miércoles, 21 de mayo de 2008

Madrid es singular; España, plural

Madrid es España, pero España es más que Madrid, mucho más que Madrid. Desde la periferia esto se entiende fácil; lo que cuesta es comprender porque en Madrid hay tanta gente, gente sensata, tolerante, inteligente, que no ve más allá de los límites de la capital. La política y los medios de comunicación están absolutamente contaminados por este mal. Por eso tantas veces equivocan los análisis. Es curioso que sea desde los postulados más españolistas desde donde menos España se ofrece.
Los grandes medios españoles, los más de derechas, pero también los progresistas, se empeñan en limitar la reflexión sobre lo que pasa en España a lo que se opina desde Madrid.
Claro que desde Barcelona se analiza en clave de Barcelona; y en Cáceres, igual; y en Sevilla; y en Burgos. Pero en ninguno de estos sitios se tiene conciencia de opinar en nombre de España. En Madrid, si. Los llamados medios nacionales demasiadas veces no pasan de ser medios madrileños. Hablan de la sanidad en Madrid como si afectara a toda España, se refieren a Telemadrid como si también se viera en Lugo, tratan a Esperanza Aguirre como si fuera la presidenta de todos, las alcaldadas en Madrid son cuestión de estado mientras que fuera no pasan de ser curiosidades de provincias, incluso cuando llueve en Madrid parece que tenga que estar lloviendo en toda España.
Piénsese, como muestra, en los analistas de la Cadena Ser, o de la COPE, o de Radio Nacional. Hágase memoria de los principales articulistas de El País, ABC o El Mundo. Obsérvese como cuatro de cada cinco son de Madrid, en el sentido de que allí viven y allí trabajan. Se menosprecia, cuando no se desprecia, lo que se plantea desde más allá de la villa y corte. Una advertencia desde Zaragoza no se escucha, una recomendación desde Valencia es como si no existiera, una sugerencia desde Granada no vale para nada. Las voces desde fuera son de segunda categoría. Un catedrático es menos catedrático si no es de la Complutense, con perdón. Las cosas no son si no pasan en Madrid, nada cuenta si no se ha testado en la capital. Por eso no escuchan, por eso pierden tanto el tiempo, por eso muchas veces no se enteran. Siguen pensando que ser ministro es más que ser presidente de una comunidad autónoma, cuando este maneja presupuestos que le sacan dos ceros a aquel, cuando una cartera acostumbra a durar cuatro días y, en cambio, hay presidentes con más de veinte años en el cargo. Creen que el futuro del PP pasa simplemente por el pulso entre Aguirre y Gallardón o por lo que se le pueda ocurrir a Pedro J. o a Losantos. Suponen que una gran empresa no es gran empresa si no tiene sede en la Castellana. Les preocupa siempre mucho más el eco que llega a Madrid que el sitio donde se dan las voces. Son singulares. España, por el contrario, es plural.

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