta tan sencillo de entender que actuar de otra forma no puede ser más que producto de la mala fe, del desprecio a la democracia y de la falta de honradez. Francisco Camps, con su tramposa actitud, está, además, desprestigiando el cargo que ocupa; él es quien arrastra la institución por el barro de la vergüenza y no quienes le critican, lo hagan como lo hagan.
Sobre la honradez de Camps habla a las claras el tratamiento informativo que Canal 9, cuyos máximos directivos son personas de su más estrecha confianza, le dio ayer a la noticia de su imputación. Fue un "breve", apenas 40 segundos, y a él se pegó otra información de prácticamente la misma extensión sobre una denuncia del Partido Popular a la Fiscalia contra el secretario general del Partido Socialista del País Valenciano, Jorge Alarte.
A continuación se pueden ver las dos piezas, con sus respectivos redactados para facilitar la comparación.

El Tribunal Superior de Justícia de la Comunitat Valenciana fa un pas més en les diligències en les ramificacions del cas Gürtel. Per a la setmana que ve han sigut citats a declarar Ricardo Costa, Francisco Camps, Víctor Campos i Rafael Betoret. Camps ja es va personar en la causa fa un mes per a conéixer els detalls i poder defendre's així de les acusacions. El PSPV demana la seua dimissió immediata i critiquen que no hagen donat explicacions davant els ciutadans. El Consell i el Partit Popular es mostren tranquils davant l'oportunitat que es presenta de demostrar, segons asseguren, que totes les acusacions són una gran mentida.Pulsar


La Fiscalia de València ha obert diligències preprocessals penals contra Jorge Alarte. S'investiga així la possible irregularitat en la contractació d'una advocada, per part de l'Ajuntament d'Alaquàs, per a casos de violència de gènere. Segons la denúncia dels populars, el secretari general del PSPV, va contractar una advocada pròxima a la família saltant-se el torn d'ofici.Pulsar

Un par de observaciones:
Llama la atención que en la primera pieza, la que afecta a Francisco Camps, ni siquiera se identifique por sus cargos a las personas citadas, cosa que se hace siempre. Además, no se explica de qué delitos se les acusa, ni se especifica que su declaración será como imputados. Las palabras cohecho e imputación no aparecen. Eso sí, se recoje que Camps ya se "personó en la causa hace un mes para conocer los detalles y poder defenderse de las acusaciones", cosa que no pretende nada más que quitarle hierro al asunto. Lo que no se puede ver en la pieza es ni una sola imagen concreta de las personas a las que se nombra y el rótulo que acompaña al video no pasa de anunciar que "declararán". Al "breve" se añade una declaración de Camps con su versión del hecho.
En la información que compete a Jorge Alarte, en cambio, sí se ofrecen planos cortos de líder socialista, es más, durante los 30 segundos de la pieza no aparece ninguna otra cosa. Aquí sí se explica de que acusa el PP a Alarte en su denuncia ante la Fiscalía, no una vez, sino dos. Además se presenta la noticia como que la Fiscalía abre "diligencias pre-procesales penales" cuando no es otra cosa que el hecho de que la Fiscalia ya ha recibido la denuncia presentada por el PP. Aquí no hay versión del aludido y, por contra, el rótulo que va con el video sí habla de "posibles irregularidades".
Más allá de detenerse en los detalles, lo que resulta imposible de aceptar siguiendo criterios profesionales es la equiparación que se hace de dos informaciones que tienen un valor infinitamente diferente: Canal 9 pone en el mismo plano, le dedica el mismo trato, a que el President de la Generalitat pase a estar imputado judicialmente en un caso de corrupción y deba declarar por ello, un hecho inédito, y a que la Fiscalía haya recibido una denuncia de un determinado partido político, el PP, contra el líder de otro, el PSPV, por si como alcalde de su ciudad pudiera haber hecho una conratación irregular. Contratación, por cierto, y eso no lo explica Canal 9, que votó a favor el propio grupo municipal del Partido Popular.
He dicho un poco más arriba que este tratamiento informativo es una prueba evidente de la falta de honradez de Francisco Camps ya que el funcionamiento de Canal 9 es de su directa responsabilidad. Directa. Lo es porque los principales directivos de la cadena son personas de su estricta confianza; porque la evidencia de los casos de censura y manipulación que se dan a su favor apesta, sí, en una sociedad democrática, apesta; porque sólo hay que comparar como se informa del "caso Gürtel" en Canal 9 y como se informa en el resto de medios para observar que algo raro está sucediendo, que tanta vergüenza, tanto abuso, no puede ser por error. Camps podría acabar con todo esto con un solo gesto, no hacerlo es incompatible con ser un político honrado.

martes, 12 de mayo de 2009

Camps y Montilla, los estadistas del balón

¿Qué se puede esperar de una reunión, la que protagonizarán en las próximas horas Francisco Camps y José Montilla, presidentes del País Valenciano y de Cataluña, cuya celebración se improvisa sólo porque ambos gobernantes coinciden en la misma ciudad con motivo de un partido de fútbol?



Francisco Camps.





















José Montilla.



Si el Barça no hubiera llegado a la final de la Copa del Rey que se juega en Valencia el encuentro de los dos presidentes no se hubiera producido; así de simple, así de triste. En el caso de que la reunión tuviera algún valor, si pudiera servir para algo, es evidente que se hubiera convocado, quiero pensar, sin necesidad de esperar a que los caprichos de un balón, el acierto de Messi en un regate o una determinada decisión arbitral les hubiera puesto día y hora para verse.
Por tanto la respuesta a la pregunta inicial es: nada. No podemos esperar nada de la reunión Montilla-Camps. Si cuando finaliza, alguno de los protagonistas, o sus voceros, presentan conclusiones con supuesto contenido no estaremos ante otra cosa que propaganda y protocolo.
Lo que tampoco entiendo es por qué, ante dos presidentes que se reúnen "de penalti", no hay nadie que diga que ya está bien de tomar el pelo al contribuyente.

Cuando lo normal es lo peor

Veo el debate del Estado de la Nación. Me reconozco un enfermo de este tipo de sesiones parlamentarias. Desde la transición. Recuerdo a Sagaseta, a Carrillo, a Guerra, a Abril Martorell, a Roca, a Herrero de Miñón, a Arzálluz, a Blas Piñar, a Marcos Vizcaya, a Miquel Roca, a Solé Tura, a Fraga, a Suárez, claro, y a Felipe González. Yo no había cumplido todavía los 16 años. Con 17 me cogió la moción de censura de 1980. Que bueno fue aquello. Podía estar 10 horas seguidas ante el televisor. Un enfermo.

Adolfo Suárez en sus últimos tiempos como Presidente del Gobierno.


Felipe González votando en el Congreso en 1980.




Hoy también he seguido los discursos de Zapatero, Rajoy y demás. Noto que me estoy curando, siento que me estoy quitando, cada vez me cuesta más seguir las discusiones, cada vez me interesan menos. Por previsibles, por sobreactuados, por vacíos.
La clase política está saturada de burócratas, de grises, de gente prescindible. La política malvive rebosante de mediocres que son capaces de insultar a quien está en el uso de la palabra sólo porque discrepa; atestada de perros de presa que sólo necesitan un gesto del jefe para lanzarse al cuello de cualquiera que les lleve la contraria. Eso si, de su boca no va a salir nunca una sola idea que valga la pena, que aporte algo nuevo y bueno a la sociedad, que inunde de luz los problemas y las preocupaciones de los ciudadanos, ni un mínimo riesgo; como máximo, lugares comunes, reiteraciones, discursos huecos, nada envuelto en retórica de cursillo acelerado, con traje bien cortado y corbata a la moda. Son obedientes, cumplidores, serviciales pero no con quien les vota o les deja de votar, no con los ciudadanos, sino con aquellos ante quienes se siente en deuda, que no es otro que su jefe de partido, su responsable orgánico, quien los tiene que poner o tirar de la lista de turno. Son superficiales, frívolos y poco consistentes. Puede parecer que generalizado de forma injusta, no lo creo. No hago otra cosa que juzgarles por sus obras, por lo que veo, lo que leo, lo que escucho, ayer, hoy, mañana. Puede que haya excepciones pero no se les nota, callan, disimulan, por tanto, como si no existieran.

El Congreso de los Diputados en una sesión de 2008.



A sus señorías siempre les parece bien lo que hace su partido, por mal que huela; jamás se les coge en un gesto autocrítico; son tan intransigentes con las observaciones ajenas, como indulgentes con los desmanes propios.
La mancha de aceite de estos comportamientos, de estas actitudes, de esta forma de hacer las cosas se extiende a toda velocidad y no deja huecos. A fuerza de ser una realidad que se impone, los ciudadanos lo acaban tomando por lo único posible, por lo normal. No es nada nuevo. En la sociedad mediática en la que vivimos, donde los clichés son de fácil digestión y los análisis, tareas para las cuales no se dispone de tiempo, no es la demanda quien tira de la oferta, sino todo lo contrario. La mayoría sigue modas, no las impone; ni marca pautas de consumo. La oferta quien genera la demanda, también en política. La mayoría, en lo básico, no marca las agendas partidistas, ni las gubernamentales. Quien controla el espacio de comunicación pública, los que tienen capacidad para que sus mensajes martilleen a la mayoría, marcan los límites de la normalidad, por tanto marcan los límites del terreno de juego. Consiguen hacer llegar a buena parte de la ciudadanía que el consenso social se mueve alrededor de lo que ellos mantienen, de lo que ellos plantean, y que apartarse de esto es ir contracorriente, y la gente no quiere vivir a la contra, ni estar en los márgenes. Como tantas veces, la etiqueta de normal, actúa de losa que asfixia todo lo demás; la etiqueta de normal torna invisible el resto, aunque sea infinitamente mejor. La mancha de aceite crece y crece gracias a una inmensa cadena de políticos pusilánimes, inanes, que entienden que su única vía de subsistencia es ponerse a rueda de quienes le rodean, de sus iguales. Hacen lo que ven, copian. Así quien gobierna, como quien desea gobernar. Quienes se presentan a si mismos como la alternativa no van más allá de mantenerse en actitud de tensa espera, atentos al navajeo interno dentro del propio partido, con los codos afilados, intentando no desentonar, con la esperanza de estar en el punto adecuado cuando llegue el momento de la alternancia. Aspiran a que el poder caiga en sus manos como fruta madura. Se conforman con eso por que saben que ellos jamás ganarán, que no ofrecen nada diferente, que deben limitarse a esperar que el rival pierda, y estar allí. No tienen talla para nada más.

viernes, 8 de mayo de 2009

Los muertos inoportunos son nadie para el obispo

El 3 de julio de 2006 un accidente en el Metro de Valencia provocó la muerte de 43 personas. Desde entonces los padres de todos aquellos muertos, sus hermanos, sus parejas, sus hijos, sus amigos, piden y esperan una reunión con el President de la Generalitat, Francisco Camps.


Concentración de los familiares de las víctimas del accidente del Metro. La leyenda principal de sus pancartas es: "43 muertos + 47 heridos = 0 responsables". Se puede acceder a ellos a través de: http://asociacionvictimasmetro.blogspot.com/


Porque el accidente fue un día 3, todos los 3 de cada mes ese grupo de familiares y amigos, con sus camisetas negras, sus interrogantes, su demanda de explicaciónes y su dolor, se reúne en el centro de Valencia, justo al lado de la Catedral, para recordarle al President Camps que todavía no se ha dignado a recibirles, reconfortarles, expresarles su apoyo, darles explicaciones. Fueron muertos inoportunos, y lo están pagando.
El 19 de abril pasado tomó posesión como obispo de Valencia Carlos Osoro. Camps lo recibió hace tres días, el 5 de mayo, justo a las dos semanas de su llegada. El gobernante le mostró el Palau de la Generalitat, conversaron a puerta cerrada durante más de media hora. Luego le acompañó a pie hasta la sede del arzobispado y la despedida fue con un respetuoso besamanos, reverencia incluida.

Carlos Osoro, nuevo obispo de Valencia en sustitución de Agustín García-Gasco.








Los familiares de las 43 personas que dejaron su vida en las vías del Metro, unas instalaciones y un servicio responsabilidad del gobierno de Francisco Camps, no demandan tanto boato, ni tanta atención. Sólo quieren ser recibidos, escuchados, tenidos en cuenta.
El obispo Osoro salió del encuentro con el President asegurando que "en su mirada [la de Camps] está la de todos los valencianos”. Es evidente que el “todos” del insigne sacerdote es tan selectivo como lo es la agenda de Francisco Camps que únicamente se aviene a reunirse con quienes le adulan, aplauden o ríen sus gracias. En eso también coinciden, tienen los mismos "nadies".
Se imaginan que el obispo Osoro se hubiera negado a ser recibido por Camps hasta que el President de la Generalitat no se hubiera reunido con los familiares de los muertos del Metro. Vistos los preceptos de la religión en base a la cual ocupa el cargo que ocupa Carlos Osoro, llamémosles estatutos o mandamientos, sería lo pertinente, pero simplemente plantearlo parece una broma. ¿No le llega al obispo Osoro su sensibilidad, su caridad, su solidaridad o su sentido común para ponerse al servicio de los que llevan 3 años llorando a sus desaparecidos antes que dejarse halagar, besar, agasajar y acompañar por el President Camps? Pues parece que no.
El paso del tiempo trae cambios en las circunstancias generales pero no en los modelos de personas, en sus comportamientos, sus actitudes, sus reglas de conducta. Las hechuras humanas se repiten de forma contumaz. Así, Osoro parece de los dispuestos a llevar bajo palio al gobernante de turno y Camps, de los que bebe los vientos para verse en tal tesitura. Por suerte las circunstancias se lo impiden. De momento.

miércoles, 6 de mayo de 2009

Hágase, pero que parezca un accidente

Suena mafioso. Sabe a mentira. Lo de que el fin justifica los medios es viejo, pero no es bueno. María Ángeles Avilés, finalmente, no será eurodiputada por las listas socialistas. Es una buena noticia. No parecía la persona adecuada, ni por su perfil profesional, ni por su talla política, ni por trayectoria, ni por su actitud. Utilizar el privilegio de tener en su mano la continuidad del PSPV-PSOE en la alcaldía de Elx, haber mostrado su disposición a colaborar con una posible moción de censura del PP, en resumen, chantajear a su partido, para asegurarse un lugar de salida en la candidatura de las próximas elecciones europeas la desacreditaba absolutamente; y, como a ella, a su partido, que la colocó en el puesto número 15, de elección segura, es decir, el partido aceptaba el trágala en vez de plantarse y negar un pacto tan indigno.
Ahora resulta que todo estaba preparado, que el PSPV-PSOE engañó a la concejal con su ubicación en la lista europea para que abandonara su puesto de regidora en Elx y disipase, así, el peligro de una moción de censura. Avilés llegó, incluso, a hacerse una foto de grupo con el resto de candidatos. Y renunció a su acta municipal. El pez había picado. La edil, haciendo gala de tan gran ingenuidad que todo ello resulta harto sospechoso, soltaba la presa. Ya no valía nada. La cuenta atrás había empezado. Cuando hace unos días el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana informó de que había abierto diligencias informativas contra Avilés por el caso de las “facturas de Elx” (pagos del PSPV-PSOE cargados a las arcas municipales), el partido dictó sentencia. La lista electoral no podía estar bajo sospecha. Y puesto que la candidatura todavía no era oficial (¿cómo es posible tanta candidez?), María Ángeles Avilés, fuera. Veremos si el supuesto punto final del culebrón no es el inicio de tres puntos suspensivos, ya veremos si no hay nuevas sorpresas.
En definitiva, el “qué”, perfecto: esta señora no merecía estar donde estaba; pero el “cómo”, inaceptable: un partido que hace trampas con sus militantes, un partido que para resolver los contenciosos que tiene con sus propios concejales tiene que apuñalarlos por la espalda después de traicionarlos, un partido que en lugar de buscar la solución de los problemas que se le plantean en el campo de la ética la busca en el terreno minado del engaño, un partido así, no es de fiar. Pueden quedar como listos, pero no como honrados, ni como creíbles, ni como dignos de confianza. Es verdad que el espabilado, listo, sinvergüenza y pillo, capaz de echar mano de la trampa para llevarse la gallina a su zurrón, levanta cierta admiración pero no creo que esta sea la imagen que necesitan los socialistas.
Cierto es que, una vez implicada judicialmente en el caso de las “facturas de Elx” la presencia de Avilés contaminaba la lista electoral del PSOE. Lo que resulta grotesco es que utilice este argumento el partido que mantiene al frente del consistorio ilicitano a Alejandro Soler, el alcalde de la ciudad, no sólo implicado sino también imputado por idéntico asunto que María Ángeles Avilés.
Claro que el Partido Popular hace lo mismo. Ahí están los Bosch, Martín Vasco y compañía apartados del partido, mientras los Camps, Costa, Fabra y demás, como si nada. Será una moda, será que los grandes trabajan así. Que conste, por aquello de las alternativas.