viernes, 5 de septiembre de 2008

El amarillismo de "El Mundo"

Vuelvo de vacaciones con un par de notas sobre cosas que me han llamado la atención estos días. Empiezo por la trágica noticia del verano, el accidente de Barajas. Recuerdo el titular del día siguiente en “El Mundo”: “La crisis de Spanair desemboca en una tragedia con 153 muertos”. Menuda noticia: 153 muertos por culpa de la crisis de una compañía de aviación. Busco los datos que confirmen la relación causa-efecto entre los problemas económicos y el accidente y no los encuentro por ningún sitio. Es más, leo el editorial y me confirman que la portada es un montaje, que no se ajusta a la realidad, que se trata de un ejercicio de manipulación informativa, de mentira. Ajeno a lo dicho por ellos mismos, así titula “El Mundo” su editorial: “¿Fatídica coincidencia o negligencia criminal?” El primer pensamiento es: ¿Si no saben la respuesta, cómo es que en portada utilizan tanta contundencia? El editorial va lleno de afirmaciones en potencial, de supuestas relaciones no demostradas y de insinuaciones del estilo de “…aunque no se ha precisado cual es el fallo que apreció el comandante, la inspección técnica de Spanair pudo cometer un error fatal”, “…la segunda circunstancia que añade interrogantes muy serios a la catástrofe es la grave crisis de viabilidad por la que atraviesa la empresa”, “… Fomento [deberá aclarar] si las dificultades estaban provocando un relajamiento en el mantenimiento técnico de los aviones y, también, si la conflictividad laboral de al empresa tuvo algo que ver en las circunstancias que rodearon el accidente”.
Un pésimo estilo periodístico el utilizado por “El Mundo”. Infraperiodismo indudable, pese a que un columnista de ese periódico, Arcadi Espada, caracterizado a veces por ejercer de fiscal estricto del mal periodismo, lo resuelva diciendo que se trató, de “un titular desdichado” y acompañe la afirmación con una falsa acusación general: “algunos de los que con su habitual hipocresía se desgarran al paso del titular deberían explicar por qué la inmensa mayoría de periódicos incluían en las páginas del accidente pormenorizadas informaciones sobre la crisis de Spanair”. No es cierto. Ese jueves nadie hizo lo que “El Mundo”, ligar crisis y accidente. Hubo quien, porque es indiscutible que era información complementaria de carácter relevante, ofreció datos sobre el estado financiero de Spanair, pero eso es otra cosa, nada que ver con lo del diario que dirige Pedro J. Ramírez. En concreto, “El País”, en la página 19, ocho páginas por detrás de donde informaba de la tragedia, publicaba un artículo titulado. “La puntilla a una compañía en apuros” y para nada vinculaba esos apuros a lo sucedido en Barajas. Y lo mismo se puede decir de “Público” con su información “Otro mazazo para la grave crisis financiera de Spanair”.
La razón que llevó a “El Mundo” a titular como tituló puede ser objeto de múltiples análisis. Yo pienso que incluyo “la crisis”, la situación financiera de Spanair, para apuntar hacia el gobierno de Zapatero, para llevar el accidente a su terreno de responsabilidades directas o indirectas o, como mínimo, para que el lector pudiera llegar a esa conclusión. En estos casos yo no creo en las casualidades, ni pienso que el titular de marras fuera, como decía Espada, “ingenuo”.
En su artículo Espada daba una clave para definir el tipo de periodismo que hace el periódico en el que trabaja. Decía que el titular caía en un práctica indeseable para el periodismo: “expresar en voz alta (en titulares) la reacción emocional, epidérmica, casi supersticiosa del público”. Ciertamente, eso hizo “El Mundo” y eso tiene nombre. El 18 de agosto lo había descrito bien Javier Ortiz en un artículo en “Público”. Escribía Ortiz, tres días antes del accidente: “Lo que distingue al periodismo amarillo es su afán constante por conectar con las pulsiones más primitivas, viscerales e irreflexivas de la opinión pública”. Pues eso, lo de “El Mundo” es periodismo amarillo. Para que luego digan que en España de eso no hay.

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