jueves, 2 de abril de 2009

"Los que se quedan con el botín no van a permitir que cambie"

Cuando me planteo escribir sobre los privilegios de los políticos empiezo dudando. Escribí ayer al respecto y hoy repito. Tengo una opinión muy clara de la necesidad que hay de que nuestros representantes institucionales tengan un comportamiento ejemplar, tanto en la forma como en el fondo. Primero, porque a nadie le ponen una pistola en el pecho para que se dedique a la política; segundo, porque se trata de líderes sociales y, por tanto, referencia para los demás ciudadanos, y tercero, porque son quienes hacen la ley, es decir, son los únicos ciudadanos que marcan sus propias normas, cosa que les obliga a ser doblemente responsables. Mis dudas nacen del miedo a excederme en mi exigencia, a ser injusto, a hacer el juego a los "fachas"; eso que denuncian quienes entienden que las críticas a los políticos son alimento para los totalitarios. Cierto es que cuando dedico unos instantes a poner cada pieza de mi pensamiento en su sitio me digo que no, que no me paso, que ya está bien, que tenemos la “cosa pública” en manos muy poco adecuadas.
Es evidente que en el sector privado se cometen multitud de maldades, excesos, desmanes. Seguro. Pero ello no excusa los posibles abusos de nuestros políticos. El sector privado se estira hasta donde la ley permite; y la ley se hace en los parlamentos. Así que quien da por bueno que empresarios, financieros y demás lleguen hasta donde llegan son los políticos. Si se dan comportamientos inaceptables en nuestros bancos o nuestras empresas, que se dan, atrévanse, y legislen para evitarlo. Complicado, no es.
Criticar a los "padres de la patria" no es ir contra el sistema democrático. La democracia se pone en peligro desde dentro, cuando no se respetan los principios que se dice defender. Considero, y lo he explicado en alguna otra entrada de este blog, que en realidad vivimos en un pacto entre dos grandes ejes: el capitalismo y la democracia. No son sinónimos. Es más, entiendo que el "capitalismo" es la derecha del sistema y la "democracia", la izquierda. Por eso debe haber equilibrio. Por eso, igual que las fuerzas de derechas tienen una obligación especial con respecto a la esencia del capitalismo (competitividad y liberalismo en lo económico), y la cumplen, las de izquierdas tienen más responsabilidad en el cuidado de los principios básicos de la democracia (igualdad y liberalismo en lo social). Si cualquiera de las dos traiciona su "ámbito de máxima responsabilidad" se produce un desequilibrio fatal. Sí, cierto, a la izquierda se le exige mayor rigor democrático; sus votantes no están dispuestos a conformarse con menos. De ahí que escandalice doblemente la falta de coherencia entre los políticos de izquierdas, de ahí que los límites a su comportamiento sean más estrictos, de ahí que paguen más sus errores. Es obligatorio perseguir todos y cada uno de los casos de corrupción o dudosa ética de los partidos de derechas, claro, pero, al margen de que asuman o no sus responsabilidades, la izquierda no puede perder nunca el paso de los principios que le dan sentido. Si así sucede, la ciudadanía, sobre todo la más valiosa, cae en el desánimo, en el hartazgo, y el desequilibrio va a más. Hoy amplias capas de la sociedad viven hartas, desanimadas. En la película "Martín (Hache)", del argentino Adolfo Aristarain, hay un fragmento impagable en el que Federico Luppi habla de Argentina como si de una inmensa trampa se tratara. Me parece que podríamos cambiar "Argentina" por "nuestro actual sistema democrático" y el discurso seguiría siendo pertinente. Como la Argentina descrita, nuestro sistema es la permanente promesa de un futuro mejor, más justo, mientras controlan el presente los mismo augures que hacen el anuncio. "Los que se quedan con el botín no van a permitir que cambie", asegura Federico Luppi en esta película hecha en 1997.





En mi entrada de ayer hice un amplio recorrido por lo que me parecen comportamientos inaceptables de nuestra políticos. Escribo bastante alrededor de esta cuestión. Me parece importante. Hipocresía, doble moral, cinismo, son rasgos demasiado frecuentes en el día a día del sistema democrático que nos ha tocado transitar. Justamente ayer leí distintas informaciones relativas al sueldo de Leire Pajín, la Secretaria de Organización del PSOE. En algunos sitios se hablaba de 16.000 euros al mes; en otros, de 20.000. Hoy Pajín, en su blog, descalifica las informaciones. Veamos.
La número 3 del PSOE reconoce que cobra como Secretaria de Organización socialista “alrededor de 5.000 euros al mes”. Se trata del sueldo "limpio"; es decir, en realidad cobra unos 7.000 euros mensuales. También explica Pajín que percibe una indemnización correspondiente a su pasado cargo como Secretaria de Estado de Cooperación Internacional de 90.000 euros anuales. Se lo pagaran durante dos años. 90.000 euros divididos por 12 meses son 7.000 euros por mes. Sumamos y nos da un total de 14.000 euros mensuales. No son exactamente 16.000, es cierto. Dado que en breve, pese a que ella no diga nada sobre el particular, va a ocupar la plaza de senadora de representación autonómica por la Comunidad Valenciana que actualmente ostenta Andrés Perelló, y ese escaño representa cerca de 6.000 euros mensuales, ya tenemos los 20.000 euros al mes que también aparecían citados. A mí, personalmente, me parece mucho dinero. Cobrar más de 3.000.000 de las antiguas pesetas, ustedes perdonen, cada 30 días, no está al alcance de cualquiera. ¿Quién tiene un sueldo así en el mundo real? ¿Cuántas oposiciones tiene que haber hecho esa persona? ¿Qué currículum tiene que poder presentar? Menudas cantidades. De todas formas, si Leire Pajín piensa que lo que cobra es justo, muy bien, que lo diga, y si no, que renuncia a una parte, pero que no maree. Que no niegue lo que, a la vista está, es completamente cierto.


Leire Pajín.





José Cholbi.








Por cierto, ya está bien de intentar de blindarse a los reproches alegando que se producen por ser joven y ser mujer. Las cifras que maneja Pajín me parecen fuera de lugar, sí. Lo cobre una política joven o un político veterano. También me parece desproporcionado, mucho más desproporcionado, que José Cholbi, del Partido Popular, pretenda cobrar 130.000 euros como indemnización por los dos días que se pasó en el paro entre su baja como Vicepresidente del parlamento autonómico valenciano y su alta como "Síndic de Greuges" (Defensor del Pueblo) de esa comunidad. Cholbi es un hombre y tiene 71 años, ¿y qué?

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¿No dice la Ley de Incompatibilidades que no se puede cobrar más de un sueldo de la Administración?

Anónimo dijo...

Felicidades Julià sigues hablando lo que nadie quiere decir. En cuanto a Leire la piji progre hija de papa y mama que controlan una agrupación que no ganará jamas las elecciones. Ahora que le supera Pepe blanco que con su secundaria se planta como Ministro. Todo ellos in menospreciar a los sinverguenzas que se visten en Milano. El problema es que con los que nos representan en la izquierda jamás se podrá ganar.

Escéptico