jueves, 16 de abril de 2009

El "Mundo Ilusión" de Fabra ha muerto; el de Camps, también

“Mundo Ilusión” es el nombre de un proyecto de parque temático dedicado a la diversión que debía construirse en Castellón pero que, hace unos días, el presidente provincial, Carlos Fabra, dio por muerto. La importancia de este hecho es su valor como metáfora. Más allá del proyecto concreto de que se trata, “Mundo Ilusión” es el sinónimo de la Comunidad Valenciana que ha parido el Partido Popular, una autonomía con hechuras de parque temático, un espejismo que llevan catorce años alimentado desde la presidencia de la Generalitat. Empezó con Eduardo Zaplana, siguió con Francisco Camps. El primero lo inventó a base de desparpajo y dinero, “habrá para todos”, decía; el segundo, incapaz de imaginar un nuevo viaje, estira y estira el chicle como si éste no hubiera agotado ya todo su sabor, hasta la caricatura, hasta la broma, hasta el ridículo. Ese es el verdadero “Mundo Ilusión” que se desmorona. Su “Mundo Ilusión”, el del PP, su anzuelo para seguir ganando elecciones y gobernando.
El “Mundo Ilusión” castellonense tenía que ser el “no-va-más”: alegría, buen rollo, fantasía, muchísimos puestos de trabajo, el planeta tierra al completo pendiente de la iniciativa. Alrededor, riqueza a raudales. Se anunció el cuerno de la abundancia: campos de golf, urbanizaciones de lujo y, tal sería la demanda, también un aeropuerto. Corría 1999, Alicante, Eduardo Zaplana mediante, estaba a punto de estrenarse “Terra Mítica” y, claro, Castellón, y su presidente Fabra, no podían ser menos. Hoy, diez años después, gastados centenares de miles de euros, agotados todos los calificativos ditirámbicos sobre la grandeza del proyecto, “Mundo Ilusión” se aparca, se suspende. Se acabó. No se hará. “Marina d’Or” la empresa responsable de la construcción de las urbanizaciones y los campos de golf ha tenido que pagar publicidad en los periódicos para decir que bueno, que pese al fracaso del proyecto liderado por Fabra, y pilotado por la Generalitat valenciana desde 2005, sus chalets siguen adelante. Tampoco el aeropuerto se detiene, pero se tendrá que tener en cuenta que el propio Fabra dijo que “Mundo Ilusión” era imprescindible para rentabilizar la instalación y que, pequeño detalle que se ha comentado poco, la Generalitat firmó un contracto con la concesionaria por el que se comprometía a compensarlos si el número de pasajeros no era el esperado.
En realidad, este “Mundo Ilusión” castellonense que ha explotado es sólo una reproducción a escala, a pequeña escala, del “Mundo Ilusión” global que se le escapa entre los dedos al presidente autonómico Francisco Camps y a su partido, el Partido Popular. Después de años de oír a los gobernantes valencianos hablar de liderazgo, de espejo donde se mira el mundo, de modelo a seguir, ahora, en plena crisis económica, se está viendo que todo eran simplemente eso, palabras. Cartón piedra. El papel lo aguanta todo, a la boca se le hace decir lo que se quiere y mientras hay para repartir siempre se encuentran estómagos agradecidos que con sus aplausos y cabezazos esconden la realidad; pero cuando las llamas se hacen visibles no hay más remedio que llamar a los bomberos y, entonces, es imposible silenciar el sonido de las sirenas. Eduardo Zaplana, “el campeón”, según le llamaba Julio Iglesias cuando ejercía de embajador a sueldo, empezó con el empacho de adjetivos que plantaban cara a cualquier reflexión serena o crítica que se formulara y su sucesor, Francisco Camps, le ha añadido “dos huevos duros”.
El globo de la Comunidad Valenciana se deshincha. No paran de conocerse datos económicos que ponen de manifiesto que quienes hablan de liderazgo tienen el problema de estar mirando las clasificaciones a revés.
El PIB por habitante no sólo no está a la cabeza de España sino que se sitúa por debajo de su media: 21.468 euros por valenciano, mientras la media estatal está en 24.020.Euskadi, por ejemplo, tiene 32.133, y Madrid, 31.110. La Comunidad Valenciana (CV) tiene peores datos de deuda pública en relación al PIB que cualquier otra región española. Ni más ni menos que 14.140 millones de euros. El Ayuntamiento de Valencia es, además, el segundo consistorio más endeudado de España, detrás de Madrid, con unos números rojos que se acercan a los 1.000 millones, en concreto, 992.
El crecimiento económico en 2008 también ha sido el más bajo del Estado, un 0’5%, cuando la media española está en 1’2 y la europea, en 0’9. Lo que es peor es que durante el último trimestre de 2008 la economía valenciana se redujo (crecimiento negativo le llaman) en un 0’4%. En destrucción de empleo, en número de ciudadanos que se quedan en el paro, las cifras no son mejores. Se prometió el pleno empleo y resulta que el desempleo valenciano ha crecido en el último año un 78’87%, 192.754 nuevos parados. Solamente Aragón y Murcia presentan peores datos.
Las perspectivas no apuntan a positivo porque la Comunidad Valenciana es la más dependiente de los impuestos indirectos de todas las autonomías españolas, un 41’42% de las finanzas valencianas dependen de estos tributos que se basan en el consumo y en la construcción mientras la media estatal es poco más de la mitad, un 24’78.
En urbanismo, las llamadas de atención de las autoridades europeas no se detienen. España acaba de recibir un apercibimiento por parte del Parlamento Europeo sobre sus excesos urbanísticos planteándose incluso la posibilidad de que se le nieguen al Estado español determinadas ayudas comunitarias. Es el llamado informe “Auken”, que recomienda la necesidad de poner en marcha una moratoria para aquellos planes urbanísticos de dudosa sostenibilidad medioambiental y social. El informe en cuestión parte de 140 reclamaciones llegadas desde España de las cuales 85, más del 60 por ciento, se refieren a la Comunidad Valenciana.
Con la agricultura en pie de guerra, con la industria que ni está ni se le espera, con generaciones enteras de chavales que no han conocido otras clases que los barracones, con las listas de espera de la sanidad reventando por todas partes, con los dependientes muriendo antes deponer recibir las ayudas que les corresponden, con el turismo de sol y playa boqueando como los peces fuera del agua, negar la evidencia es perseverar en la actitud de aquellos cortesanos que se negaban a reconocer que el rey iba desnudo.
Ahora, por si faltaba algo, la Copa América, ese certamen que se vendió como si de unos Juegos Olímpicos se tratara, tampoco se va a celebrar este año. Hace dos semanas firmaron el contrato el Ayuntamiento de Valencia y la Generalitat con la empresa del barco Allinghi, dando por segura la prueba y criticando la ausencia del Gobierno central, y al día siguiente la Corte Penal de Nueva York les dejó en evidencia. La Corte falló a favor del equipo BMW Oracle en su pleito con Allinghi. Vamos, como el Rey Midas pero al revés. Apuesta que hacen, apuesta que pierden.
La Generalitat del PP ha anunciado un sinfín de proyectos que se han vendido como realidades ya conseguidas (en eso la contribución de Canal 9 ha sido clave). Luego, el paso del tiempo ha demostrado que la fase maqueta/primera piedra ha sido a lo más que han llegado. Recuérdese el trasvase del Ebro, la Esfera Armilar, el Museo del siglo XIX, el Parque Industrial de Castellón, las Torres de Calatrava en la Ciudad de las Artes de Valencia, la Ciudad de la Música de Benicássim, el Palacio de Congresos de Alicante, el Centro de Convenciones de Castellón, los Juegos Deportivos Europeos, el Museo del Fútbol, la Ciudad de las Lenguas de Castellón, la Ciudad de las Artes Escénicas de Sagunt… La lista podría extenderse, casi hasta el infinito. No creo que sea necesario. De todo lo dicho no hay ni rastro. Nada se ha hecho. Humo. Mentira. Lo que haya quedado en el imaginario popular es pura intoxicación.
Todo lo que tocan se desvanece. El futuro estadio del Valencia CF es un buen símbolo de su torpeza, de sus chapuzas, de su irresponsabilidad. Generalitat y Ayuntamiento de Valencia se lanzaron en brazos de Juan Soler, aquel constructor y presidente valencianista, que todo lo iba a hacer a lo grande. Le recalificaron terrenos, le ayudaron, le apoyaron. Hoy Soler es un apestado y las obras del nuevo estadio, con el club en bancarrota, están paradas en pleno centro de la ciudad. Un inmenso esqueleto de hormigón como un elefante moribundo en su cementerio.
Y la Fórmula 1 ya veremos como acaba. Porque no todo es empezar. “Terra Mítica”, el parque temático de Benidorm superó la fase maqueta pero su estreno fue como levantar el telón del desastre. Las cuentas no han salido nunca. Los únicos que han ganado dinero han sido los especuladores que se han forrado de recalificación en recalificación pero los negocios, con sobreprecios y facturas falsas por doquier, han llegado a los juzgados mientras el parque ha pasado de la suspensión de pagos a la debacle absoluta.
Y claro, si la peana se hunde, se acaba el santo. El Francisco Camps que hace un año era el apoyo imprescindible para que Mariano Rajoy siguiera al frente del PP y, a la vez, su posible delfín se ha convertido en un lastre, un fantasma a quien la justicia pisa los talones, un espectro que huye de todo y de todos, que sólo puede reunirse ya con los que le deben el cargo. Todo por unos trajes. Eso sí, trajes con trabillas “made in Italy” para que los pantalones le ajusten como un guante.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Es pot dir més alt però no més clar. Has retratat molt bé els senyorets que ens des-governen.

Anónimo dijo...

... pero siguen ganando elecciones. ¿Qué pasa, los valencianos son tontos? Su radiografía está incompleta.

Anónimo dijo...

Julià, els teus articles SEMPRE em semblen molt encertats, i també aquest. La llàstima, l'únic però, és que encara no entenc per què els fas en castellà. Sincerament, crec que hauries de fomentar l'ús de la llengua pròpia. En qualsevol cas, felicitats pel bloc, i molt especialment per fer-nos veure què hi ha rere l'enorme aparador muntat per aquesta gent.

QUIQUE CUBELLS dijo...

¡ Bon día company !
Han fet referencia en la Ser, en l'espai de "los blogueros", al teu article sobre Mundo Ilusión. El recomanaven molt seriosament.
Acabe de llegir-lo i encara que dius coses que son, tan envidents, al estar escrites pareix que son mes greus.
De tota manera (ja saps que ho pense), estic esperant, tant en Valencia i molt més en Castelló, a eixa oposició que "ni está ni se le espera".
Felicitats pel article!