jueves, 3 de julio de 2008

La ilusión como trampa

Ser director general de Cuatro, como es el señor Daniel Gavela, no es sinónimo de brillantez intelectual, ni de sentido común, ni de honradez. Lo demuestra su reciente artículo titulado “El secreto que Cuatro conocía”, El País, 2 de julio, página 57 (se puede acceder a él a través del enlace situado a la derecha de este texto y justo debajo de las imágenes de Galeano). Gavela defiende la tesis de que la Eurocopa ganada por la selección española de fútbol es un hito fundamental en la historia de España hasta el punto de cambiar su curso. Eso es, simple y llanamente, una estupidez. Referirse, como se refiere Gavela, al pasado 30 de junio, lunes, como “primer día de la nueva era contada a partir de la noche en la que Torres…” es una exageración impropia de un país moderno del siglo XXI. Habla de “la ilusión que se ha metido en vena un país temeroso de los malos vientos”, de que se siente “feliz por todos los que tuvieron fe en que el equipo español estaba más allá del miedo y la mediocridad”, de que el título es “la constatación de un cambio, uno más entre los muchos de distinto signo y casi siempre positivo que ha protagonizado la sociedad española en las últimas décadas”. Califica a quienes no se han sentido místicamente arrebatados por los goles de la selección española o, simplemente, no han comulgado con la forma que su empresa ha cubierto el campeonato de “kamikazes circulando en contra de 14 millones de ciudadanos”. Y acaba con un canto al papanatismo monárquico diciendo que se ha visto a “unos Príncipes que sufren y se alegran como los demás mortales, y hasta a Sus Majestades perdiendo la real compostura sin que se les mueva la Corona”.
Resulta grotesco calibrar el éxito de un país por un resultado de una de sus selecciones. Es grotesco en caso de victoria y en caso de derrota. Aprovechar los triunfos deportivos para causas nacionales es propio de las dictaduras, de los países oscuros, de los que no tienen verdaderas causas unitarias para echar a andar. Los retos de España no están en un partido de fútbol, ni la ilusión que de él se puede obtener sirve para nada útil. No ayuda al estudiante a prepararse mejor, ni al parado a encontrar trabajo, ni al mileurista a pagar la hipoteca, ni al investigados a dar con los fondos que necesita para continuar su tarea. Un país no se mide por los campeonatos futbolísticos que atesora.
Lo que si dependía de los resultados de la selección española en esta Eurocopa eran las cuotas de audiencia, o sea la pasta, de Cuatro, la empresa dirigida por Gavela. Parece que los resultados han sido satisfactorios. Felicidades, pero no sigan con el raca-raca. El negocio está hecho. Enhorabuena. Ahora el campeonato se ha acabado. Ya no toca seguir con la comedía. Los medios, sobre todo aquellos que se las dan de progresistas y profesionales, harían bien en dirigir la atención de la gente hacia lo importante y no aprovecharse de ella excitando sus instintos más básicos. No se trata de no dar fútbol o no hablar de fútbol, que es el caso que nos ocupa. De lo que se trata es de colocarlo en sus justos términos y no dar gato por liebre. Siempre me pregunto que piensa Gabilondo del tipo de información deportiva que se da en su noticiario. Él tan pulcro, tan exigente, tan Gabilondo y tan rodeado de payasadas.
En su artículo, Gavela felicita también a sus profesionales. Actitud muy digna en un jefe satisfecho por los dividendos obtenidos. Como animadores, voceros y gente del espectáculo, no tengo nada que decir; a mi no me hacen ninguna gracia, pero bueno. Que quede claro de todas formas que de periodistas no ejercieron ni un solo instante. Es mas, a mí, como periodista que soy, me avergonzaron.
En cuanto a la familia real, se han comportado como más les interesaba comportarse. Es puro protocolo, saber estar. Tocaba acercarse al pueblo. Si hubiera tocado mantener impertérritas sus nobles posaderas en el palco, también lo hubieran hecho. Son profesionales.

1 comentario:

Anónimo dijo...

me parece mu bien que exprese sus ideales, pero tambien debe respetar a aquellos que se alegran de que las cosas le vayan bien a su pais, aunque sea en un ambito menor como es el deporte.traguese su orgullo y no arremeta contra personas que velan al igual que usted por sus intereses.