lunes, 29 de septiembre de 2008

Cambio en el PSPV sí, pero ¿hacia dónde?

Cambio fue la palabra talismán que este fin de semana llevó a Jorge Alarte hasta la secretaría general del Partit Socialista del País Valencià (PSPV), “cambio imparable e innegociable”, nada menos. Cambio es lo que supuestamente auspiciaba, Leire Pajín mediante, la dirección federal del PSOE apoyando a Alarte.
El cambio es un slogan de fácil uso pero de difícil definición. A las puertas de ganar las elecciones de 1982, Felipe González aseguró que cambio era “que las cosas funcionen”. En 2008, en Valencia y en boca del nuevo secretario general del PSPV, cambio no puede significar otra cosa que ganar elecciones, algo que no hacen desde 1991. A diferencia de González, Alarte no concretó en todo el congreso que entiende él por cambio, no concretó ni eso, ni ninguna otra cosa, pero si de ganar elecciones se trata a su partido le falta un proyecto definido, actualizado, progresista y pegado al terreno y las personas adecuadas para transmitirlo a la ciudadanía.
De proyecto, el nuevo líder socialista no dio una sola pista. Ni un indicio que pudiera sugerir algo distinto a lo escuchado todos estos años. “Cambio imparable e negociable”, vale, pero ¿hacia donde? En cuanto a los que tienen que hacer el cambio es preciso estudiar con detenimiento la nueva Comisión Ejecutiva para empezar a sacar conclusiones.
Pese a no dejar noticia del proyecto del ganador, el congreso de este fin de semana si arroja un detalle evidente sobre la enjundia del modelo de país y de partido que los nuevos mandatarios del PSPV tienen en su agenda; me refiero a como le ha ido a la ponencia marco redactada por la gestora controlada desde Madrid o, si se quiere ser más preciso, por la secretaria de organización del PSOE, Leire Pajín. Me parece muy significativo lo que ha pasado con esta ponencia.
El nuevo líder de los socialistas valencianos sale triunfador de un congreso donde la ponencia política, promovida por quienes le han aupado al sillón principal, y con la que él debía estar bastante de acuerdo ya que no presentó ni una sola enmienda, ha sido derrotada por goleada. No ha quedado de ella ni rastro. Es decir, la dirección federal del partido, del PSOE, digo, representada por sus números dos y tres, José Blanco y Leire Pajín, tienen fuerza suficiente para llegar al congreso y colocar a quien ellos quieren al frente de la federación valenciana pero no son capaces de evitar que su ponencia política, la que ellos auspiciaron y promovieron, sufra un revolcón de campeonato. Salvan al candidato pero no el proyecto. Será que les importa mucho lo primero y poco lo segundo. Pueden forzar a la mayoría de más de 500 delegados a votar una determinada candidatura, un determinado nombre, pero abandonan el campo de batalla cuando lo que toca es argumentar unas ideas, una estrategia, un modelo de partido y de país; no están cuando de lo que se trata es de debatir, de convencer. Nadie se batió el cobre por esa ponencia. Si no valía nada, por qué la redactaron; si valía, por qué dejan que la destrocen; si a Alarte no le gustaba, por qué no la enmendó; si le gustaba, por qué no da la cara por ella. Para que luego digan que el proyecto es lo primero y los cargos, cuestión secundaria.
En el PSPV, luchar por sillones, cargos y colocaciones olvidando el proyecto, el modelo, el discurso que se ofrece al votante no tiene nada de cambio. Estamos ante un pésimo indicio que apunta en la peor dirección: más de lo mismo, quítate tú que me pongo yo. Lo que resultaría nuevo, nuevo, nuevo, sería ver algún asomo de coherencia.
A los nombres de la Ejecutiva me dedicaré en próxima entrega.

1 comentario:

MªCarmen González Vidal dijo...

Me ha gustado mucho tu comentario, es una crítica constructiva que reflexiona muy bien sobre cuál es el problema de fondo de todo esto.
Si quieres echarle un vistazo a mi blog y dejar algun comentario estaria encantada.
Un saludo