jueves, 27 de noviembre de 2008

La espiral del deterioro


Crisis dentro de la crisis. En esas está hoy el periodismo. Acosado por las penurias económicas y ajeno al sentido de su existencia. Para ser exactos quienes están así son los periodistas, claro. Hablar del periodismo en general es muy fácil, es gratis. Decimos el periodismo está mal, torcemos el gesto, arqueamos las cejas y nos damos por satisfechos. Nadie se siente aludido, ni comprometido, ni culpable, nadie es responsable. Es cosa del periodismo, y ya está. Parece como si se tratase de una fatalidad, la onceava plaga de Egipto: llegará un día que las noticias se redactarán pensando en quien paga y no en quien lee, la propaganda pasará por información, los diarios se llenarán de notas escritas por los propios protagonistas de los hechos, en las ruedas de prensa estará prohibido preguntar y cada vez costará más cobrar un sueldo digno. Menuda plaga. Sucede que aquí no hay ningún Moisés dedicado a extender maldiciones. Aquí todas las miserias son autoimpuestas o aceptadas con fruición. Ahora, además, llegan los problemas económicos y los periodistas se convierten en los grandes paganos de la crisis en los medios. Desde los gratuitos a las cabeceras líderes, desde las televisiones locales a las cadenas de radio que cuentan a sus oyentes por millones, los despidos de periodistas se multiplican y los que tiene la enorme fortuna de conservar su trabajo deben aceptar recortes en el sueldo o peores condiciones laborales y profesionales. No podía ser de otra forma. En el pecado iba la penitencia. Era insensato imaginar que vivir instalados en la despreocupación por la calidad del trabajo, que en el fondo es exactamente lo mismo que olvidar el sentido de la profesión, no tendría consecuencias. La espiral del deterioro cuando se pone en marcha es muy difícil de acotar. Con un producto cada vez peor se deprecia también el valor de quien lo elabora; para hacer un peor producto no se necesita a los buenos profesionales, ni tienen que estar especializados, ni tienen que ser muchos. Con pocos, y malos, y mal pagados, ya vale. Al final se habrán quedado sin trabajo centenares y centenares de periodistas, miles, y no volverán. Cuando la economía mejore se habrá demostrado que los medios se apañan con menos, que pueden ser más baratos, que la publicidad vuelve pese a todo. Así que los periodistas despedidos no regresarán, los sueldos no subirán y las condiciones laborales y profesionales no mejorarán. Nadie reclamará la calidad perdida y seguiremos pendiente abajo. Hasta la próxima sacudida. Sepan ustedes que, hoy, en España, ya hay anunciantes que para insertar publicidad en los periódicos exigen que en su página no haya malas noticias. La espiral del deterioro, a diferencia de los periodistas, no se conforma.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Negreros en el periodismo

Cuando pienso que, en esto del periodismo, ya nada me ha de sorprender siempre acabo conociendo una nueva historia que me deja con la boca abierta. Verán. Javier Gallego era un guionista destacado de M-80 Radio, cadena perteneciente a PRISA, que también colaboraba en otras emisoras del grupo. Un día recibió una oferta de Televisión Española para presentar junto a Pepa Bueno un nuevo espacio matinal que la cadena pensaba poner en marcha. El programa se iba a llamar “Esta mañana” y lo iba a dirigir la propia Bueno. La propuesta de TVE suponía un aumento de sueldo y, sobre todo, significaba una promoción profesional evidente. Así las cosas, el entonces guionista de M-80 puso la oferta en conocimiento de sus superiores, les contó su decisión de aceptarla y todos le dieron la enhorabuena. Perfecto.


Javier Gallego, junto a Pepa Bueno, en los inicios de "Esta Mañana"



Javier Gallego se incorporó a TVE. Se puso en marcha “Esta mañana”. Empezó a presentarlo. Viento en popa. Pasados unos meses, aquellos superiores que habían felicitado a Gallego por su nuevo destino recibieron una llamada desde las alturas, hablaba la gerencia. Bronca descomunal por haber dejado marchar, así como así, a Gallego. Recordaban que existía un contrato que estipulaba que si el guionista se marchaba antes de acabar su compromiso estaba obligado a indemnizar a la empresa con el doble de la cantidad que le quedaba por percibir. Vaya. Se le tenía que notificar al interesado.
Así se hizo. Pusieron a Gallego en antecedentes, le explicaron cual era exactamente la situación y que no pensaban perdonarle nada. Problemas. La cantidad a pagar era grande. Gallego estaba desolado. Entonces apareció una luz, un alto cargo de TVE, familiar de un mandamás de PRISA, intercedió. No logró el perdón pero la cifra a abonar fue sustituida por 2 años de colaboraciones en programas de emisoras del grupo. Colaboraciones gratuitas, claro. En fin, con lo negro que estaba el panorama, algo era algo.
Pero entonces acabó la primera temporada de “Esta mañana”, Pepa Bueno abandonó el espacio, llegaron nuevas caras y nuevos directivos. Javier Gallego no resultó de su agrado y dejo su puesto de presentador. De inmediato se encontró en la calle. En la calle y trabajando gratis para pagar la deuda contraída con PRISA, así estaban las cosas.


Gallego con Inmaculada Galván, la nueva presentadora, pocas semanas antes de su despido


Con el paso de las semanas le salieron algunas posibilidades de trabajo pero sus acreedores le dijeron que no, que ni pensarlo, que le reclamaban exclusividad, que bastante habían hecho aceptándole el pago en especies. Y así sigue. Trabajando gratis para una empresa que en 2007 ingresó 3.696 millones de euros. Por tanto cuando algún día, oyendo la SER, escuchen alguna intervención de Javier Gallego no piensen en lo bonita que es la radio, ni en lo interesante que es el periodismo, ni en lo bien que viven sus estrellas. Piensen, mejor, en esos subsaharianos que hipotecan un par de años de su vida por un viaje en patera; recuerden a esas chicas del este de Europa que pagan sus deudas alquilando sus cuerpos por las cunetas.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Usted hable que yo vomito





Carmen Iglesias rodeada, por la izquierda, de Rajoy, el premiado Leguineche, Zapatero y Ramírez.






Leo en la edición de hoy de “El Mundo” (página 4) la reproducción del discurso pronunciado por Carmen Iglesias, presidenta de Unidad Editorial (Unedisa), en el acto de entrega de la VII Edición de los Premios Internacionales de Periodismo que otorga el mencionado diario. Cuanto aprecio por la tarea periodística en las palabras de Iglesias, cuanta confianza en sus posibilidades.
Me emocionan esas peroratas solemnes y llenas de citas que destacan lo importante que es el periodismo, el inmenso valor que tiene, lo imprescindible de su compromiso, la necesidad de descubrir abusos y desenmascarar corruptos, poner de manifiesto las tropelías; siempre con los poderosos en el punto de mira, y con los ciudadanos como único referente de servicio. De todo eso habló Iglesias. Tanto me emociono que rompo a reír, a carcajadas. Es la única reacción que me queda. Lo siguiente es la indiferencia. No quiero caer en ella. La señora Iglesias será una historiadora de inmensa reputación, a su cargo pusieron la educación del príncipe, lo cual no se si habla en su favor o en su contra, pero como descriptora del presente sólo hay dos posibilidades: o es muy mala o muy poco honrada. Se le habrá pasado que las oficinas del paro se están llenando de periodistas a la misma velocidad que se banalizan los contenidos y la información se subordina absolutamente al negocio, que cada vez se escribe más al dictado y en peores condiciones laborales.
Sin ir más lejos, hoy, y ayer, “El Mundo”, rotativo dirigido por Pedro J. Ramírez, ese profesional que, según testigos, considera que entre el periodismo y la política no hay frontera, está atacando con dureza, tanto en las páginas de información como en las de opinión, el reparto de frecuencias de radio que ha hecho el Consell de l’Audiovisual de Catalunya. Denuncia “El Mundo” que se ha discriminado a distintos grupos de comunicación; por supuesto, entre ellos a Unedisa, su empresa editora. Asegura el diario en un editorial que el “55 por ciento” de las frecuencias repartidas en Catalunya han ido a manos de los amigos del gobierno de la Generalitat. Sea esta afirmación cierto o no, lo que seguro sorprendería a la señora Iglesias es saber que cuando Unedisa fue una de las empresas que más frecuencias de televisión digital terrestre obtuvo en los repartos en comunidades autónomas como Madrid, Valencia o Baleares, “El Mundo” no dijo nada. Ni tan siquiera se detuvo en que no el “55 por ciento” sino prácticamente el 100 por cien de las licencias fueron a empresas próximas a los respectivos gobiernos autonómicos. Digo que le sorprendería porque seguro que no lo sabe; si lo supiera no hablaría como habla. ¿O sí?
Por cierto que es esta VII Edición de los Premios Internacionales de Periodismo, el premio Reporteros del Mundo se le entregó a Manu Leguineche. No creo que lo necesitara. Su presencia sirvió, al menos, para oír alguna verdad en medio de tanto almíbar y tanto embuste. Leguineche soltó a bocajarro que “el periodismo está más o menos acabado”.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Yanke topó con Aguirre o la colera de dios






German Yanke es un periodista de amplio currículum que ha trabajado mayormente en medios diríamos que de derechas pero que siempre se ha caracterizado por huir del periodismo de trincheras. Un tibio, vaya. Pese a ser tibio es vasco. Nació en 1955 y tiene las trazas de un liberal conservador antiguo. Él mismo se reconoce de derechas. Entre 2004 y 2006 dirigió y presentó el informativo "Diario de la Noche" de Telemadrid. Un día entrevistó a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, a quien no gustaron las preguntas de Yanke. Tan poco le gustaron que, en directo, le echó en cara que "compra usted el discurso de nuestros adversarios". Ya no volvió a aparecer en pantalla. Poco después Germán Yanke dimitía. El periodista alegó razones vinculadas a las presiones políticas recibidas. Desde Telemadrid se aseguraba que Yanke se había negado a aceptar recortes presupuestarios.
Hablo de Yanke para contextualizar un vídeo que les aconsejo y que se puede ver en esta dirección, es cuestión de copiar y pegar:

http://www.youtube.com/watch?v=jsUiuZZLzhk&feature=related

En este vídeo Yanke pone al descubierto las prácticas manipuladoras de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, respecto a su televisión autonómica. La pieza, de todas formas, tiene valor más allá del caso concreto de Telemadrid.
Muchas veces se plantea la discusión sobre la intromisión de los políticos en los contenidos informativos como un debate entre diferentes opiniones, simplemente. Los que aseguran que hay manipulación frente a los que la niegan. Los que dicen que los políticos no hacen otra cosa que presionar y presionar y los que proclaman que los periodistas trabajan con libertad. Dos puntos de vista. Como si tan válidas fueran unas opiniones como las otras. No lo son. En la mayoría de casos quienes defienden que la manipulación no existe es porque son ellos quienes la deciden o la aplican. Un análisis de los contenidos los deja en evidencia pero, al mismo tiempo, es muy complicado encontrar pruebas concretas de las intromisiones. Nunca nadie dice "sí, a mi me presionaron y lo hizo fulano". Pasa esto, porque las presiones las reciben los directivos o los "profesionales de confianza" y estos nunca muerden la mano que les da de comer. Aquí radica el valor de Yanke. Él sí habla de presiones y da nombres. Se puede ver en este vídeo y en 10 entregas más que sobre el mismo acto se encuentran en "youtube".
Yanke dice cosas como que Esperanza Aguirre le llamó baboso después de una entrevista a la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, o que su destitución como director del “Diario de la Noche” de Telemadrid se discutía en los Consejos de Gobierno.
Lo que resulta increíble es que después de que contenidos como los de este vídeo, después de revelaciones de este tipo, los responsables institucionales y dirigentes políticos implicados en las presiones, amenazas y persecuciones sigan tan campantes con la boca llena de democracia, de libertad y de tolerancia. Sólo son 7 minutos; escuchen a Yanke, por favor.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Los dinosaurios existen y están en Valencia

La sensación de que nada cambia, la imagen de lo inalterable, puede resumirse mucho, muchísimo, o presentarse como un estadio infinito. En el primer caso tropezaríamos, por ejemplo, con la genialidad del cuento "El dinosaurio" de Monterroso. Sólo siete palabras: "Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí". En el segundo supuesto, nos daríamos de bruces con la política valenciana, una especie de estanque dorado que esconde el fluir caótico de aguas turbias. A ellas voy.
Tan turbias como para que pasen por normales los escándalos encadenados, la inanidad en la gobernanza pública y la falta de respeto constante a la inteligencia de los ciudadanos. Tan oscuras que hacen de los dirigentes institucionales, seres impunes, exonerados de toda responsabilidad, situados al margen del control democrático.
Una patología, la citada, imposible de entender si no se observa a partir de la fractura política de la sociedad valenciana. División en dos trincheras. La realidad leída siempre en clave de ellos y nosotros. En una trinchera, la izquierda arquetípica: culta, superior, guardiana de la esencias, con cierto complejo de Madame Bovary. En la otra, la derecha de manual: populista, festera, blavera y pragmática. En medio, nada, ningún puente que una políticamente los dos bandos y permita transitar entre ellos.
La derecha gobernante, liberada de complejos, se siente cómoda con las cosas como están; claro, lleva casi quince años con mayorías cada vez más amplias. La izquierda, en cambio, entre hastiada y perpleja, no da con el camino, no encuentra el discurso; vueltas y más vueltas al atajo, piruetas, improvisación y la vieja verborrea de consumo interno de siempre.
Perseverar en lo que se ha demostrado inútil no tiene sentido. Sólo desde la superación de la fractura política en la que vive instalada la sociedad valenciana, sólo dirigiendo el mensaje más allá de las propias filas, puede la izquierda revertir el actual estado de cosas. Sin renuncias, ni copias de discursos ajenos, pero trascendiendo los límites marcados. Buscando lo que se puede compartir. Sin más cruzadas que el bienestar y la felicidad de la gente, que están mucho antes que los himnos que se cantan, las banderas que se enarbolan, el nombre que se le pone a las cosas o el idioma que se usa. La máquina expendedora de certificados de buenos y malos valencianos, desmantelada para siempre. Progresar juntos o fracasar juntos, no hay otra.
Un país es de todos y no puede repudiar a su cincuenta por ciento. Haber estado en la lucha por la recuperación de la democracia y el autogobierno hace 30 años no da más derechos, como tampoco los da vivir envuelto en las tradiciones culturales más visibles. Son prejuicios caducados.
La izquierda hará mal si no aprovecha su superioridad en lo ideológico, claro, pero con eso no basta. En paralelo, debe hallar una posición firme en lo transversal, que es donde está perdiendo por goleada. Con el debate político en vigor, mezquino, maniqueo y simple, la izquierda está muerta. Su oportunidad pasa por ofrecer hechos donde otros sólo presenten quimeras, utilidad en vez de retórica, valores reales frente a proclamas de ocasión, resultados en lugar de quejas, humildad y no desprecio, más trigo y menos prédicas.
La mayoría natural no existe, eso lo entendió incluso Fraga hace 20 años. Nadie lleva el voto en el código genético. El voto más bien habita en el terreno de la esperanza, de la ilusión, de la confianza.
Más allá del propio castillo, allende la propia fortaleza, hay una multitud, que no es de nadie. Ciudadanos capaces de entender cualquier cosa si perciben sinceridad y honradez, si se les dice lo que se es y lo que se pretende, que nadie es mejor o peor, que nadie tiene que renunciar a nada de lo que hace o cree, que todo es posible si se suma y no se resta. Hay destinatarios suficientes, votantes bastantes, para hacer posible el cambio. Si la izquierda es capaz de derribar el “muro de las descalificaciones” puede ganar la batalla. Los que están a gusto con un país dividido, empequeñecido, es porque el país, entero, les queda grande.

martes, 11 de noviembre de 2008

Con un zumo y un cruasán, de regalo "El País", que sí, que sí


Como cada día, o casi, sin que sean las nueve de la mañana cojo "El País" y le doy un primer vistazo. En portada España pide revisar la estrategia en Afganistán, los matrimonios Bush y Obama posando, más de Obama, la Camorra, un artículo de Colombani, detalles sobre la muerte de dos soldados españoles, Santamaría y el PP, las fosas, Melilla, publicidad, economía, el Santander se refuerza, ING, Nissan, los problemas de las inmobiliarias valencianas, nuevas chapuzas de Camps y, ... por dios, esto no puede ser verdad. No. Página 5 del cuadernillo de Comunidad Valenciana, publicidad propia: "Disfruta del desayuno más completo y llévate "El País" gratis". ¿Cómo? ¿"El País" gratis? ¿Lo regalan? Pues sí, lo regalan. Parece imposible. Un vaso de leche, un bollo y, de regalo, "El País". El periódico global en español, el referente intelectual de la España moderna, nuestra particular "Luz de Trento", ¿qué está pasando?. El diario de Polanco, de Cebrián, el buque insignia de la exquisita "PRISA" convertido en propina, calderilla, migajas de un simple cruasán. Me quedo helado sólo de pensar cómo estarán esos grandes periodistas de "El País" que tantas lecciones nos han dado y a quien tanto agradecimiento debemos, que tan generosos han sido con los plumillas de medios menores, que tanto han lamentado la aparición de medios gratuitos porque, decían, lo que se regala no tiene valor y nada vale quien elabora cosas sin valor. Ahora "El País" también de regalo en tres cadenas de bares distintas. Estamos perdidos. Es la muerte del periodismo. Que desastre... Bueno, al menos no nos moriremos de frío. Con quince desayunos, quince "países", y recortando el vale diario de la contraportada, también gratis, nos dan un edredón. Madre mía como está la información.

viernes, 7 de noviembre de 2008

Ser Juan Roig y acabar sentado al lado de un delincuente





La foto que acompaña este artículo es un síntoma de enfermedad social grave. Juan Roig, de pie con americana oscura, el dueño de Mercadona, ejemplo para todos los empresarios, emprendedor de éxito, entregado con sus clientes, atento con sus trabajadores, el modélico y todopoderoso Juan Roig, sentado al lado, o casi, de un delincuente, Luis Fernando Cartagena, traje gris, corbata roja, exalcalde de Orihuela, exconsejero autonómico de Obras Públicas, que robó 48.000 euros a las monjas del convento de su pueblo, que está en tercer grado penitenciario y que todavía tiene causas judiciales pendientes que pueden prolongar su estancia entre rejas. La patología es evidente: a la organización se le cuela como si nada, hasta casi la primera fila, un personaje como Cartagena y, lo que todavía es peor, el gran Roig no evita coincidir con semejante sujeto. Me pregunto de qué sirve llegar a ser Juan Roig, tener más de 1000 tiendas, facturar por encima de los 15.000 millones de euros y pasar de los 60.000 trabajadores si no puedes evitar sentarte al lado, o casi, de un ladrón que, de miserable que era, robaba desde un despacho oficial a los que tenían menos, mucho menos, que él.
(La foto apareció publicada en la página 43 del diario “Levante” del jueves 6 de noviembre de 2008. Se trataba de una conferencia organizada por la Escuela de Negocios EDEM celebrada en la Bolsa de Valencia).

lunes, 3 de noviembre de 2008

La guardia pretoriana de Francisco Camps (y 2)

Entramos en el capítulo de secretarios:
Enrique Crespo Calatrava repite como secretario de Organización. Crespo es alcalde de Manises desde 1999. Fue el primero en romper el poder municipal socialista en los grandes ayuntamientos del entonces “cinturón rojo” de Valencia. Nació en mayo del 68 y es licenciado en Económicas. En paralelo a su carrera municipal ha sido diputado provincial de Valencia, primero al frente de Cultura y, desde 2003, de Infraestructuras y Medio Ambiente. Actualmente es el Vicepresidente tercero de la Corporación provincial. Como alcalde de Manises no cobra sueldo, sólo dietas. Su sueldo lo recibe de la Diputación, más de 50.000 euros mensuales además, también, de las dietas. En Manises la asistencia a cada pleno se paga a 500 euros y a cada Junta de Gobierno a 450. Por su cargo provincial forma parte del Consejo de Administración de la empresa pública Imelsa. Crespo dispone de coche oficial, chofer y guardaespaldas. Como alcalde de Manises ha visto su gestión salpicada por distintas acusaciones. Una permuta que su Ayuntamiento hizo con un constructor de un solar de 1100 metros cuadrados a cambio de 228.000 euros y las obras de ampliación del “Hogar de Jubilados” de la localidad ha acabado en polémica. No hubo ningún concurso, la adjudicación a Luis Sanchis fue directa. La oposición denunció que el empresario había hecho un inmenso negocio ya que un solo local del edificio que se construyó en el solar de marras valía más que todo lo pagado. Luego apareció que en ese edificio el padre de Crespo tenía dos pisos y tres plazas de garaje; su hermano Carlos, a quien había colocado por libre designación coordinador municipal de cultura y juventud, otros dos y dos plazas más de garaje, y una prima, también nombrada asesora municipal, era propietaria de un piso y una plaza de garaje. Otra de las actuaciones cuestionadas de Crespo es la adjudicación del proyecto urbanístico “Nou Mileni”, que contempla 10.000 viviendas, al empresario alicantino Enrique Ortiz. Se da la circunstancia que Ortiz, promotor también del macro “Plan Rabassa” de Alicante gracias a la adjudicación municipal, aparece vinculado al concejal alicantino de Tráfico Luis Concepción en diferentes presuntos delitos urbanísticos denunciados por la Fiscalía Anticorrupción. Concepción es el suegro de Crespo.
También repite Sagrario Sánchez como secretaria de Comunicación, aunque en su caso, de hecho, hay un descenso en el escalafón ya que esta secretaría se sitúa ahora por debajo de la vicesecretaría que ocupa Marta Torrado. Sánchez nació en Xest en enero de 1964. Sin estudios, ni profesión conocida, fue alcaldesa de su localidad natal entre 1995 y 2003 cuando perdió frente a la candidatura socialista. En las últimas municipales, las de 2007, el PP ha recuperado la alcaldía. En esta ocasión Sagrario Sánchez no encabezaba la lista, aunque si iba en ella, por lo cual sigue de concejal. Es también diputada provincial, desde 1999. Actualmente ocupa la delegación de Personal, antes estuvo al frente de Turismo. Ha sido miembro del Consejo Social de la Universidad Politécnica de Valencia.
En la secretaría de Política Económica y Empleo se sitúa un fiel colaborador de Francisco Camps, José Marí Olano. Marí ha acompañado a Camps en distintos destinos, es de su máxima confianza. Ahora entra en la Ejecutiva regional del partido. Se trata de un abogado de 39 años, nacido en la localidad castellonense de Segorbe. Licenciado en Derecho por la Universidad de Navarra aprobó las oposiciones a Abogado del Estado en 1997 con el número 4 de su promoción. Pertenece al sector más conservador y cristiano del PP. Esta casado y tiene dos hijos. Una vez superada la oposición ejerció como Abogado del Estado en el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, durante un mes, y, posteriormente, en Tarragona, once meses. Actualmente su destino es Valencia y está en situación de excedencia especial. Marí Olano es un caso destacado de cómo se enlazan y enlazan cargos institucionales mientras el partido al que uno pertenece está en el gobierno. En 1999, con Francisco Camps de Secretario de Estado de Administraciones Territoriales, Marí accedió a la Dirección General de Cooperación Autonómica y en 2000, a la Dirección General de Política Autonómica. En el año 2001 ocupó el cargo de Secretario general Técnico del Ministerio de medio Ambiente y en 2002 pasó a ser Subsecretario de Trabajo y Asuntos Sociales siendo Ministro de Trabajo Eduardo Zaplana. A partir de mayo del 2004, fuera ya el PP del gobierno de España, Marí Olano se ocupó de la Secretaría Autonómica de Política Institucional y de la dirección del Gabinete Jurídico de la Generalitat. De este cargo pasó al de Abogado general de la Generalitat en enero de 2006 y, a continuación, ya saltó a las listas autonómicas del PP para las elecciones de 2007, resultando elegido diputado. En Les Corts, Marí es Secretario adjunto del Grupo Popular y portavoz de Economía, Hacienda y Presupuestos. Hasta las elecciones de 2007, compatibilizó el puesto de Abogado general de la Generalitat con el de asesor jurídico del PP y llegó a presentar alegaciones contra una queja del PSPV en su doble condición; los socialistas denunciaron que se trataba de dos tareas incompatibles. Fuera de la política, José Marí Olano forma parte de la plantilla de abogados “Eius Abogados”. Se trata de un bufete fundado en 2004 con oficinas en Madrid, Valencia, Londres y Miami, según consta en su página web. El director de “Eius Abogados” es Alberto Dorrego de Carlos que fue, entre otros cargos, director general en el Ministerio de Justicia durante el último gobierno de José María Aznar. El ministro que nombró a Dorrego de Carlos fue José María Michavilla que, actualmente, también forma parte del bufete “Eius”. Uno de los socios fundadores de “Eius” es Alfredo Dagnino actual presidente de la “Asociación Católica de Propagandistas” y consejero de la cadena COPE.
La secretaría de Política Local ha ido a manos de Manuel Pérez Fenoll, de 51 años, médico odontólogo, casado, tiene dos hijas y es alcalde de Benidorm. Entró en el ayuntamiento como concejal en 1995. Desde 1999 a 2007 también fue diputado en Les Corts. Sus orígenes políticos, como la mayoría de los cargos populares de su generación hay que buscarlos en el zaplanismo, y más en su caso, siendo de Benidorm como Eduardo Zaplana. Su fidelidad al líder era máxima, de ahí que entre 1995 y 1999, presidiera el partido en la ciudad. En el pulso abierto en el PP valenciano a partir de 2000 entre los seguidores de Zaplana y del Presidente de la Generalitat, Francisco Camps, Pérez Fenoll empezó de zaplanista pero ha ido cambiando hasta convertirse en hombre de confianza de Camps. Así, fue uno de los diputados que en julio de 2004 plantó a Camps en una sesión de Les Corts y, todavía en 2006, después de la muerte del alcalde benidormense, Vicente Pérez Devesa, Zaplana estuvo en su toma de posesión como primera autoridad municipal y no así el presidente de la Generalitat, Francisco Camps. De todas formas, sólo un año después, reelegido como alcalde con mayoría absoluta, dejó fuera de las concejalías con cartera a la presidenta del PP en Benidorm y destacada zaplanista, Gema Amor. El viaje estaba en marcha. Pese a todo, sus movimientos hacia el campismo no eran demasiado sonoros hasta que llegó el reciente congreso regional y accedió a la ejecutiva. A continuación se ha producido el acto definitivo de su nueva adscripción, la presentación de una candidatura a la presidencia provincial del partido en Alicante. Se enfrentará, pues, a José Joaquín Ripoll, presidente de la Diputación alicantina y guardián de las esencias zaplanistas en el último bastión de los seguidores de Zaplana, la organización provincial del PP de Alicante.
Pérez Fenoll pactó esta presentación con Francisco Camps a través del vicesecretario de organización, David Serra. Su irrupción se produjo para sorpresa y enfado de los campistas alicantinos con más pedigrí, Asencio, Pedrosa, Hernández Mateo…
Como alcalde de Benidorm, Pérez Fenoll sigue manteniendo como asesora municipal a Maruja Sánchez, la mujer que en 1991 y recién obtenida la plaza de concejal por las listas del PSPV apoyó la moción de censura que permitió el acceso a la alcaldía de Benidorm de Eduardo Zaplana. Desde entones Sánchez está a sueldo del ayuntamiento por una asesoría que nadie ha explicado en qué consiste. Antes de las elecciones municipales de 2007, en una entrevista digital, le preguntaban a Pérez Fenoll: “¿Hasta cuándo piensa mantener como cargo de confianza a la tránsfuga Maruja Sánchez?” y él contestaba: “Todos los que han apoyado el proyecto del Partido Popular en Benidorm han contribuido al mayor progreso de esta ciudad en los últimos años y por ello tienen mi respeto y consideración”.
Del campismo alicantino llega también el nuevo secretario de Justicia y Libertades Públicas, José Ciscar. Es el alcalde de Teulada. Llegó a la alcaldía con una candidatura independiente, Gente de Moraira, en 1999. En las siguientes elecciones, 2003, ya se presentó como candidato del PP. Obtuvo una mayoría absoluta que en los comicios del 2007 ha renovado aunque con un claro descenso de voto. Ciscar es abogado y tiene 47 años. Actualmente al cargo municipal y, ahora, al orgánico le suma su escaño como diputado autonómico. El alcalde de Teulada ocupó el número 21 de la lista popular por Alicante en las autonómicas de 2007. No salió. El PP obtuvo 19 escaños. Fue después de las últimas elecciones generales cuando, a causa de los diputados autonómicos que marcharon a Madrid, corrió la lista hasta llegar a Ciscar. Forma parte del grupo de dirigentes alicantinos que se han decantado por Francisco Camps en su enfrentamiento con Zaplana y afines, aunque no ha sido nunca de los más visibles o beligerantes. Como hecho más destacado de su alineamiento está el haber sido el anfitrión de la reunión mantenida por los campistas, durante el verano de 2004, después del plante de los zaplanistas a Camps en Les Corts.
Para acabar, la cuota castellonense, la cuota de Carlos Fabra: la nueva secretaria de Política Social es Andrea Fabra, la mayor de los cuatro hijos de Carlos Fabra y su exmujer Amparo Fernández. El matrimonio se separó hace poco y en la actualidad Fabra está unido sentimentalmente a Esther Pallardó, casi 30 años más joven que él, su antigua jefa de prensa y hoy diputada provincial.
Pese a tratarse de su hija, Andrea Fabra, en lo estrictamente político, no es del círculo más estrecho de su padre. Políticamente más cercanos son, por ejemplo, Marisol Llinares o Alfonso Ferrara que estaban en los cargos preferentes de la Ejecutiva anterior y ahora se han quedado fuera.
Madre de dos hijas, está casada desde 2001 con el consejero de sanidad del Gobierno de la Comunidad de Madrid, Juan José Güemes, hombre de la máxima confianza de la presidenta madrileña Esperanza Aguirre. Andrea Fabra nació en 1973, es licenciada en derecho y tiene un master en IESE. Se afilió al PP en 1991, con 18 años. Mucho antes, en 1983, había sido Reina Infantil de las fiestas de la Magdalena de Castellón.
En 2000 entró en la ejecutiva provincial del PP castellonense presidida por su padre y actualmente formaba parte del Comité Electoral Nacional del partido. Entre 1997 y 1999 fue asesora parlamentaria de Juan Costa y desde 2001 se ocupaba de la gerencia de Relaciones Internacionales de Telefónica en Madrid al lado de Arturo Moreno, aquel dirigente del PP que desapareció de la escena política después de su implicación en el “caso Naseiro”.
Pese a vivir en Madrid y no disponer de ninguna experiencia en política institucional, el parlamento valenciano escogió a Andrea Fabra como senadora de representación territorial en julio de 2007 y ocho meses después resultó elegida diputada por Castellón, ocupaba el numero 2 de las lista. Esta súbita aparición en la primera línea política encaja con el carácter hereditario que los cargos políticos han tenido para la familia Fabra desde hace muchas generaciones. No en balde, el padre, el abuelo y el bisabuelo de Carlos Fabra ya fueron presidentes de la Diputación de Castellón y, todavía antes, un tío tatarabuelo, conocido como el “Tío Pantorriles”, inició la saga.
Andrea Fabra no ha quedado al margen de la investigación que Hacienda está haciendo de las cuentas de su padre en relación a sus distintos procesos judiciales pendientes. En concreto, según han publicado distintos periódicos, cuentas de las que era titular o cotitular Andrea Fabra han recibido más de 1’2 millones de euros sin que quede claro el origen de tal dinero.

Vista, en dos entregas, la composición de la nueva Ejecutiva Regional del PP de la Comunidad Valenciana es obligado concluir que no hay ni rastro de cuotas territoriales, ni de peajes a otra observancia que no sea el “campismo” más absoluto. Francisco Camps ha hecho la Ejecutiva a su gusto, a su imagen y semejanza. Ni los miembros de origen castellonense responden al dictado de Fabra, ni en Alicante se ha permitido el más mínimo gesto con los zaplanistas. Camps se ha rodeado de fieles guardianes, de peones que le garantizan que no habrá ni un resquicio para la duda, que su estrategia se aplicara como un rodillo, que sus deseos serán órdenes. La política valenciana del PP en estado puro. Ahora quien reclama un perfil es el propio Francisco Camps, para no ser menos quien es mucho más.

Reina Sofía, ¿por qué no te callas?

(Copia del artículo publicado el pasado jueves 30 de octubre y que por un error mío desapareció. Disculpas para quienes habían escrito unos comentarios que no he sido capaz de recuperar)

Ya sabíamos donde estaba el límite de la sensibilidad de la monarquía española: una caricatura suya te puede llevar a la cárcel o a la casa de empeños; quemas una foto con sus rostros, y te arriesgas a dar con tus huesos en el infierno. Lo que desconocíamos era el respeto, poco, que tienen ellos por las sensibilidades ajenas. Pensábamos, ya que se las daban de buenos profesionales, que teniéndolos a sueldo como los tenemos, nos corresponderían con una cierta consideración. Pues no. El avance de un libro en el que la reina Sofía se confiesa a la periodista Pilar Urbano nos ha abierto los ojos.
Dice la reina, y se intuye un cierto fastidio, que esas fiestas del orgullo gay son molestas y le desagradan; que una boda entre dos homosexuales de ninguna manera puede dar lugar a un matrimonio; que no es partidaria de la eutanasia porque la vida no está en nuestras manos, y que no es “en absoluto” favorable al aborto. Por orden se le debería contestar que para desfile “coñazo” el de las Fuerzas Armadas; que dos homosexuales conforman un matrimonio porque lo dice la ley y porque no hay nada objetivo que, con ley o sin ella, lo impida; que si no siente su vida en sus manos es su problema pero que no debe hablar por otros, y, sobre el aborto, no entiendo si lo que lamenta es, en general, que se haya de llegar a él o quiere decir que en ningún caso lo considera aceptable. Me parece que la falta de tolerancia que desprenden sus palabras (y mira que deben estar revisadas y corregidas) es fruto de que igual le parecen realidades lejanas. Seguro que sobre el culto a la apariencia, la hipocresía, el adulterio, el divorcio o la investigación con células madre, por poner algunos ejemplos al azar, podría mostrarse más comprensiva.
Dejo para el final aquello que ha dicho de que “se ha de enseñar religión en los colegios, al menos hasta cierta edad: los niños necesitan una explicación del origen del mundo y de la vida". Qué relación tendrá una cosa con la otra, como si la religión tuviera algo que ver con el origen del mundo o de la vida, como si siguiera creyéndose lo de Adán y Eva.
En fin, bien mirado, qué otra cosa se puede esperar de una reina, de un miembro de una familia real. Hablan como les corresponde, como lo que son, personajes fuera de su tiempo, protagonistas de una institución tan demodé que es imposible que estén a la altura más allá de saludar, repartir besos a los peques y estar callados. Eso, reina, ¿por qué no te callas? Que nos dejaran en paz, que se fueran, quiero decir, ya sería demasiado.