viernes, 7 de noviembre de 2008

Ser Juan Roig y acabar sentado al lado de un delincuente





La foto que acompaña este artículo es un síntoma de enfermedad social grave. Juan Roig, de pie con americana oscura, el dueño de Mercadona, ejemplo para todos los empresarios, emprendedor de éxito, entregado con sus clientes, atento con sus trabajadores, el modélico y todopoderoso Juan Roig, sentado al lado, o casi, de un delincuente, Luis Fernando Cartagena, traje gris, corbata roja, exalcalde de Orihuela, exconsejero autonómico de Obras Públicas, que robó 48.000 euros a las monjas del convento de su pueblo, que está en tercer grado penitenciario y que todavía tiene causas judiciales pendientes que pueden prolongar su estancia entre rejas. La patología es evidente: a la organización se le cuela como si nada, hasta casi la primera fila, un personaje como Cartagena y, lo que todavía es peor, el gran Roig no evita coincidir con semejante sujeto. Me pregunto de qué sirve llegar a ser Juan Roig, tener más de 1000 tiendas, facturar por encima de los 15.000 millones de euros y pasar de los 60.000 trabajadores si no puedes evitar sentarte al lado, o casi, de un ladrón que, de miserable que era, robaba desde un despacho oficial a los que tenían menos, mucho menos, que él.
(La foto apareció publicada en la página 43 del diario “Levante” del jueves 6 de noviembre de 2008. Se trataba de una conferencia organizada por la Escuela de Negocios EDEM celebrada en la Bolsa de Valencia).

No hay comentarios: