jueves, 24 de julio de 2008

Un país sin izquierda

Esto se anima. Mucho, mucho. Esto se anima. Imagino al PP muy preocupado, acojonado, quiero decir, ante el nuevo partido socialista que se anuncia. Además, la terna de candidatos ya es un póquer; y todo el mundo sabe que con un póquer se gana. José Luis Ábalos, el cuarto, el que decía que los otros no generaban ilusión, ya se ha lanzado al ruedo. Me falta un “ilusionógrafo” para poder aseverarlo científicamente pero, con su paso adelante, se palpa en el ambiente un entusiasmo desbordado. Será por eso que el partido se ha decidido a enseñar sus cartas: se cambia la marca, el apellido “País Valencià” pasará a ser “Comunitat Valenciana” y se van al centro. Brillante. Definitivo.
La ponencia política de los socialistas cara a su próximo congreso, parece que tomando como base teórica determinados pasajes del contenido de libro “País complex” de Ximo Azagra y Joan Romero, llega a la conclusión de que los 15 años de derrotas electorales se resuelven siendo más moderados, más de centro, más españoles.
Pues miren, yo creo que, de eso, nada. Me parece que, como los enfermos desesperados, se han lanzado simplemente a hacer trampas, ir al curandero para resolver su mal. Trampas al solitario. Los volveremos a ver perder. Perder por más. Perder peor.
Puestos a beber del libro de Azagra y Romero, podrían tomar, porque lo tiene, algo más que la constatación de que la sociedad valenciana ya no es la de la transición. A buenas horas.
Hablan de refundar el partido pero son los mismos de siempre. Hablan de acercarse a la ciudadanía como si procedieran de Marte. Hablan de moderación como si en estas últimas elecciones les hubiéramos oído defender la nacionalización de la banca. Hablan de huir de “País Valencià” como si hasta ahora hubieran vivido en el independentismo. Hablan de dar un giro de 180 grados como si todos ellos en 1999 no hubieran mirado hacia otro lado mientras se pasaba a cuchillo a un secretario general, Joan Romero, que pretendía cambios y como si después no hubieran estado ocho años cómodamente instalados en la era Pla, de la que ahora echan pestes. Hablan de centrismo como vinieran de la extrema izquierda. ¿Dónde coño está lo nuevo?
Siempre que escucho decir que se va al centro sospecho. Sólo reivindican el centro los perdedores. Siempre palman los que necesitan justificar su centrismo. A ese electorado que, tomando como 10 la extrema derecha y como 0 la extrema izquierda, se sitúa entre el 4 y el 6 no se le conquista con un discurso pensado para ellos, un discurso imposible, sino con una propuesta sólida, un equipo creíble, con coherencia y siendo capaz de mantener cohesionado el propio electorado.
El partido socialista, por mucho que se cambie el apellido, no ganará al PP si no es capaz de movilizar a los votantes de izquierda. Si no despierta en los propios un mínimo de ilusión no tiene nada que hacer. Copiar al PP, llevar la lucha política al terreno del PP, es un seguro de derrota. Claro que, mientras todo siga igual, también es, para ellos, los que mandan, un seguro de vida; en sentido estricto, el mantenimiento de un sueldo y buenas prebendas. Por lo demás, siempre habrá tiempo para una próxima pirueta, siempre tendrán otra oportunidad para, sin perder sus cargos, proclamar solemnemente dentro de unos años una nueva renovación. Cómo si los demás fueran tontos.

2 comentarios:

Jose Manuel dijo...

Pienso que es más fácil (y difícil al mismo tiempo) que todo eso; tienen que encontrar un buen líder, un Zapatero valenciano, si existe. Lo demás vendría todo rodado.
Enhorabuena por el blog. Es my interesante.

SrAzul dijo...

Francesc Romeu?

No dejéis de oirlo, que no os lo cuenten

www.francescromeu.es