martes, 20 de enero de 2009

"Nueva era de responsabilidad", dijo Obama

Barack Obama describió como debe actuar la administración:"gastar con prudencia, cambiar malos hábitos y hacer nuestro trabajo a la luz del día"



Después de escribir mi última nota me quedé con la sensación de que me había excedido, de que me había faltado una relectura para limar aristas, matizar algunos extremos y, en definitiva, moderar mis pretensiones y propuestas. Hoy pienso que no. Como tantos, ayer escuché a Barack Obama en su toma de posesión. Su discurso fue excelente, se mire por donde se quiera mirar. No pretendo aquí analizar las palabras de Obama. Si quiero destcar la claridad con la que abogó por un orden internacional más justo, por el multilateralismo, por los acuerdos antes que las batallas, por el desarrollo sostenible, por el respeto de los derechos humanos y por el necesario control de la economía. No son pocos compromisos para los Estados Unidos. Un mensaje de ilusión resonó en el Capitolio, “hemos escogido la esperanza por encima el miedo”, en base a su convicción de que nada es imposible si existe un propósito común. De manual fue su resumen de cómo debe actuar la administración: “gastar con prudencia, cambiar malos hábitos y hacer nuestro trabajo a la luz del día”.
Dicho todo esto, yo me quedo con su apelación a la “nueva era de responsabilidad”. La bondad o maldad de la gestión Obama se verá por sus resultados, al margen de discusiones y polémicas que, las más de las veces, son interesadas cortinas de humo para tapar los errores de quienes están en el poder. La pregunta debe ser: ¿me ayudan mis gobernantes?, ¿solucionan mis problemas?, ¿los siento a mi lado?
Hace tres semanas escasas, “El País” publicó un reportaje sobre Obama en el que destacaba que se había rodeado de colaboradores de mucho prestigio y que incluso no había dudado, extremo ya conocido, en ofrecer cargos en su gobierno a miembros del Partido Republicano. Me pareció interesante la referencia que hacía el artículo a como había configurado su equipo económico. Sus tres “ministros” en esta área, Paul Volcker, Timothy Geithner y Larry Summers, eran, decía, personas unánimemente reconocidas y sobre los que había coincidencia en asegurar que no les iba a temblar el pulso para llevar la contraria al presidente cuando lo consideraran oportuno. Incluso iba más allá el artículo y definía al nuevo inquilino de la Casa Blanca como una persona que no temía rodearse de gente más inteligente y experimentada que él.

"Yes, we can" fue el lema de la campaña de Barack Obama. También el título que le puso el cantante Will.i.am, líder del grupo Black Eyed Peas, de gran éxito en Estados Unidos, al soul que compuso para apoyar a Obama. Escribió la letra después de escuchar el discurso que el entonces candidato a la nominación demócrata pronunció tras perder las primarias de New Hampshire frente a Hillary Clinton y lo hizo a partir de las propias palabras de Obama. Esa derrota se produjo el 8 de enero de 2008. Tres semanas después el trabajo estaba colgado en internet. En seis días el vídeo recibió más de dos millones de visitas.
Will.i.am compuso una segunda canción en favor de Barack Obama: "We are the ones", también tomando como base las palabras de Obama en sus discursos. Es menos conocida pero es, igualmente, una pieza de mucho interés para reflexionar sobre comunicación política.





Hoy el aplauso a Obama es generalizado. El mundo bate palmas y España, también. Por la derecha y por la izquierda, desde los gobiernos y desde las oposiciones, desde los puestos de mando y desde las trincheras de todas las resistencias posibles. Pero acabo de leer en el periódico que el ejecutivo de la Comunidad de Madrid que preside Esperanza Aguirre en Madrid ofrece cargos a cambio de votos en la asamblea de una caja de ahorros. Todo apunta también, por extraño que parezca, que Zapatero no conoce a nadie mejor para el Ministerio de Fomento que a Magdalena Álvarez, ni tiene una alternativa a Celestino Corbacho en el del Trabajo. Claro que, por ejemplo, al frente de les Corts Valencianes está Milagrosa Martínez; el conseller de Educación de la Generalitat Valenciana es Alejandro Font de Mora; su Secretaria Autonómica es Concha Gómez, y quien dirige la Radiotelevisión autonómica, Pedro García. Sus hojas de servicio parecen "vestidos de lunares" que es como una antigua profesora que yo tenía se refería a los cuadernos de notas de los menos aplicados de la clase, todo eran ceros. Pero siguen. En España, la administración está en manos de los más incapaces porque el proceso de selección, a diferencia de lo apuntado por Obama, reposa sobre dos patas: el amiguismo y el clientelismo. Ministros, consellers, directores generales, jefes de gabinete, asesores mil. Todos viven con el carnet del partido en la boca y, si éste falta, con el de identidad para demostrar que son “hijos de fulano” o “sobrinas de mengano”. En los partidos políticos españoles “la selección adversa”, el ascenso de los peores, está enraizada, cada día más. Por eso también Francisco Camps puede presidir la Generalitat; Jorge Alarte dirigir el PSPV, y Esquerra Unida está como está. Por no citar Madrid y detenernos en Rajoy, Blanco o Pajín. Porque aquí todavía no sabemos nada de la “era de la responsabilidad”, por eso todos los irresponsables, y algunos delincuentes, a los que aludía en mi última nota pueden seguir tranquilos. De momento.

1 comentario:

Marisabel dimissió ja! dijo...

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