lunes, 1 de diciembre de 2008

Los condenados de Canal 9


El pasado sábado, en medio de la manifestación en la que alrededor de 50.000 personas recorrieron las calles de Valencia contra la política educativa del gobierno de la Generalitat presidido por Francisco Camps, había pancartas preguntándose dónde estaba Canal 9. Ciertamente, allí no. Acertaban en su suposición los manifestantes: Canal 9, la televisión autonómica valenciana, censuró la protesta; en la medida en que los responsables de la cadena pudieron, la hicieron invisible. Tan invisible como darle sólo treinta y cuatro segundos, poco más de medio minuto, en el informativo de la noche de ese sábado. Y nada más. Treinta y cuatro segundos que se emitieron veinte minutos después del inicio del espacio, es decir con una docena de temas por delante. Invisible. No estábamos ante una manifestación cualquiera, fue la mayor movilización vivida en Valencia desde las marchas del “No a la Guerra” de 2003. Hablo de 50.000 personas porque fueron 2.300 metros de recorrido, por calles con una anchura media de 12 metros, con la cabecera de la marcha llegando al final cuando la cola todavía no había arrancado y con aproximadamente dos manifestantes por metro cuadrado (2300 x 12 = 27.600 x 2 = 55.200). La importancia de la convocatoria se demuestra en el hecho de que al día siguiente, domingo, todos los periódicos abrieran sus portadas con la manifestación. Había unanimidad. “Levante” decía: “Decenas de miles de personas contra la política educativa del Consell”; “Las Provincias”, “Masiva manifestación contra la política educativa del Consell”; “El País”, “Marea ciudadana contra la política educativa de Camps”, y “El Mundo”, “La protesta contra Ciudadanía arrastra a miles de personas a la calle en Valencia”. Únicamente para Canal 9 se trató de un tema menor.

El contenido de los mencionados treinta y cuatro segundos de información no tiene desperdicio. Fueron diez planos, ni uno más. Por supuesto ninguno era un plano general que pudiera dar una idea de la cantidad de gente que había manifestándose. De los diez planos, seis eran de banderas vinculadas a Esquerra Republicana de Catalunya, partido que nada tenía que ver con la convocatoria de la protesta; en otro se podía leer una pancarta que decía “Zapatero, sácanos de Bolonia”, y los otros tres eran neutros, planos medios y laterales de la marcha sin ningún elemento significativo. El texto exacto de la noticia era el siguiente: “Esta misma tarde las calles de Valencia han sido el escenario de una manifestación en defensa de la enseñanza pública. En la marcha se ha rechazado la política educativa del Consell y también se han visto pancartas pidiendo respuestas a Zapatero. La manifestación ha sido convocada por asociaciones de estudiantes, padres y sindicatos y a ella se han sumado los partidos de izquierda. Se ha rechazado la asignatura de Educación para la Ciudadanía en inglés pese a que el Consell acaba de anunciar una moratoria de esta iniciativa. La Policía Local ha cifrado en 12.000 los manifestantes, por debajo de las expectativas de los convocantes. Los comercios se han quejado a la Delegación del Gobierno por autorizar esta manifestación el primer sábado de la campaña de Navidad”.
Un redactado que se ajusta como un guante al argumentario utilizado por el PP para criticar la manifestación. Acabada ésta, el Secretario General del PP valenciano, Ricardo Costa, declaró que la convocatoria había sido un fracaso y no había llegado a lo que se esperaba porque “no reunió a los dos millones de personas que integran la comunidad educativa” y acusó a los convocantes de “boicotear” el comercio por colapsar el centro de la ciudad. Qué casualidad.
Por tanto, esas pancartas que se podían leer en la manifestación referidas a la ausencia de Canal 9 tenían sentido. Verlas me hizo pensar en esa inmensa mayoría de ciudadanos valencianos que han dado la espalda a su televisión autonómica, que ya no se preocupan de lo que hace, ni de lo que emite, ni de lo que en ella sucede. Es una postura comprensible, fruto de años de manipulación, censura y sectarismo, pero es al mismo tiempo una postura irresponsable. El funcionamiento y los contenidos de Canal 9 también afectan, y mucho, a los que, pese a pagarla, no quieren saber nada de ella. Si Canal 9 fuese una televisión pública un poco más democrática, sería más plural y en ella tendrían cabida, por ejemplo, las críticas a la política educativa del Consell, manifestaciones incluidas. Entonces, a diferencia de ahora, las voces discrepantes conseguirían repercusión y, quizás, precisamente por eso, políticas como las que han llevado a convocar manifestaciones como la del sábado serían imposibles.
Este es el nudo de la situación, la impunidad de Canal 9 se alimenta del desinterés de sus críticos, de sus víctimas que no se toman, que nunca se han tomado, la regeneración de la televisión autonómica valenciana como un elemento estratégico en sus demandas ciudadanas. Es un pecado de desprecio que esconde, a su vez, la penitencia de facilitar que todo siga como está. No es una cuestión menor. En juego está la calidad de la democracia. Si se quiere, la democracia misma.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Julià estupendo artículo. Describes perfectamente la situación de Canal Nou al servicio del PP. ¿Y los profesionales?¿Y su actitud crítica de antaño?.
Amón-ra

clio5mil dijo...

Hola, ¿qué tal? He actualizado mi entrada sobre lo del desprecio de canal9 a la manifestación en mi blog, para enlazarte.

Siempre es bueno que los blogges que compartimos preocupaciones estemos en contacto.

Saludos,

Clio5mil