miércoles, 29 de octubre de 2008

La guardia pretoriana de Francisco Camps (1)

Me comprometí a revisar los resultados del último congreso del partido Popular de la Comunidad Valenciana y, como hice en el caso del PSPV, he analizado los miembros de la nueva Ejecutiva. Cuelgo el artículo en dos entregas ya que, la verdad, me ha quedado un poco largo. En la primera, se incluye al secretario general, a los dos presidentes de Comités y a los cuatro vicesecretarios; en la segunda, los secretarios ejecutivos. De las cuatro coordinadoras (sus áreas se llaman: Sí al PP, sí a la vida, sí al futuro y sí a la Comunidad Valenciana) no me voy a ocupar ya que no creo que desempeñen ninguna responsabilidad orgánica real.
Empiezo, pues, por Ricardo Costa que repite como número dos, como secretario general y brazo derecho del presidente Francisco Camps. Economista de 35 años, Costa es también el portavoz del Grupo Popular en el parlamento autonómico valenciano. Es diputado desde la cuarta legislatura, es decir, entró en Les Corts en 1995, con 23 años. No ha pisado nunca otro mercado laboral que no sea el de la política. Fue presidente valenciano de Nuevas Generaciones del PP. Es hermano de Juan Costa, ex ministro con Aznar y hombre del entorno de Rodrigo Rato que, además, se postuló como posible rival de Mariano Rajoy en el último congreso nacional de los populares. Ricardo Costa no apoyó a su hermano cuando los medios le preguntaron por la posibilidad de que éste se enfrentara a Rajoy. Sus padres son viejos militantes del PP de Castellón. El padre es Juan Costa Galindo, un veterano inspector de Hacienda que dirigió la delegación de Castellón en los tiempos de gobierno de José María Aznar. La madre es María Dolores Climent, una histórica del PP castellonense, que ha sido muchos años concejal en el ayuntamiento de la capital de La Plana y ha formado parte de la Ejecutiva provincial presidida por Carlos Fabra. Costa es el principal ariete dialéctico contra los grupos de la oposición, su verbo y su gesto son desmesurados y no acostumbra a mostrarse preocupado por caer en contradicciones evidentes. La reciente elección de Jorge Alarte como líder de los socialistas PSPV la recibió con una declaraciones en la que lo acusaba de ser “enemigo de los valencianos por ser aliado de Zapatero” y sobre el presidente del Gobierno mantiene que “odia a la Comunidad Valenciana”. Cuando habla de su porpio partido es más mesurado. Así, después del reciente congreso del PP valenciano de octubre, destacó que su formación iba a ser muy exigentes en los temas éticos y de corrupción y cuando se le planteó la existencia de un presidente local en Vila-real condenado por el Tribunal Supremo lo resolvió diciendo que el aludido, Manuel Vilanova, ha tenido un “comportamiento ejemplar” y que su sentencia está recurrida “al Tribunal Europeo”. Sobre “el caso Fabra” mantiene que los comentarios sobre esta cuestión no deberían salir del ámbito judicial.
Junto a Costa, dos veteranos presiden el Comité Electoral y el Comité de Garantías, son, respectivamente, Pedro Agramunt y Juan Rodríguez Marín. Como el secretario general, los dos repiten en el cargo.
Pedro Agramunt Font de Mora nació en 1951, es licenciado en derecho y diplomado en IESE. Casado con Carmen Sáez-Merino, hija del fundador de Lois, Agramunt ha sido directivo de empresas textiles y presidente de la Asociación Valenciana de Empresarios (AVE) y de la Confederación Empresarial Valenciana (CEV). Precisamente desde esta institución saltó a la política. Ha sido presidente del PP de Valencia y presidente del PP de la Comunidad Valenciana entre 1990 y 1993. Llegó a la presidencia regional del partido de la mano de Manuel Fraga en el Congreso de Benidorm de 1990, donde el partido pasó de llamarse Alianza Popular del Reino de Valencia a Partido Popular de la Comunidad Valenciana. Para su elección contó con el apoyo de Carlos Fabra que en 1993 fue quien organizó la cena en Castellón donde Aznar le pidió a Agramunt su renuncia para poder poner en su puesto a Eduardo Zaplana. Agramunt acató disciplinadamente. En las generales de aquel año el PP valenciano había doblado los votos respecto a las de 1989 pero eso no fue suficiente para que Aznar desbancara al PSOE. Agramunt nunca ha comentado públicamente los pormenores de su relevo y nunca le ha faltado un puesto en cargos de relevancia institucional y partidista. Ha sido diputado en el Congreso en la legislatura de 1989 y senador desde 1993 hasta la actualidad. En 1991 fue candidato de los populares a la presidencia de la Generalitat. Perdió las elecciones ante Joan Lerma que consiguió mayoría absoluta. En las generales de 2008 cosechó el mayor número de votos que un senador ha obtenido nunca por Valencia, más de 743.000.
Juan Rodríguez Marín, abogado nacido en Xàbia hace 69 años, ha sido presidente de la Junta del Puerto de Alicante, profesor de derecho en la Escuela de Prácticas Jurídicas de Alicante y está jubilado como abogado del Banco Central Hispano.
Entró en política en 1976 a través del Partido Democrático Liberal del País Valenciano a la sombra de Francisco Zaragoza Gomis, destacado político alicantino, jefe de la Falange en Altea en los años 40, miembro de la Guardia de Franco en los 50 y, después, colaborador de los círculos próximos a Juan de Borbón. Con el Partido Democrático Liberal entra en UCD pero, cuando este partido desaparece, Rodríguez, siguiendo a Zaragoza, participa en la fundación de Unión Provincial Alicantina (UPRA) entidad clave en el “alicantinismo” de principios de los años 80. En 1987 se presenta a las elecciones autonómicas con Coalición Electoral Valenciana y fracasa. Entonces es cuando se afilia a Alianza Popular. Rodríguez Marín ha sido diputado en el Congreso entre 1977 y 1979 con UCD y con esta misma formación, concejal en Alicante y vicepresidente de la Diputación (1979-83). Ha ocupado escaño de diputado autonómico en la legislatura 1983-1987 y, después, entre 1991 y 2003. En 2003 volvió a ser concejal del Ayuntamiento de Alicante.
En el apartado de vicesecretarios, siguen dos, David Serra y Cesar Augusto Asencio, y hay dos novedades, Beatriz Gascó y Marta Torrado.
David Serra continúa como responsable de organización, ahora con rango de vicesecretario. Nacido en Valencia en 1969, Serra, sin estudios ni profesión reconocida, lleva toda su vida en cargos políticos. Ha sido Presidente de Nuevas Generaciones de la Comunidad Valenciana, ha tenido cargos en la Federación Valenciana de Municipios y Provincias, ha sido Director comarcal de Patrimonio y Política Lingüística, Secretario Autonómico de Cultura y Secretario Autonómico de Deporte de la Generalitat Valenciana y vocal de las Juntas Directivas provinciales, regionales y nacional del PP. En su época de máximo responsable del deporte valenciano, en una entrevista en la Cadena Ser se le escapó que Alejandro Agag, yerno de José Aznar, había sido fundamental para convencer a Bernie Ecclestone para llevar la Fórmula 1 a Valencia. Sus palabras provocaron muchas reacciones, se desató una cierta polémica, Serra fue reconvenido. Inmediatamente hizo unas nuevas declaraciones en las que aseguró que Agag no había intervenido. Antes del XVI Congreso Nacional del PP que se celebró el pasado verano en Valencia, el diputado y exconseller Miguel Peralta, de los pocos zaplanistas que siguen ejerciendo de tal, le acusó de presionar al alcalde de Alcoi, Jorge Sedano, para conseguir la elección de unos determinados compromisarios.
Cesar Augusto Asencio, que sigue como responsable de política local aunque asciende de secretario a vicesecretario general, nació en Alicante en mayo de 1962 y es abogado. Tiene una largo historial de cargos institucionales en el PP. Estuvo entre los más fieles a Eduardo Zaplana en el PP alicantino desde 1993 a 2003 pero en 2004 fue de los primeros en pasarse al campismo cuando Francisco Camps llegó a la presidencia de la Generalitat; por eso es de los más odiados por los zaplanistas. Su pésima relación con los que fueron sus afines llega al punto que de cara al último congreso regional del PP se negó a dar su aval de compromisario al presidente del partido en Alicante, José Joaquín Ripoll, para que este se lo hiciera llegar a Francisco Camps. Ripoll recogió 141 de los 139 compromisarios alicantinos, uno de los que no le quiso usar intermediario fue Asencio que le entregó su aval personalmente al presidente de la Generalitat. Cesar Augusto Asencio es presidente del PP en Crevillent y alcalde de esta población desde 1995, en las últimas municipales casi con un 60% de los votos. Fue portavoz del PP en la Diputación de Alicante entre 1991 y 2007. Por campista los zaplanistas lo descabalgaron de la institución provincial pero Francisco Camps lo incluyó en la lista autonómica y ahora es diputado en Les Corts. Como alcalde de Crevillent se ha quejado reiteradamente de la presencia masiva de inmigrantes marroquíes en su localidad asegurando que la inmigración trae delincuencia y que si hay problemas no es por racismo sino por falta de voluntad de integración de los recién llegados; como diputado autonómico y portavoz del PP en la comisión de control de RTVV se encarga de contestar las reiteradas críticas de la oposición al funcionamiento de Canal 9 con el argumento de que la característica de los informativos de la televisión autonómica es su objetividad y, por ello, no merece descalificaciones.
Marta Torrado de Castro, la nueva vicesecretaria de Comunicación, además de estar en la ejecutiva popular es teniente de alcalde del ayuntamiento de Valencia y diputada en el Congreso de Madrid. Nacida en Valencia en 1966, estudió en el Colegio Domus de Godella y luego se licenció en Derecho. Llegó a la política de la mano de Rita Barbera. Asegura que fue un miting de la alcaldesa de Valencia lo que le arrastró a meterse en política. En 1991, con 25 años, entró como asesora del grupo municipal popular del ayuntamiento de Valencia y cuatro años después se estrenó como concejal. Ha dirigido las áreas de Juventud, Patrimonio y, actualmente, Bienestar Social. Marta Torrado está casada con Jesús Wolstein que empezó organizando conciertos; luego, con la llegada de Camps a la presidencia de Generalitat, pasó a la dirección de Ràdio 9 y, de allí, saltó al Valencia CF. En el club valencianista era el “político”, el hombre de confianza del PP que estaba al lado del nuevo presidente Juan Soler. Su salida del club estuvo acompañado de una indemnización multimillonaria y envuelto en polémica ya que Wolstein apadrinó a la empresa fantasma “Valencia Experience” como sponsor del Valencia CF. “Valencia Experience” ni pagó las cantidades acordadas, ni nunca se ha sabido quien estaba detrás de ese nombre.
Beatriz Gascó, nueva vicesecretaria de Relaciones Institucionales, es la benjamín de la Ejecutiva. Tiene 29 años y es concejal del ayuntamiento de Castellón donde dirige Educación, Turismo e Igualdad. Licenciada en Humanidades, su valedor es el alcalde de Castellón Albero Fabra y no pertenece al círculo directo del presidente provincial castellonense, Carlos Fabra. Beatriz Gascó es periodista e hija del cronista oficial de Castellón nombrado por el ayuntamiento, Antonio Gascó. La nueva responsable popular de Relaciones Institucionales está considerada próxima al conseller de Educación del gobierno autonómico, Alejandro Font de Mora, en cuyo gabinete de prensa trabajó.

viernes, 24 de octubre de 2008

Cuando lo que puede pasar no pasa y siguen gobernando los mismos

Hay una frase que he escuchado o leído mil veces en boca de los dirigentes políticos de la izquierda valenciana cuando plantean las posibilidades que tienen de derrotar al PP: “para las elecciones falta mucho tiempo y pueden pasar muchas cosas”. Lo dicen a dos años de los comicios, a uno, a seis meses; cuando interesa. Siempre dicen lo mismo. Sobre el papel tienen razón, en cualquier momento pueden pasar muchas cosas. Pueden pasar, claro, pero no pasan. Y si pasan, no sirven. Llevan más de quince años encadenando derrotas; los resultados, que es a lo que ellos se refieren, no cambian.
Para hacer más evidente que el mapa político valenciano parece esculpido en mármol no hay más que revisar las encuestas que ha publicado desde 2005 el diario “El País” con motivo del 9 de octubre. Los datos de esos trabajos, sin entrar muy a fondo en ellos, demuestran que no sólo se mantienen invariables los resultados electorales, evidencian también que es el conjunto de percepciones y opiniones de los valencianos lo que no sufre modificaciones significativas, y si hay cambios, dicho sea de paso, favorecen más el voto al PP que a los grupos de oposición.
Fijándonos en las valoraciones de los principales líderes políticos valencianos vemos que en el periodio 2005-2008 Rita Barberá, la alcaldesa de Valencia, empieza con un 6’4 y ahora está en 6’5 y el President de la Generlitat, Francisco Camps, cae del 6’1 al 5’8. Los nombres más conocidos de la oposición ofrecen números muy inferiores pero, también, con poca variación: el último secretario general del PSPV, Joan Ignasi Pla va del 5’1 al 4, sin duda la mayor oscilación; Carmen Alborch, pasa del 5’4 al 5’8; la líder de Esquerra Unida, Gloria Marcos, del 4’7 al 4’5, y Enric Morera, máximo representante del Bloc Nacionalista, se mueve entre el 4’9 y el 4’6.
La nota que se pone a la gestión del gobierno autonómico empieza en un 5’9 y acaba en un 5’6.
Conselleria por conselleria la nota media era de un 4’7 en 2005, con solamente tres consellers por encima del cinco; un 4’6 en 2006, con todos suspendidos, de 2007 no hay datos y en 2008 todos menos uno superan el cinco para situar la media en el 5’5.
El porcentaje de población que piensa que el gobierno Zapatero ha perjudicado a la Comunidad Valenciana era del 74% en 2005; 79%, en 2006; en 2007, el 67 % opinaba que la gestión del gobierno Zapatero era entre regular y muy mala, y en 2008 ese porcentaje se quedaba en el 64%.
Sobre el “caso Fabra”, en 2005, un 66% de los valencianos pensaban que el presidente de la Diputación de Castellón debía dimitir; en 2006, un 69, y en 2008, un 46. De 2007 no hay datos.
Cuando se pregunta por lo que hace bien y lo que hace mal el gobierno de la Generalitat, invariablemente aparecen, en lado positivo, el turismo y, en el negativo, la sanidad y la educación.
Sobre inmigración tampoco hay grandes cambios: en 2005 un 38% de la población pensaban que la llegada de inmigrantes perjudicaba la economía valenciana y en 2008 lo cree el 39%.
En resumen, que todo sigue igual; que no sólo parece que no llegan las cosas que se supone que pueden pasar sino que prácticamente nada se mueve y si algo varía parece que quienes han de detectarlo no lo detectan.
La eterna referencia a que “pueden pasar muchas cosas” me parece, al fin y al cabo, una prueba indiscutible de debilidad. En el “pueden” está el reconocimiento de la propia culpa. Lo que “puede” que pase también “puede que no pase”. Más que apelaciones a la fortuna, que es ante lo que estamos, más valdría disponer de un método concreto que llevara las cosas al terreno de la causalidad y no de la casualidad. Lo pertinente sería decidir estrategias concretas y esperar unas determinadas consecuencias, ver si estas se han producido o no y analizar las razones. Quizás es un exceso de rigor, quizás significa demasiado trabajo. Quizás.

lunes, 20 de octubre de 2008

Seppuku

En el País Valenciano las noticias de política lleva mucho tiempo siendo malas noticias. La reiteración de abusos, corrupciones y entronizaciones constantes que vemos en el gobernante PP son malas noticias para la política. El reciente congreso de los populares autonómicos, del que pienso ocuparme, políticamente raya en el terreno de las bromas de mal gusto. También los tropiezos constantes de los grupos de oposición son pésimas noticias, y no paran.
La última, de ayer, del recién estrenado líder de los socialistas valencianos: “Alarte acata la orden de Zapatero de no oponerse a los presupuestos del gobierno Camps”. Dice que no votará en contra de las cuentas del PP, que lo hará a favor o se abstendrá. Es lo que le ha ordenado Zapatero en el reciente Consejo Territorial del PSOE. Empieza bien Jorge Alarte. Si de lo que se trataba es de hacerse visible como oposición, de armar un discurso alternativo creíble, de que se visualizara que no se es un satélite a las órdenes de Ferraz, de demostrar que el eje del trabajo del nuevo PSPV es el interés de los valencianos, mal arranca.
Decía Jorge Alarte (El Punt 19/25 de octubre de 2008): “El PSPV no ha de tener sólo un discurso y una posición autónoma, sino una cosa más importante: un proyecto para los valencianos”. Si esto es así, entonces, ¿por qué hace justamente lo contrario?
No es obligatorio, ni mucho menos, que un grupo opositor tenga que votar contra los presupuestos del gobierno, lo que si parece razonable es que el voto se base en los contenidos de los presupuestos y no en una orden recibida desde la metrópoli, ¿qué sabe Zapatero de los intereses de los valencianos? Asegura Zapatero que la decisión se toma para “superar la crisis económica, generar empleo y mantener las políticas sociales”. Claro, lo que sucede es que sus compañeros de Valencia llevan años diciendo que las cuentas de la Generalitat van justamente en contra de todo eso. Es decir, mentían antes o lo hacen ahora, se equivocaban antes o se equivocan ahora. Cómo se puede edificar un discurso creíble sobre el reconocimiento de que, toque de corneta de Madrid mediante, lo que se defiende hoy se olvida mañana.
La solidez democrática que subyace en esta forma de hacer las cosas es tan poca que el texto aprobado por el PSOE en su Consejo Territorial se descuelga con que facilitar la aprobación de los presupuestos allá donde no gobiernan es conveniente porque “los ciudadanos no entenderían que los intereses partidistas puedan estar por delante de los intereses de España”. Esta frase entraña tanta estupidez o mala fe que no parece dicha en serio. Decir eso es reconocer que cuando se oponen lo hacen por partidismo, lo hacen porque no son sus presupuestos, lo hacen aunque eso perjudique al ciudadano. Desde la oposición no se puede hacer mejor servicio a la sociedad que demostrar que se es alternativa y eso es lo que lleva trece años sin demostrar el PSPV. Que la reunión donde el PSOE decidió ese apoyo a las cuentas del PP la dirigieran dos diputadas elegidas en el País Valenciano, María Teresa Fernández de la Vega y Leire Pajín, demuestra el nivel de desorientación o abandono en el que viven; que además el PP valenciano tenga una holgadísima mayoría absoluta y el gesto del PSPV no pase de testimonial lleva la situación casi a la caricatura; que todo esto no tenga otra explicación que servir de munición defensiva al gobierno de Madrid ante las críticas de Rajoy y sus muchachos es, políticamente, vergonzoso. Malas noticias, muy malas.Una oposición en permanente hara-kiri, seppuku, en japonés, no es buena cosa.

miércoles, 15 de octubre de 2008

El capitalismo le gana el pulso a la democracia

Capitalismo y democracia, pese a haber ido de la mano en su desarrollo, responden a filosofías distintas; contrarias, podríamos decir. El capitalismo se basa en la diferencia, diferencia económica; mientras que la democracia se fundamenta en la igualdad, igualdad política. El capitalismo no es democrático y la democracia no es capitalista. Su convivencia pasa por el pacto. El capitalista, el rico, embrida la ilimitada libertad que se podría permitir a cambio de que el ciudadano, el pobre, respete las propiedades ajenas. El primero acepta no invadir la libertad del segundo y éste, a cambio, acepta tener menos que aquel. En resumen, el rico le dice al pobre: no me tires la puerta abajo y yo no te aplasto. De acuerdo, ese es el pacto, ese es el umbral en que los dos actores maximizan su beneficio.
El punto de equilibrio que permite que capitalismo y democracia no se destruyan está en las leyes, las normas que unos y otros se comprometen a respetar y que deben ser las mismas para todos. El mercado, por si solo, es voraz, capaz de llevarse por delante todo aquello que le opone alguna resistencia. El control que desde la política se debe ejercer sobre él es, como dice Douglas North, una defensa incluso de si mismo. El mercado acabó con el feudalismo pero puede autodestruirse por su insaciabilidad.
Lo estamos viendo estos días. La crisis financiera a nivel mundial ha provocado que los gobiernos, para evitar el desmoronamiento del sistema económico, del capitalismo tal como lo entendemos, tomen medidas excepcionales en defensa de los bancos. Millones y millones de euros al rescate de las grandes entidades financieras que llevan años, lustros, ganando el capital a espuertas. Dinero público para garantizar que perviva el sistema que nos ha llevado a este callejón sin salida, para asegurar a los responsables directos de este caos que pueden seguir en el puente de mando.
El pacto lleva tiempo mostrando vías de agua, pero ahora parece definitivamente roto. Los pobres son obligados a salir en auxilio de los que más tienen, son obligados a renunciar, más allá de las leyes establecidas, a su dinero para ponerlo a disposición de los ricos. Para evitar un supuesto mal mayor, el colapso del sistema, es la víctima quien debe auxiliar al verdugo. Esto no es democrático; es capitalista pero no es democrático.
Los gobiernos, supuestas izquierdas incluidas, lanzan grandes planes de ayudas a los bancos sin más concreciones. No explican por qué no hay más remedio que subvencionar a los que más tienen, ni qué se les va a exigir a cambio, ni qué penalización deberán pagar por su mala gestión, ni qué les pasará a los gestores concretos, con nombres y apellidos, que nos han abocado al desastre, ni donde han ido a parar todos los beneficios que la banca ha amasado estos años y por qué no se puede disponer ahora de ellos. Por no explicar, no nos dicen ni de dónde ha de salir todo este dinero que ahora se da a los banqueros, de dónde se va a sacar, de a qué más tendrán que renunciar los ciudadanos de a pie. ¿Cómo es posible que resulte tan sencillo encontrar dinero para salvar un sistema económico y, en cambio, llevemos tanto tiempo revolviendo en los bolsillos para encontrar la calderilla que permitiría salvar a los millones de personas, pobres, claro, que cada día se mueren de hambre, de sed o de enfermedades de fácil curación en todo el mundo?

martes, 7 de octubre de 2008

El equipo Alarte: radiografía de la nueva Ejecutiva del PSPV

No es sencillo resumir una relación como la que sigue en cuatro trazos. Disculpen la extensión pero son precisas muchas explicaciones. La Ejecutiva resultante del último congreso del PSPV tiene mucho de grupo de aluvión. El origen de los nombramientos responde a diferentes razones y a distintas cuotas. El nuevo secretario general, Jorge Alarte, dijo en el congreso que no había mercadeado con los cargos. Parece que fue verdad, que tenía pocas hipotecas. Vaya esto en su favor. Por contra, hay que apuntarle en el debe que parece que tampoco tenía un equipo propio en la cabeza, que después le han hecho la ejecutiva a trozos. Una vez elegido, Alarte sí ha tenido que abonar la cuenta, sí ha pagado los diferentes peajes que le llevaron hasta la secretaria general.
Veamos:
Jorge Alarte, licenciado en derecho, no conoce otra actividad profesional que la política. Con 22 años se estrenó como concejal en Alaquás y desde 1999 es alcalde. En su pueblo, Alarte ha encadenado mayorías absolutas, con él no ha podido el huracán popular que se ha llevado por delante las principales alcaldías socialistas del entorno de Valencia. Alarte igual ha sido agente del ciscarismo cuando se ha dio el golpe de gracia al intento de renovación de 1999 con Joan Romero, que miembro de la Ejecutiva de Joan Ignasi Pla.
Sus dos principales colaboradores en el nuevo puente de mando socialista vienen de la mano de Leire Pajín, la secretaria de organización del PSOE; son de su estrecha confianza. Se trata del nuevo vicesecretario Alejandro Soler y la secretaria de organización Elena Martín.
Soler, hoy alcalde de Elx, entró en el ayuntamiento ilicitano con 23 años. Empezó ocupándose de Juventud pero también ha pasado por Cultura, Seguridad Ciudadana, Hacienda o Fomento. Como Alarte está licenciado en derecho y como él nunca se ha ganado la vida de abogado. Se resistió a los intentos de Madrid, Pajín mediante, para que fuera candidato a la secretaría general. Durante el proceso de selección de delegados prescindió de dos cargos de confianza de su ayuntamiento por no haber apoyado la lista que él defendía. Actualmente ocupa la secretaría general del partido en Elx.
Elena Martín es auxiliar administrativo y gerente de una academia de su propiedad. Del círculo político más estrecho de Leire Pajín, fue diputada al Congreso en 1999 con 26 años. Ese cargo sólo lo ocupó durante seis meses ya que inmediatamente se convocaron nuevas elecciones. Durante su estancia en el Congreso hizo seis preguntas escritas al gobierno. En las últimas elecciones generales ocupó el puesto número 12 por Alicante. Actualmente era asesora del grupo municipal del ayuntamiento de Alicante y hace dos años fue jefa de gabinete de la Subdelegación del gobierno en Alicante. Ha tenido distintos cargos orgánicos en las Juventudes Socialistas. Está casada con el concejal de la capital alicantina Javier Macho.
También muy próxima a Leire Pajín es la responsable de Políticas de Igualdad, Ana Barceló. De 49 años, ejerció como abogada entre 1983 y 2002 y se especializó en temas relacionados con las mujeres. Presidenta de la Comisión de Igualdad de la Federación Española de Municipios y Provincias desde 2005 y secretaria de la Comisión de Hacienda de FVMP entre 2003 y 2004. Es alcaldesa de Sax desde hace dos legislaturas.
Como secretario de Medio Ambiente ha acabado José Luis Abalos, el que se presentaba como candidato a la secretaria general negando que hubiera entrado en la carrera para asegurarse un puesto orgánico. Al final abandonó, apoyó a Alarte, puso a su disposición sus avales y resulto escogido como miembro de la Ejecutiva. Ábalos no tiene ninguna experiencia en temas de medio ambiente pero esa es la tarea que se le ha encomendado. Abalos es maestro pero lleva desde hace 25 años viviendo de sus cargos políticos. Se afilió a los 21 años y con 23 ya era jefe de secretaría de la delegación del gobierno. Siguió como jefe de gabinete de la conselleria de Trabajo y, después, ha sido diputado provincial y, desde 1999, concejal del ayuntamiento de Valencia. También ha sido secretario local del PSPV de Valencia, vicesecretraio general del PSPV y portavoz de su ejecutiva hasta 2004 cuando el secretario general era Joan Ignasi Pla.
De la agrupación socialista de Valencia ciudad, como Ábalos, es la nueva secretaria de Economía, Cristina Moreno. Con amplia experiencia en los temas económicos, de los que lleva ocupándose nueve años desde el grupo parlamentario autonómico, Moreno representa la cuota del secretario local de Valencia, Rafael Rubio, que apoyó a Alarte frente al propio Ábalos. Ábalos y Rubio llevan muchos años repartiéndose el control del partido en la capital valenciana, prácticamente desde que lo abandonó quien fue su valedor y padre político, Eduardo Montesinos. Cristina Moreno es licenciada en Económicas y tiene una larga carrera sindical a sus espaldas. En 1990, con 27 años entró en la Ejecutiva nacional de UGT, cargo que abandono para, impulsada por los vientos de renovación de Joan Romero, entrar en la lista electoral autonómica de 1999 y acabar de diputada.
Del ciscarismo eterno sale Víctor Sahuquillo que ha sido elegido secretario de Acción Electoral. Ciprià Ciscar se lo llevó a Madrid, como hombre de toda confianza, cuando ocupó la secretaría federal de organización del PSOE. Sahuquillo, entonces, apenas tenía 30 años. Actualmente es jefe de gabinete y responsable de comunicación del ayuntamiento de Alfafar. En el ámbito orgánico es secretario de Organización de la agrupación de Alfafar y secretario de Movimientos Sociales y ONG de l’Horta Sud. No se le conocen estudios, ni profesión previa a la política. En la página web del PSPV no se da razón de nada en este sentido. Su valedor, Ciprià Ciscar, era uno de los promotores de la Plataforma “Socialismo y Ciudadanía” que contaba con la bendición de Leire Pajín y acabó apoyando a Alarte. ¿De dónde viene la buena relación entre Císcar y Pajín y su entorno? La respuesta es que cuando Ciscar acabó con la Ejecutiva de Joan Romero en 1999, órgano en la que ya estaba Leire Pajín, recuperó a la joven alicantina para la candidatura al Congreso y la colocó de diputada.
Del aparato del PSPV de toda la vida, a saltos del lermismo a las corrientes renovadoras y vuelta al oficialismo, llegan los secretarios de Administración y Finanzas, Política Municipal y Bienestar Social y Sanidad, José Ruiz, José María Ángel y José Mayans, respectivamente.
José Ruiz, siempre a la sombra del alcalde de Burjassot, José Luis Andrés Chavarrías, es concejal en esa población desde 1987. También ha sido diputado provincial. ATS de profesión, está casado con la diputada autonómica del PSPV Josefa Andrés. Actualmente estudia Antropología en la Universidad Católica y es el responsable de Urbanismo en el consistorio de Burjassot, donde se le tiene por “el polí malo” del equipo de gobierno y por la persona de verdadero peso político del grupo socialista.
José María Ángel, casado con la también diputada autonómica Carmen Ninet, es alcalde de La Eliana desde hace 11 años. Ha sido diputado provincial y mano de derecha de Antonio Asunción cuando este fue ministro del Interior en la última época de los gobiernos de Felipe González. Fue uno de los miembros destacados del “Movimiento por el cambio” que después de perder las elecciones autonómicas de 1995 abogaron por la renovación del partido pero luego ha ido adaptando sus posiciones a las distintas gestoras de dominio ciscarista o lermista que han controlado el PSPV. Profesionalmente es documentalista con plaza fija en la Diputación de Valencia.
José Mayans es, precisamente, el principal colaborador de Ángel tanto en el partido a nivel de comarca del Camp del Turia, como en el ayuntamiento de La Eliana. Se trata de un médico de prestigio del Hospital Arnau de Vilanova. Ejerce como secretario de Organización del PSPV en Camps del Turia y durante los meses previos al reciente congreso federal ha sido la persona que ha recogido los avales para Jorge Alarte. Militantes que defendían otras candidaturas le acusan de ser el responsable de presiones y amenazas para conseguir que todos los avales fueran para Alarte.
Entre los supuestos perdedores del congreso, los mejor parados han resultado Joan Calabuig, nuevo secretario de Ideas y Programas, y Alfred Boix, ocupa la secretaria de Innovación y Nuevas Tecnologías. Ninguno de los dos tiene titulación universitaria según consta en la propia web del PSPV. Eso sí, los dos arrastran un currículum muy largo de cargos públicos desde su más tierna juventud. Trabajos al margen de la política, no se les conocen. Han sido eurodiputados, diputados provinciales, autonómicos, estatales, concejales. Han tenido cargos orgánicos de todo tipo y su fidelidad al lermismo les ha permitido vivir de la política desde los 23 años cuando llegó al Congreso, en el caso de Calabuig, y desde los 24 al ser elegido concejal en Gandía, Alfred Boix. No se esperaba que en la busqueda de la renovación y la integración no se hubiera podido encontrar a dos representantes de sensibilidades diferentes a la mayoritaria de menos pedigree lermista y menos vistos que Calabuig y Boix. Su inclusión se interpreta como imposiciones, dos más, de la dirección de Madrid por la amistad que ambos mantienen con José Blanco.
En Castellón el mayor apoyo orgánico del que ha dispuesto Alarte ha sido el del secretario de La Plana Mitja, Tico Tirado. Su hija, Clara Tirado, diputada autonómica, es la nueva secretaria de Movimientos Sociales y ONGs. Tiene 30 años, está casada con Alexis Barrio, miembro de la Ejecutiva del partido en la capital de la Plana. Ha tenido distintas responsabilidades en el aparato de las Juventudes Socialistas de Castellón. Licenciada en Psicología, ha trabajado en lo servicios de atención a toxicómanos en el ayuntamiento de Borriana. Con 25 años fue elegida concejal en Castellón y cuatro años después, diputada en las Corts.
También de Castellón, concretamente de Els Ports, es el nuevo presidente del PSPV, Oscar Tena. Por primera vez en la historia este cargo, más honorífico que otra cosa, recae en un castellonense. Tena estuvo en la órbita de Jordi Sevilla, cuando el ex ministro se postulaba como candidato a la secretaria general del partido, pero cuando éste abandonó pasó a apoyar a Alarte, contra su compañero de comarca Ximo Puig. Tiene 38 años, es diplomado en Turismo y lleva dos legislaturas como alcalde de Vilafranca. En la primera gobernó pactando con Esquerra Unida, tenían tres concejales cada grupo, frente a tres más del PP y dos del Bloc; actualmente, el PSPV tiene ocho concejales y el PP sigue con tres. También es presidente de la Mancomunitat dels Ports y entre 1999 y 2003 fue asesor del grupo provincial socialista en la Diputación de Castellón. Nunca ha sido del grupo de arietes críticos con la gestión del presidente de la Diputación castellonense, Carlos Fabra que, por otra parte, ha hecho importantes inversiones en Vilafranca. Está previsto que en 2009 ocupe plaza de diputado provincial.
Acabo con la nueva responsable de Educación, Cultura y Universidad, Pilar Sarrión. Licenciada en Derecho y estudiante de Ciencias Políticas, pertenece al grupo Campus Jove de la Univeridad de Valencia; grupo próximo al PSPV y que en las elecciones a rector apoyó la candidatura de Paco Tomás. Posteriormente, por designación de Tomás, Sarrión pasó a ocupar la Delegación del Rector para Estudiantes de la Universidad de Valencia. Es alcaldesa de Anna y vicepresidenta de la Mancomunidad de la Canal de Navarrés. Con 20 años entró en la Ejecutiva comarcal socialista y con 25 fue elegida secretaria local. También ha sido miembro del Comité Nacional del PSPV y de las juventudes del partido.
Como remate de esta radiografía quiero destacar que quienes forman la nueva dirección socialista son, excepto en el caso de Cristina Moreno, personas con poca presencia en los medios de comunicación por sus críticas o alternativas públicas a la política del PP. Ninguno de ellos se caracteriza por tener artículos de carácter político ya sea en prensa o en publicaciones especializadas. En cuanto a paridad por sexos, este núcleo duro de la nueva Ejecutiva de Jorge Alarte está muy desequilibrado, diez a cinco a favor de los hombres; dos tercios masculinos, uno femenino. Por distribución territorial, de 26 comarcas o agrupaciones en que está dividido el PSPV, 9 están representadas y 17, no. Valencia, con tres miembros, es la agrupación con más presencia. L’Horta Sud, Camp de Túria y L’Alacantí tienen dos miembros cada una; La Costera, El Vinalopó, La Safor, Horta Nord, Plana Mitja y Els Ports, uno. La Ribera Alta, el Baix Segura y la Marina Baixa son las mayores comarcas que no están en la dirección.

miércoles, 1 de octubre de 2008

Fernando de Rosa y la curiosa forma de valorar a las personas

Dudo muy mucho que el perfil político de Fernando de Rosa, hasta hace quince días conseller de Justicia de la Generalitat valenciana, resulte el más adecuado para ser, como ya es, vicepresidente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). Pese a todo, su elección, visto como se las gastan los dos grandes partidos, no me extraña. Lo que sí me resulta sorprendente es que ningún medio haya publicado, nadie haya recordado, aquel curioso pasaje de su trayectoria pública cuando, en 2003, siendo secretario autonómico de Justicia de la Generalitat, se conoció la existencia de una carta suya dirigida al director general de Integración Social de Discapacitados de su mismo gobierno, Francisco Villena, en la que recomendaba a una amiga de su mujer para “algún trabajo o proyecto”. La misiva llevaba membrete de su Secretaria Autonómica, venía rematada por la firma del ahora número dos del CGPJ y destacaba que la interesada es “afiliada al PP”. Cuando el documento se hizo público, de Rosa se justificó diciendo que la amiga de su mujer era “experta en discapacitados”, que se trataba sólo de si podía interesar que colaborara y, remató, asegurando que su proceder fue “como creo que normalmente ocurren estos temas”. Resulta interesante que siendo, como dice, una “experta en discapacitados”, eso no conste en el mensaje y que lo que destaque, lo que valore de forma preeminente el entonces secretario autonómico sea, en cambio, que era “afiliada al PP”.
El texto literal de la carta era: : 'Querido Paco: Te mando el currículum vitae de (...), amiga de mi mujer y afiliada al Partido Popular, para que la tengas en cuenta por si consideras interesante que pudiera colaborar con vosotros en algún trabajo o proyecto. Recibe un cordial saludo'.
Ante las voces que pedían la dimisión de Fernando de Rosa, su superior, el conseller de Justicia y Administraciones Públicas, Víctor Campos, saldó la cuestión asegurando que de las palabras exactas de Fernando de Rosa no se podía deducir que estaba pidiendo un “enchufe” sino que solamente estaba “ofreciendo colaboración”.
Ejemplar.