sábado, 31 de enero de 2009

Un periodista no es ni un policía, ni un fiscal, ni un juez

A un periodista, a un periódico, a un medio de comunicación no se le puede exigir que facilite “toda” la información de los temas que trata, no se le puede reclamar que aporte "todas" las pruebas para esclarecer hasta el final cualquier caso que publique. Pedir eso es acabar con el periodismo (como si la profesión no viviera ya rodeada de bastantes minas). La obligación del periodista es sacar a la luz hechos de evidente interés informativo, de los que disponga de datos ciertos y suficientemente contrastados. Nada más, nada menos.En una sociedad democrática del siglo XXI, quien tiene la obligación de llegar al fondo de los posibles delitos que se cometan, señalar a sus responsables y dictar quien es culpable y quien no son las fuerzas de seguridad y el aparato judicial. Un periodista no interroga, no registra, no pincha teléfonos, no detiene, no dicta requerimientos obligatorios. Las reiteradas llamadas que venimos escuchando en los últimos días a los periodistas de “El País” para que cuenten “todo” el caso del espionaje alrededor del gobierno de Esperanza Aguirre en la Comunidad de Madrid, para que den nombres, para que resuelvan todas las dudas, responden a la ignorancia o a la mala fe, yo diría que más a la mala fe. Se exigen explicaciones como si el hecho de no llegar a “contarlo todo” restará valor a lo conocido hasta ahora. Es una trampa burda. Llegados al punto en el que estamos ha de ser la justicia quien ponga a cada cual en su sitio y aclare, si los hay, quienes son exactamente los responsables del delito, porque está visto que nadie parece dispuesto a asumir responsabilidades políticas. Las únicas pruebas que ha de presentar “El País”, y lo ha hecho, son las necesarias para evidenciar que sus noticias, todas, están fundamentadas. Los certificados de culpabilidad los trabaja la polícia y los dictan los jueces, no los periodistas. Quienes deberían estar más interesados que nadie en aclarar lo sucedido (porque ha sucedido) son los políticos que, con Esperanza Aguirre y Mariano Rajoy al frente, están directamente aludidos por las informaciones publicadas pero son precisamente ellos, y su entorno, los que levantan cortinas de humo para escabullirse. Sobre ellos se ciernen las sospechas y, como servidores públicos, como políticos al servicio de los ciudadanos, deberían correr a dar explicaciones… si es que pueden.

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