martes, 10 de junio de 2008

Ni asesinos, ni demócratas

Recuerdo que, siendo ministro portavoz del gobierno Aznar, Eduardo Zaplana dijo una vez: “en un lado está ETA y en el otro nosotros; en un lado ellos, los asesinos, y en el otro, nosotros, los demócratas”. Pensé, trampa. No ser un asesino, no da categoría de demócrata.
Ayer leí una crónica sobre el negocio de las basuras en Nápoles y también repasé las últimas novedades del culebrón que se vive en Andalucía alrededor de los medios de comunicación públicos. Me reafirmé, cuando estamos ante alguien que no mata, no quiere decir que estemos ante un demócrata.
El gobierno del socialista Manuel Chaves hace cuatro años puso en marcha el Consejo del Audiovisual de Andalucía para entre otras cosas, garantizar la independencia de Canal Sur y favorecer su transparencia informativa. Hace un mes dimitió el presidente de este nuevo organismo, Manuel Ángel Vázquez Medel, por las presiones de los mismos socialistas que no aceptaban que el Consejo criticara el partidismo de Canal Sur a favor del gobierno Chaves. El PP puso el grito en el cielo y calificó a la emisora de aparato de propaganda de los socialistas. El dimitido Vázquez Medel argumentó que el Consejo era ingobernable: unos consejeros, los propuestos por el PP, estaban siempre contra Canal Sur, y los otros, los propuestos por el PSOE, nunca querían que se hablara del canal autonómico. Que casualidad, unos consejeros independientes que siempre coinciden con el argumentario de los populares, precisamente los propuestos por éstos, y otros, también independientes, que comulgan con los socialistas, justamente el partido que les propuso.
Pero hete aquí que quince días después de la dimisión de Vázquez Medel, como si ésta no hubiera existido y pese al cruce de poco menos que insultos, socialistas y populares se ponen de acuerdo en renovar el Consejo de Administración de la Radiotelevisión de Andalucía, la cúpula de la empresa pública que rige Canal Sur, el órgano encargado de dirigir con criterios profesionales y en beneficio de la sociedad los medios de comunicación públicos andaluces. Empecemos por el presidente. Se acuerda el nombramiento como presidente de José Moratalla. ¿Un profesional cualificado como dice la ley? No, ni más ni menos que el presidente del PSOE de Andalucía. ¿Cómo traga con esto el PP que tantas veces ha dicho que Canal Sur trabaja para Chaves? Pues porque el vicepresidente consensuado es Mateo Rísquez, el mismísimo jefe de prensa del PP de Andalucía. Una vicepresidencia, por cierto, de nuevo cuño, inventada como se han inventado una nueva secretaría y una vicesecretaría, todo para dejarlo en manos de los populares. Todos sin voto, pero con voz y con derecho a dieta. Véase el resto de alineación del nuevo Consejo de Administración: los propuestos por el PSOE son, Mercedes Gordillo, ex jefa de prensa del grupo parlamentario del PSOE del Parlamento andaluz; Antonio Ruiz Jiménez, un histórico del PSOE gaditano; Josefa Lucas, secretaria de política municipal del PSOE de Jaén y concejal; Francisco Rodríguez, ex senador del PSOE por Sevilla; Álvaro Vega, ex jefe de prensa de la Diputación de Córdoba, gobernada por el PSOE; Elena Blanco, profesora de la Universidad de Málaga, y la periodista onubense, María José Bayo. Los propuestos por el PP, además de Rísquez, Pilar Ager, ex diputada del PP por Jaén; Pilar Gimeno, miembro del gabinete de prensa del PP de Andalucía; Jorge Moreno, Secretario de Comunicación del PP andaluz; Esperanza Macarena O’Neil, coordinadora técnica autonómica del PP, y Jesús Mancha, ex diputado nacional por Cádiz. Izquierda Unida, sin desentonar, propuso a José Luis Centella, el responsable de política institucional de la coalición en Andalucía. Todos muy profesionales, todos muy independientes. En el ámbito autonómico, con funciones complementarias, funciona además la Fundación Audiovisual de Andalucía y los distintos consejos asesores de RTVE. En fin, un tupida red organizativa.
En Nápoles para acabar con el control mafioso de la recogida de basuras se inventaron la figura del comisario especial que se nombraba directamente desde Roma y a partir de ese momento, según la crónica que leí ayer, “se crearon un gran número de entes, entidades, empresas y consorcios, privados y públicos (…) una inmensa red que significaba contratos de trabajo, éstos significaban clientelismo y votos a los partidos, y eso a su vez significaba corrupción”. Por eso una cosa me llevó. En Nápoles continúa la mafia de la basura y en Canal Sur, la de la televisión, como en tantas otras autonomías. Ni los unos, ni los otros se comportan como demócratas. Eso sí, en Canal Sur no hay asesinatos.

1 comentario:

Anónimo dijo...

El més demòcrata és el senyor Alarte (PSPV?), que diu que si ell mana del seu partit retirarà els seus consellers del Consell d'Adimistració d'RTVV.
No deu saber que són càrrecs blindats...

No és més que una anèdota, per a dir-ho tot necessitaria saber escriure i fer un llibre i no tinc tant de nivell.
Tomba-rotllos