martes, 1 de julio de 2008

Mentiras, Copa América, mucha cara, Camps y Barberá

Leo en El País de ayer domingo… Nada, no leo nada. Ni tampoco hoy lunes leo nada sobre el adiós de la Copa América a Valencia. Ni en El Mundo, Las Provincias o Levante. Nada o casi nada. Tanta propaganda, tanta publicidad, tanto dinero gastado, tanto calificativo rimbombante para ahora, cuando resulta que Valencia deja de ser sede de la Copa América, ni una línea para explicar lo que ha pasado; ni un artículo, por pequeño que fuera, dejando claro que si aquello era tan importante en su día no puede haber dejarlo de ser ahora que se ha perdido. Y si era/es importante, no entiendo como los mismos medios que tan grandes despliegues hicieron, tantos especiales redactaron, tantos operativos organizaron, ahora miran hacia otro lado. Como siempre, esta forma de actuar se puede esperar de los políticos, de Rita Barberá o Francisco Camps, quiero decir, que nunca han pretendido otra cosa que ganar votos a costa de esos eventos. Lo que resulta inaceptable es que los medios, todos los medios, actúen como si funcionaran a su dictado: dando voces cuando les dicen que todo es fundamental y callando cuando les avisan que toca disimular. Todavía recuerdo como, empujados por los mentados políticos, periódicos y radios, revistas y televisiones, se afanaban en calcular todos los beneficios económicos que la Copa América, como un nuevo maná, iba a repartir por Valencia y alrededores. Hoy a nadie se le ocurre calcular cuánto se ha perdido, cuánto se ha gastado para nada, cuántas mentiras se han dicho. Nadie se plantea, ni siquiera, pedir explicaciones.
Que la Copa América no se iba a celebrar en 2009 en Valencia se sabía desde hacía muchos meses. Sin ir más lejos, los colegios que escolarizaron a los hijos de los regatistas extranjeros el curso pasado este año ofrecían sus plazas hace ya cuatro meses porque los padres les habían advertido que se iban dado que la competición no se celebraba. Mientras, los políticos del PP seguían defendiendo que la Copa se celebraría en Valencia. Lo decían ellos que eran los que mejor sabían que eso era mentira. Lo repetía Canal 9, que es al PP lo que “Doña Rogelia” a Mari Carmen.
Desde el gobierno de Camps, mientras las sentencias perjudiciales contra los intereses de Valencia se sucedían, las voces en sentido contrario no cesaban. Se repetía que la sede valenciana no estaba en peligro. Ya se ha visto. Lo que nadie se ha preocupado de recordar es que fue el propio Francisco Camps quien, a borde del barco “Vava” de Bertarelli, apadrinó el protocolo entre el fantasmagórico club desafiante español y los suizos, el origen de todo el enredo. Se llaman liberales pero, para llevar el agua a su molino, son capaces de intervenir y hacer trampas incluso en la Copa América, la regata, dicen, más antigua del mundo y que después de liarse con estos ya veremos como acaba. "Hemos trabajado todos para ser los primeros, y como no hay segundo, la Comunitat y España han vuelto a ganar la Copa América", aseguraba hace unos meses Camps. Visto para sentencia. Agua.
La alcaldesa Barbera, como casi siempre, tampoco ha permitido que la realidad le impidiera seguir con su discurso. Rita Barbera destacó a mediados de mayo que la continuidad de la Copa den Valencia era cosa hecha: “ya nos podemos imaginar los barquitos navegando y batiéndose en duelo”. Antes, en diciembre de 2007 repetía una y otra vez que "los dos equipos (Alinghi y BMW) nos han transmitido la firme decisión de hacer la Copa del América en Valencia porque creen en la capacidad de la ciudad en y la magnífica respuesta de los valencianos. Hoy dice que si se logra organizar otra Copa América "será un gran evento" y si no "continuaremos con el trabajo normal". Cuando en marzo la sentencia del juez de Nueva York se cargó al desafiante español, Rita Barbera dijo que eso “despeja la incertidumbre” y añadió que sólo queda esperar la fecha definitiva y “a disfrutar”. Perdida definitivamente la posibilidad de ser de nuevo sede la regata, Barbera se limita a pedir “sosiego”. Todo menos explicar lo que ha pasado. Parece una broma.

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