miércoles, 10 de septiembre de 2008

Pagar para que te mientan no es razonable

Como trabajador que soy de Canal 9, me llegó hace unos días una hoja informativa de los sindicatos de la casa quejándose de que la dirección de la empresa, pese a haberlo acordado, se niega a subirnos el sueldo de 2008. Es un tema muy concreto, sí, pero pone de manifiesto que hay planteamientos laborales y sociales, en definitiva, políticos, que deberían ser revisados. En mi opinión, por eso escribo esta nota, lo mejor sería que no nos subieran el sueldo. No lo merecemos.
Canal 9 es un desastre. La programación no cumple los principios de servicio público recogidos por ley; los informativos desinforman y son una simple herramienta de propaganda del Partido Popular y, sobre todo, de su presidente en Valencia, Francisco Camps; la gestión económica, impropia de una empresa pública, es ruinosa, estamos perdiendo del orden de 180 millones de euros al año; la promoción del valenciano no existe; la supuesta potenciación de la industria audiovisual, tampoco; la audiencia se va reduciendo a pasos agigantados; la política de personal responde más al amiguismo y a las fidelidades partidistas que a cualquier otra cosa. En fin, un desastre.
Con este panorama me parece que reclamarle a la sociedad que nos pague un poco más, a nosotros que laboralmente estamos a años luz de la media de los trabajadores de los demás medios de comunicación, me parece una falta de responsabilidad cercana a la falta de vergüenza. No creo que sea suficiente razón apelar a aquello de que los vasallos no son responsables de los desmanes del señor. Es evidente que la culpa mayor es de nuestros directivos y, al final, del gobierno de Camps. Claro que sí, pero no nos podemos quedar en eso.
Recuerdo que hace cinco años, cuando nos sobrevolaba el fantasma de una posible privatización de Canal 9, la plantilla, viendo peligrar nuestro puesto de trabajo, nos echamos a la calle para hacer ver a los ciudadanos la necesidad social de mantener el carácter público de la empresa. El lema con el que le pedíamos a la sociedad que se pusiera de nuestro lado era por una televisión “pública, en valenciano y de calidad”. Se consiguió la primera parte, Canal 9 se mantuvo como pública, pero de lo demás nada de nada. Pasada la amenaza, a nosotros, a los trabajadores, se nos olvidó lo de “en valenciano y de calidad”. Nuestro compromiso era luchar por los tres objetivos, se suponía que no pedíamos sólo para nosotros; si únicamente nos importaba mantener la faena lo deberíamos haber dicho así.
Canal 9 es una rémora para la sociedad, no le aportamos nada, no cumplimos con nuestro carácter de servicio público, a los ciudadanos no les devolvemos lo que les costamos. Por eso pienso que no se nos debe subir el sueldo. Al menos hasta que seamos útiles, hasta que seamos capaces de hacer una televisión en valenciano y de calidad. Lo que pedíamos. Estoy seguro que con un par de años sin mejoras en el jornal no hay directivo, ni gobierno que aguante la presión que seríamos capaces de hacer. Se nos tiene que tocar el bolsillo. Si nuestro cobro dependiera de la calidad del producto otro gallo nos cantaría. No somos capaces de entender, empezando por los sindicatos, que si no cumplimos con nuestro papel de servicio público no sólo vamos a perder posibles aumentos de sueldo sino que nos vamos a quedar sin puesto de trabajo porque, al final, lo que no sirve para nada acaba desapareciendo. Ese es el verdadero peligro laboral en el que vive Canal 9 y sus trabajadores. Cobrar más por seguir contaminando nuestra democracia no es razonable.

2 comentarios:

QUIQUE CUBELLS dijo...

Francamente honesto, ¿o es honrado? Casi mejor, sensato, digno.
Pero, ¿hay alguien más en esa tele que apoye esa forma de pensar?
Una idea Julià: ¿has intentado publicarlo en prensa? Ya sé que lo más probable es que sea totalmente inútil...

Gabriel dijo...

Si, hay mucha gente en esta TV que piensa como Julia.
Pero tambien hay gente que no piensa. Se prefiere vivir el momento y que sea lo que Dios quiera.
Hace años era un orgullo trabajar en esa empresa.
Hoy es una verguenza, vamos con la cabeza gacha y deseando que no nos pregunten donde trabajamos.
Dicho esto, tambien hay que decir que es lo que tenemos. La empresa, la extructura, la identidad, no tiene la culpa de los aficionados a delincuentes que intentan aparentar que son grandes periodistas o grandes ... ... lo que sea.
El mal que sufre esta empresa es el mismo mal que han expandido por toda la Comunidad Valencia y sus instituciones. Han invadido todo con amigismo y han sustituido a los profesionales por los susodichos, consiguen control y crear una clase social, a cambio anulan la parte contraria, nadie les discute y todos les alaban. FANTASTICO.
Jamas pensamos que ivamos a llegar a donde estamos.
Desde aqui, pido disculpas publicamente a todos aquellos que dudan de todos nosotros.
Que sepan que seguimos intentando dia a dia cambiar lo que se pueda, pero es muy complicado se viven situaciones bastante dicifiles.
Y hay mucho compañeros que llevan muchos años sufriendo un acoso que es dificil imaginar si no lo vives
.
PIDO MIL PERDONES PARA TODOS AQUELLAS PERSONAS QUE ESTAN EN SITUACIONES COMPLICADAS.

GRACIAS POR VUESTRA COMPRENSIÓN.