martes, 29 de julio de 2008

Al "Negro"

Escuché el otro día que en Argentina lamentaban que Serrat y Sabina, cuando estuvieron allí de gira, no hubieran improvisado nada sobre la reciente muerte del humorista, periodista, guionista y no-se-cuantas-cosas-más Roberto Fontanarrosa. Puesto que se acercan las vacaciones, las mías, y el verano pasa por ser tiempo de licencias, me he permitido hacerle al “Negro” Fontanarrosa el soneto que aquellos dos pájaros no le hicieron. Así que, con perdón:

Ayer el árbitro pitó final,
En la mesa los galanes, vacío
día muy jodido en el teatro mío
y puta pena en Rosario Central

Se sabía que te podría el mal
pero uno esperaba un adiós con lío
no un negro mutis sin decir ni pío
impropio de un rosarino brutal

Te marchaste Fontanarrisa de oro,
tu muerte nos cae como una losa
a El Cairo, al menda y al gran Inodoro

Esta cabronada no es poca cosa.
Cuanto huerfano dejas en este coro,
menudo portazo Fontanarrosa.

viernes, 25 de julio de 2008

Periodistas que no saben quien es Kapuscinski

Una anécdota/síntoma sobre como está el periodismo: tengo como fondo de pantalla en mi ordenador en la redacción de Canal 9 una foto del periodista polaco Ryszard Kapuscinski, muerto el año pasado. Parece que un grupo de compañeros, periodistas todos, andaban preocupados sobre quien era el personaje. Hace unos días me preguntaron si ese señor era mi abuelo. No está mal.

jueves, 24 de julio de 2008

Un país sin izquierda

Esto se anima. Mucho, mucho. Esto se anima. Imagino al PP muy preocupado, acojonado, quiero decir, ante el nuevo partido socialista que se anuncia. Además, la terna de candidatos ya es un póquer; y todo el mundo sabe que con un póquer se gana. José Luis Ábalos, el cuarto, el que decía que los otros no generaban ilusión, ya se ha lanzado al ruedo. Me falta un “ilusionógrafo” para poder aseverarlo científicamente pero, con su paso adelante, se palpa en el ambiente un entusiasmo desbordado. Será por eso que el partido se ha decidido a enseñar sus cartas: se cambia la marca, el apellido “País Valencià” pasará a ser “Comunitat Valenciana” y se van al centro. Brillante. Definitivo.
La ponencia política de los socialistas cara a su próximo congreso, parece que tomando como base teórica determinados pasajes del contenido de libro “País complex” de Ximo Azagra y Joan Romero, llega a la conclusión de que los 15 años de derrotas electorales se resuelven siendo más moderados, más de centro, más españoles.
Pues miren, yo creo que, de eso, nada. Me parece que, como los enfermos desesperados, se han lanzado simplemente a hacer trampas, ir al curandero para resolver su mal. Trampas al solitario. Los volveremos a ver perder. Perder por más. Perder peor.
Puestos a beber del libro de Azagra y Romero, podrían tomar, porque lo tiene, algo más que la constatación de que la sociedad valenciana ya no es la de la transición. A buenas horas.
Hablan de refundar el partido pero son los mismos de siempre. Hablan de acercarse a la ciudadanía como si procedieran de Marte. Hablan de moderación como si en estas últimas elecciones les hubiéramos oído defender la nacionalización de la banca. Hablan de huir de “País Valencià” como si hasta ahora hubieran vivido en el independentismo. Hablan de dar un giro de 180 grados como si todos ellos en 1999 no hubieran mirado hacia otro lado mientras se pasaba a cuchillo a un secretario general, Joan Romero, que pretendía cambios y como si después no hubieran estado ocho años cómodamente instalados en la era Pla, de la que ahora echan pestes. Hablan de centrismo como vinieran de la extrema izquierda. ¿Dónde coño está lo nuevo?
Siempre que escucho decir que se va al centro sospecho. Sólo reivindican el centro los perdedores. Siempre palman los que necesitan justificar su centrismo. A ese electorado que, tomando como 10 la extrema derecha y como 0 la extrema izquierda, se sitúa entre el 4 y el 6 no se le conquista con un discurso pensado para ellos, un discurso imposible, sino con una propuesta sólida, un equipo creíble, con coherencia y siendo capaz de mantener cohesionado el propio electorado.
El partido socialista, por mucho que se cambie el apellido, no ganará al PP si no es capaz de movilizar a los votantes de izquierda. Si no despierta en los propios un mínimo de ilusión no tiene nada que hacer. Copiar al PP, llevar la lucha política al terreno del PP, es un seguro de derrota. Claro que, mientras todo siga igual, también es, para ellos, los que mandan, un seguro de vida; en sentido estricto, el mantenimiento de un sueldo y buenas prebendas. Por lo demás, siempre habrá tiempo para una próxima pirueta, siempre tendrán otra oportunidad para, sin perder sus cargos, proclamar solemnemente dentro de unos años una nueva renovación. Cómo si los demás fueran tontos.

viernes, 18 de julio de 2008

Que mi madre no sepa que soy periodista

El Tribunal Supremo se acaba de pronunciar sobre los recursos a las condenas por el atentado de 11-M en Madrid. No voy a entrar en lo dicho por el TS, sólo recoger las portadas de los principales periódicos:
El País: “El Supremo respalda todos los datos clave de la sentencia del 11-M”.
La Vanguardia: “El TS también absuelve al Egipcio por el 11-M. La sentencia confirma la raíz islamista del atentado”.
Público: “El Supremo da la puntilla a la conspiración”.
ABC: “El Supremo ratifica el grueso de la sentencia del 11-M y la autoría islamista del atentado”.
El Mundo: “11-M. Golpe de gracia del Supremo a aspectos clave de la versión oficial”.
Así está el periodismo. Antes se hace el ridículo que se abandona la trinchera.
Y más sobre la profesión. Fernando Martín, presidente de Martinsa-Fadesa, la inmobiliaria que acaba de ir a la mayor suspensión de pagos de su sector en toda la historia de España, es hoy el ejemplo de empresario en apuros. Todos los medios hablan de él como un gestor temerario, como un pésimo hombre de negocios. Se pasa lista de todo lo que debe, de todo lo que ha dejado por hacer, de todas las familias que se quedan sin casa, de todos los puestos de trabajo que ha dejado en la calle. Pero esto no siempre ha sido así. Recojo únicamente alguna de las cosas que se escribían sobre Martín cuando, hace menos de dos años, presidía el Real Madrid. El Mundo aseguraba que se trataba del “promotor que mayor número de viviendas entrega al año… Con un patrimonio que asciende a unos 2000 millones de euros… Fernando Martín es un coco de los negocios, sobradamente capacitado para mantener el patrimonio del club saneado”. Por su parte, El País decía. “los que les conocen aseguran que es astuto, tenaz, ambicioso, constante y trabajador, a la vez que cauteloso y muy cuidadoso de las relaciones públicas… Un empresario hecho a si mismo… Martinsa ha tenido un crecimiento espectacular convirtiéndose en la promotora inmobiliaria de referencia… Ha hecho su fortuna gracias a su intuición para comprar en zonas estratégicas para futuras promociones y a la gestión de suelo comprándolo en bruto y convirtiéndolo rápidamente en apto para la construcción… Hombre con gran capacidad para tener buenas relaciones con personas de todas las ideologías”.
No voy a ir más allá de estos dos periódicos. Creo que, como muestra de cómo funciona este negocio, sirve. Siempre estamos con los poderosos, con el que triunfa, ya haremos leña de él cuando caiga. Si en su caída arrastra a miles de pobre gente, eso no es nuestro problema, aunque hayamos sido sus colaboradores en la escalada. Somos así de obedientes, así de pelotas, así serviles, así de irresponsables.
No es casual que haya acabado en clásico aquello de: "no le digas a mi madre que soy periodista, ella piensa que soy pianista en un burdel". Pues eso.

martes, 15 de julio de 2008

Prefiero salvar un niño que tres idiomas

Vivimos en un mundo curioso en el que nos pasamos horas, días, años discutiendo por el riesgo que supone que algunos, los llamados nacionalistas, o sea, catalanes y vascos principalmente, quieran defender en España idiomas distintos al castellano. Aseguran, los sabuesos del peligro, que, en el fondo, lo que quieren aquellos es pintar nuevas rayas en el mapa, que buscan la independencia, vamos. A mí, la verdad, con las que hay de rayas, ya me sobra. Yo las borraría todas. Sobretodo cuando esas rayas funcionan, aunque simulemos no reparar en ello, como barreras invisibles contra las que mueren aplastadas miles de personas que se acercan con la esperanza, el simple deseo, de mejorar su vida.
No queremos inmigrantes. No los queremos porque no son como nosotros, porque nos trastocan el balneario que tenemos montado. No los queremos porque son pobres.
Dicen los sensatos: “sería irresponsable abrir las fronteras”. Irresponsable. Irresponsable, ¿para quién? Que una madre vea como arrojan al mar a su hijo de dos años muerto, deshidratado en una patera, ¿eso cómo se puede definir? Ver como esto pasa hoy, mañana y pasado y permitir que siga pasando, ¿esto es responsable? Cada cinco segundos muere un niño en África. Tan niño como mi hija, una preciosa princesa de chocolate idéntica a ésos que echan por la borda camino de las costas españolas. El pasado fin de semana, que sepamos, medio centenar de personas murieron a bordo de pateras que pretendían desembarcar en nuestra fortaleza. Así llevamos años, lustros. Los que nos hablan de responsabilidad son los mismos dirigentes que no han avanzado ni un milímetro en la solución de lo que está pasando, en la solución de este holocausto silencioso que golpea nuestra puerta mientras, adormilados, estamos haciendo la siesta al fresco. ¿Cuándo será el momento responsable de evitar más muertes?
En esta España de mierda que transitamos vivimos distraídos con estupideces como ese manifiesto en defensa de la lengua castellana. Preocupa más salvar un idioma, al que yo no he oído pedir socorro, por cierto, que a toda esta pobre gente que no sabe que, aunque no se vean, en tierra hay unas rayas que ellos no pueden traspasar, simples rayas fruto de acuerdos administrativos que les condenan a muerte, unas putas rayas que valen más que su vida. Por mi, mientras siga muriendo un niño cada cinco segundos en África, al castellano ya le pueden ir dando; y al catalán, y al vasco, y al chino. Los que mueren son P-E-R-S-O-N-A-S, gente, como nuestra gente; niños, como los nuestros; amigos, como aquellos que invitamos a casa; hermanos, como nuestros hermanos; padres, como nuestros padres; vecinos y compañeros, bebes y abuelos. M-U-E-R-E-N, mueren. Y nosotros, mirando.

viernes, 11 de julio de 2008

Por la pendiente de la desfachatez hasta el "frikismo"

No quiero pasar por irrespetuoso pero tengo para mí que no hay mejor manera de definir a Francisco Camps, a su gobierno y, en general, al PP valenciano, que decir de ellos que son “frikis”, “frikis” de la política. “Frikis” a los que la gente se ha acostumbrado como ha hecho suyos a los personajes de la telebasura, a fuerza de no tener otra oferta. Es mucho tiempo atendiendo a lo que hacen, viendo como se erigen en adalides contra el transfugismo y, luego, se sirven de él; como son capaces de blandir la ley contra cuatro sindicalistas que sacan una pancarta en les Corts para acabar de insumisos en la Ley de Dependencia o en Educación para la Ciudadanía; como ponen a las víctimas en el centro de todos sus discursos pero no son capaces ni de recibir a los familiares de los 43 muertos, 43, del accidente del Metro; como hablan de ecologismo a golpe de cemento sobre la huerta; como, hoy, la Copa América vale más que unos Juegos Olímpicos y, mañana, dicen que nos quedamos sin ella y que no pasa nada; como se autodenominan azote de corruptos pero llenan con ellos sus listas electorales; como son capaces de movilizar un par de docenas de directores generales, con sus coches oficiales, sus chóferes, sus jefes de prensa, sus asesores, todo para evitar que un par de ciudadanos puedan sentarse en la tribuna de público de las Corts; como se proclaman los que más en libertad de expresión y pluralismo pero no ponen publicidad en aquellos periódicos que les critican y colocan a sus jefe de propaganda al frente de la televisión pública; como hablan de investigación y desarrollo mientras ahogan económicamente a las universidades; como se les llena la boca defendiendo un idioma valenciano diferente de cualquier otro, eso sí, hablando ellos en perfecto castellano; como se dicen garantía de la cultura valenciana pero están enfrentados con todos los artistas y les da igual cargarse un barrio como el Cabanyal, incluso con los vecinos dentro; como promueven la demolición del Teatro de Sagunto y cuando les dicen que sí, que pueden hacerlo, todo es buscar excusas; como de un día para otro alzan de la nada un circuito urbano fórmula uno mientras tienen desde hace años uno de estable a 30 kilómetros en situación de quiebra económica; como piden agua mientras niegan permisos para construir desaladoras; como utilizan a los agricultores como excusa de sus demandas aunque éstos acaben vendiendo el agua para embotellar; como hablan de austeridad mientras rompen todos los límites de endeudamiento; como hablan de rigor mientras hinchan la administración de cuñados, primas y vecinos; como hablan de tolerancia mientras purgan la administración de rojos, sospechosos y neutrales; como un día se inventan que el AVE ya es un hecho y como, cuatro años después y con las obras a la vista de todos, aseguran que el AVE no avanza.
Lo dicho, no hay mejor manera de definirles que decir que son unos frikis. No es falta de vergüenza, ni cinismo, eso es otra cosa. Con sus veleros, sus cardenales, sus falleras y, ahora, con su bólidos se han convertido en puro-friki y la gente ya ha interiorizado tanta extravagancia. Según el manual los frikis son gente con una obsesión enfermiza, que sólo se relacionan entre ellos, que visten todos igual y que se pirran por salir en los medios. Pues bien, comparemos. La obsesión de nuestros gobernantes tiene nombre y apellidos: Zapatero; todos los males comienzan y acaban en Zapatero. Sobre lo de las relaciones en círculo reducido sólo hay que repasar la agenda de Camps que únicamente va a los actos que organiza o se reúne con gente de su cuerda: con patronales, cámaras de comercio, amas de casa afines, consumidores afines, vecinos afines, inmigrantes afines y con Ramón Luis Valcárcel, por supuesto. Sobre vestimenta, a la vista está, van todos a una, trajes caros para los días de labor y pantalones chinos con cinturón desenfadado y camisa, blanca mayormente, por dentro del pantalón, y, eso si, siempre perfectamente remangada. De su gusto por salir en los medios sólo hay que ver como copan los informativos de Canal 9 y como les da igual salir en carteles ya sea con chupete, abrazando a Obelix o sacando la lengua. Frikis. Nos ha tocado. Y han venido para quedarse.

lunes, 7 de julio de 2008

Leire Pajín, la mujer record

El PSOE tiene nuevo responsable de organización. Nuevo número 3. Es mujer y joven. Es Leire Pajín y tiene 31 años. Amigos en los que confío y que la conocen bastante me hablan bien de ella. Ha estado cinco años como Secretaria de Estado de Cooperación Internacional y el balance de su gestión parece satisfactorio. Un número considerable de agentes implicados en el campo de la cooperación valora el trabajo que ha realizado. Me temo, de todas formas, que su elección no responde sólo a su capacidad. Creo que si no fuera mujer o joven seguramente Zapatero no hubiera pensado en ella. Cosa de las cuotas, un buen sistema, no digo yo que no, y del cuidado por la imagen.
Hija del matrimonio Pajín-Iraola que controla la agrupación local socialista de Benidorm desde tiempo inmemorial, o casi; miembro de la Ejecutiva del Partido Socialista del País Valenciano poco después de cumplir los 20 años; diputada, con 22; Secretaria de Estado, con 24, Pajín conoce los entresijos del aparato socialista como el pasillo de su casa. La recien estrenada número 3 del PSOE se licenció en Sociología pero no llegó a encontrar trabajo. Antes le llegaron los escaños, las altas responsabilidades institucionales y los cargos políticos de relumbrón.
Después de que Rajoy haya depositado en dos mujeres, Soraya Sáenz de Santamaría y María Dolores de Cospedal, su confianza para sustentar la columna vertebral del PP, Zapatero le ha cubierto la apuesta y ha ido más allá. Es la política de no quedarse nunca atrás. Las dos mujeres de Rajoy aprobaron oposiciones a la abogacía del Estado antes de apostar por la política; Pajín da por seguro que se dedicará a la sociología cuando abandone la política.
Leire Pajín ha estrenado su nuevo cargo diciendo que se dejará la piel en su tarea y de sus primeras declaraciones no ha quedado fuera la federación socialista a la que pertenece, la valenciana. Se ha referido a la manipulación de los medios de comunicación públicos y al victimismo del Gobierno Camps como razones básicas del reiterado fracaso electoral de los socialistas del País Valenciano. Dos verdades indiscutibles pero insuficientes para entender la magnitud de la tragedia. El PP gana en Valencia, sobre todo, porque enfrente no tiene nada. Nada. Según Pajín el PSPV vive hoy un “momento de oportunidad y cambio”. Error, equivocación. El momento de oportunidad y cambio era en 1996, después de que Joan Lerma, tras 12 años, perdiera la presidencia de la Generalitat. Hoy, mientras nadie apunte en dirección contraria, es un momento de defunción y cierre. La prueba es que las crónicas cuentan que la primera persona que abrazó a Leire Pajín después de su elección fue… Joan Lerma.

jueves, 3 de julio de 2008

La ilusión como trampa

Ser director general de Cuatro, como es el señor Daniel Gavela, no es sinónimo de brillantez intelectual, ni de sentido común, ni de honradez. Lo demuestra su reciente artículo titulado “El secreto que Cuatro conocía”, El País, 2 de julio, página 57 (se puede acceder a él a través del enlace situado a la derecha de este texto y justo debajo de las imágenes de Galeano). Gavela defiende la tesis de que la Eurocopa ganada por la selección española de fútbol es un hito fundamental en la historia de España hasta el punto de cambiar su curso. Eso es, simple y llanamente, una estupidez. Referirse, como se refiere Gavela, al pasado 30 de junio, lunes, como “primer día de la nueva era contada a partir de la noche en la que Torres…” es una exageración impropia de un país moderno del siglo XXI. Habla de “la ilusión que se ha metido en vena un país temeroso de los malos vientos”, de que se siente “feliz por todos los que tuvieron fe en que el equipo español estaba más allá del miedo y la mediocridad”, de que el título es “la constatación de un cambio, uno más entre los muchos de distinto signo y casi siempre positivo que ha protagonizado la sociedad española en las últimas décadas”. Califica a quienes no se han sentido místicamente arrebatados por los goles de la selección española o, simplemente, no han comulgado con la forma que su empresa ha cubierto el campeonato de “kamikazes circulando en contra de 14 millones de ciudadanos”. Y acaba con un canto al papanatismo monárquico diciendo que se ha visto a “unos Príncipes que sufren y se alegran como los demás mortales, y hasta a Sus Majestades perdiendo la real compostura sin que se les mueva la Corona”.
Resulta grotesco calibrar el éxito de un país por un resultado de una de sus selecciones. Es grotesco en caso de victoria y en caso de derrota. Aprovechar los triunfos deportivos para causas nacionales es propio de las dictaduras, de los países oscuros, de los que no tienen verdaderas causas unitarias para echar a andar. Los retos de España no están en un partido de fútbol, ni la ilusión que de él se puede obtener sirve para nada útil. No ayuda al estudiante a prepararse mejor, ni al parado a encontrar trabajo, ni al mileurista a pagar la hipoteca, ni al investigados a dar con los fondos que necesita para continuar su tarea. Un país no se mide por los campeonatos futbolísticos que atesora.
Lo que si dependía de los resultados de la selección española en esta Eurocopa eran las cuotas de audiencia, o sea la pasta, de Cuatro, la empresa dirigida por Gavela. Parece que los resultados han sido satisfactorios. Felicidades, pero no sigan con el raca-raca. El negocio está hecho. Enhorabuena. Ahora el campeonato se ha acabado. Ya no toca seguir con la comedía. Los medios, sobre todo aquellos que se las dan de progresistas y profesionales, harían bien en dirigir la atención de la gente hacia lo importante y no aprovecharse de ella excitando sus instintos más básicos. No se trata de no dar fútbol o no hablar de fútbol, que es el caso que nos ocupa. De lo que se trata es de colocarlo en sus justos términos y no dar gato por liebre. Siempre me pregunto que piensa Gabilondo del tipo de información deportiva que se da en su noticiario. Él tan pulcro, tan exigente, tan Gabilondo y tan rodeado de payasadas.
En su artículo, Gavela felicita también a sus profesionales. Actitud muy digna en un jefe satisfecho por los dividendos obtenidos. Como animadores, voceros y gente del espectáculo, no tengo nada que decir; a mi no me hacen ninguna gracia, pero bueno. Que quede claro de todas formas que de periodistas no ejercieron ni un solo instante. Es mas, a mí, como periodista que soy, me avergonzaron.
En cuanto a la familia real, se han comportado como más les interesaba comportarse. Es puro protocolo, saber estar. Tocaba acercarse al pueblo. Si hubiera tocado mantener impertérritas sus nobles posaderas en el palco, también lo hubieran hecho. Son profesionales.

martes, 1 de julio de 2008

Mentiras, Copa América, mucha cara, Camps y Barberá

Leo en El País de ayer domingo… Nada, no leo nada. Ni tampoco hoy lunes leo nada sobre el adiós de la Copa América a Valencia. Ni en El Mundo, Las Provincias o Levante. Nada o casi nada. Tanta propaganda, tanta publicidad, tanto dinero gastado, tanto calificativo rimbombante para ahora, cuando resulta que Valencia deja de ser sede de la Copa América, ni una línea para explicar lo que ha pasado; ni un artículo, por pequeño que fuera, dejando claro que si aquello era tan importante en su día no puede haber dejarlo de ser ahora que se ha perdido. Y si era/es importante, no entiendo como los mismos medios que tan grandes despliegues hicieron, tantos especiales redactaron, tantos operativos organizaron, ahora miran hacia otro lado. Como siempre, esta forma de actuar se puede esperar de los políticos, de Rita Barberá o Francisco Camps, quiero decir, que nunca han pretendido otra cosa que ganar votos a costa de esos eventos. Lo que resulta inaceptable es que los medios, todos los medios, actúen como si funcionaran a su dictado: dando voces cuando les dicen que todo es fundamental y callando cuando les avisan que toca disimular. Todavía recuerdo como, empujados por los mentados políticos, periódicos y radios, revistas y televisiones, se afanaban en calcular todos los beneficios económicos que la Copa América, como un nuevo maná, iba a repartir por Valencia y alrededores. Hoy a nadie se le ocurre calcular cuánto se ha perdido, cuánto se ha gastado para nada, cuántas mentiras se han dicho. Nadie se plantea, ni siquiera, pedir explicaciones.
Que la Copa América no se iba a celebrar en 2009 en Valencia se sabía desde hacía muchos meses. Sin ir más lejos, los colegios que escolarizaron a los hijos de los regatistas extranjeros el curso pasado este año ofrecían sus plazas hace ya cuatro meses porque los padres les habían advertido que se iban dado que la competición no se celebraba. Mientras, los políticos del PP seguían defendiendo que la Copa se celebraría en Valencia. Lo decían ellos que eran los que mejor sabían que eso era mentira. Lo repetía Canal 9, que es al PP lo que “Doña Rogelia” a Mari Carmen.
Desde el gobierno de Camps, mientras las sentencias perjudiciales contra los intereses de Valencia se sucedían, las voces en sentido contrario no cesaban. Se repetía que la sede valenciana no estaba en peligro. Ya se ha visto. Lo que nadie se ha preocupado de recordar es que fue el propio Francisco Camps quien, a borde del barco “Vava” de Bertarelli, apadrinó el protocolo entre el fantasmagórico club desafiante español y los suizos, el origen de todo el enredo. Se llaman liberales pero, para llevar el agua a su molino, son capaces de intervenir y hacer trampas incluso en la Copa América, la regata, dicen, más antigua del mundo y que después de liarse con estos ya veremos como acaba. "Hemos trabajado todos para ser los primeros, y como no hay segundo, la Comunitat y España han vuelto a ganar la Copa América", aseguraba hace unos meses Camps. Visto para sentencia. Agua.
La alcaldesa Barbera, como casi siempre, tampoco ha permitido que la realidad le impidiera seguir con su discurso. Rita Barbera destacó a mediados de mayo que la continuidad de la Copa den Valencia era cosa hecha: “ya nos podemos imaginar los barquitos navegando y batiéndose en duelo”. Antes, en diciembre de 2007 repetía una y otra vez que "los dos equipos (Alinghi y BMW) nos han transmitido la firme decisión de hacer la Copa del América en Valencia porque creen en la capacidad de la ciudad en y la magnífica respuesta de los valencianos. Hoy dice que si se logra organizar otra Copa América "será un gran evento" y si no "continuaremos con el trabajo normal". Cuando en marzo la sentencia del juez de Nueva York se cargó al desafiante español, Rita Barbera dijo que eso “despeja la incertidumbre” y añadió que sólo queda esperar la fecha definitiva y “a disfrutar”. Perdida definitivamente la posibilidad de ser de nuevo sede la regata, Barbera se limita a pedir “sosiego”. Todo menos explicar lo que ha pasado. Parece una broma.