martes, 3 de junio de 2008

El rebaño de altos cargos

Que un gobierno, como hizo recientemente el de la Generalitat Valenciana presidido por Francisco Camps, llene con sus propios altos cargos la tribuna de invitados del parlamento para evitar que tengan sitio allí un grupo de sindicalistas, profesores y artistas es una declaración de principios. Dice mucho de cómo es ese gobierno, de qué se puede esperar de él, de qué confianza merece, de cómo trata a los discrepantes, de hasta dónde puede estar dispuesto a llegar en un momento determinado con tal de conservar el poder. Y habla también muy a las claras de cómo son esos altos cargos; secretarios autonómicos, subsecretarios y directores generales. No diez, ni veinte, ni treinta, treinta y cinco. Los movilizados fueron treinta y cinco. Personas supuestamente valiosas, casi ministros, gente que imaginamos preparada, solvente, de nivel.
Me imagino la escena. 21 de mayo, noche anterior al día de autos. El secretario autonómico, número dos de una conselleria, que maneja millones y millones de euros, con centenares de funcionarios a sus órdenes, con grandes responsabilidades a las que hacer frente, recibe una llamada. Toque de pito. “Mañana, a primera hora, a las Cortes, que hemos dado tu nombre para estar en la tribuna de invitados cuando el Presidente (Camps) comparezca en la sesión de control”. Dudo si preguntaron el por qué de la orden. Supongamos, que es mucho suponer, que algunos lo hicieran. Respuesta: “Vienen unos de la Plataforma de Canal 9 y se tiene que ocupar la tribuna”. “Vale, vale”. Y punto.
Adiós reuniones, adiós agenda, adiós entrevistas, adiós trabajo. Ducha, tarje y a las Cortes. Cómo tiene que ser de prescindible la tarea de todos estos altos cargos si pueden, a la vez treinta y cinco de ellos, abandonar su responsabilidad durante toda una mañana y que no pase nada. Es más, cómo han de ser de conscientes ellos mismos de su superflua condición cuando aceptan el papel de meros figurantes matinales. ¿De qué pasta son? ¿De dónde han salido? Robándole la silla al sindicalista o al profesor; llegar tan lejos, tanto despacho, tanto tanto para acabar en esto. Con un mínimo de personalidad, orgullo o amor propio no habrían entrado en el juego. Si tuvieran un solo gramo de conciencia de la responsabilidad que supone gobernar democráticamente un país; si, aunque fuera por casualidad, alguna vez recordaran que están al servicio del ciudadano y no de quien les ha nombrado; si tuvieran un poco, sólo un poco, de respeto por la gente, en cualquiera de esos casos, habrían contestado que no a esa llamada que los emplazaba a la ocupación de la tribuna parlamentaria. Pero con ese “vale, vale” como respuesta, con esa presencia demuestran que no se tienen respeto ni a si mismos. Poco se puede, pues, esperar de ellos. No son gobierno, son rebaño.
Son: Isabel Vilallonga, Rafael Ripoll, Rafael Miró, David Calatayud, Rafael Peset, Concha Gómez, Gotzone Mora, Ana Brusola, Alfonso Bataller, Ricardo Bayona, Mariano Vivancos, Juana Flores, Gauden Villas, Sonia Morales, Ángel Monpo, José Clerigues, Pilar Ripoll, Sofía Tomás, Paz Olmos, Silvia Caballer, Pilar Vietma, Felipe Codina, Joaquín Vaño, Joaquín Martínez, Pedro Hidalgo, Pedro García, David Barelles, Auxiliadora Hernández, Jesús Marí, Herminio García, Josep Maria Felip, Carmen Dolz, Isabel Manglano, Laura Peñarroya, Amparo Montoro y Marta Valsangiacomo.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

El próximo día enviarán al equipo de Redactores, sin bloc de notas, claro está.
Dicen que son entre 45 y 50 en total, depende de si tienen autónomos contratados o no (aprox. 5), al parecer en este momento la crisis presupuestaría de la Generalitat no les deja o alguién les ha puesto la cara colorada, cualquier cosa.
Según datos sindicales hay de 1 a 3por Consellería, en total son 14, luego se puede hablar de un margen 30-35, el resto son Jefes de Prensa, 1 por Consellería.
Luego, el número de 45 puede ser bueno. Pero ya se sabe que para saber los datos exactos tiene que venir la luz, y en este momento seguimos a oscuras.

Desde la resistencia, un aficionado de la justicia social.

Anónimo dijo...

Un paso más en el empobrecimiento de la democracia.
Ayer llenaron las cortes de los altos cargos, hoy el gobierno del señor Camps de nuevo da otro paso en el cierre de los repetidores de TV3 en Valencia.
Todo atado y bien atado, que nada se escape de su control y... sigue y sigue la cosa ¿hay alguien ahí?, de momento parece que solo gente como tú.
Gracias por escribir lo que escribes.

Anónimo dijo...

Aquí no hay nadie ni se le espera. El que no se ha vendido está en venta, el resto "dormita".

¿La culpa?, pues eso, la buena vida y los porros. Desde que se generalizó estos dos pecados de la burguería, y la iglesia lo permitió, se acabarón las ideas.

Consecuencias: se atrofia la mente y el cuerpo por falta de práctica intelectual y física, sólo leemos titulares y follamos,-poco y mal- poca cosa para mantener el cuerpo y la mente en forma.

Fíjate si cambia la cosa que hasta llueve durante un mes, y estamos en Junio y sólo para dar-por-culo a Cataluña y no hacer el trasvase. Están de suerte.

Lo dicho buena vida y a no calentarse la cabeza más allá de lo necesario para encontrarse equilibrado emocionalmente.

Para muestra un botón, lo interesante que resulta leerte y creo que sólo lo hago yo, y no siempre.

Un saludo y no lo dejes aunque sea para mantenerte sano y salvo.

Anónimo dijo...

No son un rebaño, son una manada y viven en estampida permanente. El resto somos una banda. Desbandada.