lunes, 30 de marzo de 2009

Tengo una carta para usted, rey Rajoy

Me da la sensación que el fenómeno "Tengo una pregunta para usted" está llegando al final. O hay golpe de timón o esto no da para más.
Acabo de ver al presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy, en el mencionado programa. Insufrible. Cada vez peor. Toda la frescura de las primeras ediciones se ha disipado: Rajoy llevaba tan preparados los temas que no ha habido forma de que se saliera del guión. ¿Qué destacarán mañana los periódicos? ¿La invitación que la ha hecho una mujer a visitar Martos y a oler el aceite que allí se elabora?
Las preguntas han sido, en general, más superficiales y menos concretas que nunca. Rajoy no se ha visto en aprietos, no gobernar se lo pone más fácil. El planteamiento es perverso. Mientras al gobernante en ejercicio se le interroga por lo que hace y se le piden explicaciones al respecto, al que está en la oposición se le plantea un constante "que haría si...", todo en condicional y, claro, su margen de escapatoria es muchísimo mayor.
Hoy Rajoy se ha dedicado a contestar tirando de manual: "conozco el tema que me plantea", "he visitado muchas veces tal o cual ciudad, por cierto muy bonita", "usted tiene razón", "cuando nosotros gobernábamos...", "sí, solucionaría su preocupación". A grandes rasgos, con el añadido de las críticas pertinentes al gobierno, todo así. Los que interrogaban limitándose a echar una carta a los reyes y Rajoy asintiendo y asegurándoles todos los regalos que pedían. Ni siquiera se interesaba sobre si se habían portado bien. Y si aparecía alguna dificultad, balones fuera y con no contestar a lo que se preguntaba, problema resuelto.

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