jueves, 20 de noviembre de 2008

Usted hable que yo vomito





Carmen Iglesias rodeada, por la izquierda, de Rajoy, el premiado Leguineche, Zapatero y Ramírez.






Leo en la edición de hoy de “El Mundo” (página 4) la reproducción del discurso pronunciado por Carmen Iglesias, presidenta de Unidad Editorial (Unedisa), en el acto de entrega de la VII Edición de los Premios Internacionales de Periodismo que otorga el mencionado diario. Cuanto aprecio por la tarea periodística en las palabras de Iglesias, cuanta confianza en sus posibilidades.
Me emocionan esas peroratas solemnes y llenas de citas que destacan lo importante que es el periodismo, el inmenso valor que tiene, lo imprescindible de su compromiso, la necesidad de descubrir abusos y desenmascarar corruptos, poner de manifiesto las tropelías; siempre con los poderosos en el punto de mira, y con los ciudadanos como único referente de servicio. De todo eso habló Iglesias. Tanto me emociono que rompo a reír, a carcajadas. Es la única reacción que me queda. Lo siguiente es la indiferencia. No quiero caer en ella. La señora Iglesias será una historiadora de inmensa reputación, a su cargo pusieron la educación del príncipe, lo cual no se si habla en su favor o en su contra, pero como descriptora del presente sólo hay dos posibilidades: o es muy mala o muy poco honrada. Se le habrá pasado que las oficinas del paro se están llenando de periodistas a la misma velocidad que se banalizan los contenidos y la información se subordina absolutamente al negocio, que cada vez se escribe más al dictado y en peores condiciones laborales.
Sin ir más lejos, hoy, y ayer, “El Mundo”, rotativo dirigido por Pedro J. Ramírez, ese profesional que, según testigos, considera que entre el periodismo y la política no hay frontera, está atacando con dureza, tanto en las páginas de información como en las de opinión, el reparto de frecuencias de radio que ha hecho el Consell de l’Audiovisual de Catalunya. Denuncia “El Mundo” que se ha discriminado a distintos grupos de comunicación; por supuesto, entre ellos a Unedisa, su empresa editora. Asegura el diario en un editorial que el “55 por ciento” de las frecuencias repartidas en Catalunya han ido a manos de los amigos del gobierno de la Generalitat. Sea esta afirmación cierto o no, lo que seguro sorprendería a la señora Iglesias es saber que cuando Unedisa fue una de las empresas que más frecuencias de televisión digital terrestre obtuvo en los repartos en comunidades autónomas como Madrid, Valencia o Baleares, “El Mundo” no dijo nada. Ni tan siquiera se detuvo en que no el “55 por ciento” sino prácticamente el 100 por cien de las licencias fueron a empresas próximas a los respectivos gobiernos autonómicos. Digo que le sorprendería porque seguro que no lo sabe; si lo supiera no hablaría como habla. ¿O sí?
Por cierto que es esta VII Edición de los Premios Internacionales de Periodismo, el premio Reporteros del Mundo se le entregó a Manu Leguineche. No creo que lo necesitara. Su presencia sirvió, al menos, para oír alguna verdad en medio de tanto almíbar y tanto embuste. Leguineche soltó a bocajarro que “el periodismo está más o menos acabado”.

No hay comentarios: