jueves, 15 de mayo de 2008

De la prensa valenciana: cuando dos versiones de la misma noticia parecen noticias distintas

El periodismo está lleno de arbitariedades, especialmente el periodismo valenciano. Ayer dimitió el Secretario autonómico de Universidad y Ciencia de la Generalitat valenciana. Su nombre, Emilio Barberá; un curioso gestor público que se dedicaba a descalificar a los que tenían que ser sus interlocutores y que, hace 8 años, ya fue condenado, con orden de búsqueda y captura incluida, por cobrar 35.000 euros que no le pertenecían de la Universidad del País Vasco, de la que fue rector. Un antecedente, dicho sea de paso, que la Generalitat de Camps, de normal poco escrupuloso en estas cuestiones, no tuvo en cuenta a la hora de ficharlo.
Veamos, ayer “El País” había publicado que el secretario autonómico de Universidad y Ciencia de la Generalitat, Emilio Barberá, acababa de fundar una firma en el sector de la biotecnología, ámbito directamente relacionado con su puesto. Añadía que ya había tenido otra empresa de similares características siendo secretario autonómico, que un año después de asumir él el cargo recibió ayudas públicas. Horas después de la salida de esta información, la conselleria de Educación anunció la dimisión de Barberá. Hoy “El País” destaca la noticia y la explica a fondo, detallando las incompatibilidades en las que incurría el alto cargo y atribuyendo su dimisión a lo publicado por ellos. “Emilio Barberá dimite al hacerse públicos sus negocios”, es el titular. En cambio, el rotativo “Levante”, para entendernos, la competencia a “El País” en el sector de la prensa que no está en la órbita del PP, digámosle sector progresista, aunque habría mucho que discutir, “Levante”, digo, ofrece otra versión de la noticia. Titula “La mala relación de Barberá con los rectores fuerza su dimisión”. Nada, absolutamente nada dice de las incompatibilidades en las que estaba incurriendo y se permite incluso añadir una frase de difícil comprensión: que el alto cargo nunca había negado “el negocio de patentes con sus investigaciones”. “Levante” no recoge que el propio Gobierno de la Generalitat aseguró que les había escondido sus actividades privadas. Ni una concesión, pues, al papel jugado por la información del día anterior en “El País”.
Por el contrario, “Las Provincias”, medio poco crítico en el ejecutivo de Camps, si vincula la dimisión de Barberá a sus negocios, aunque, por supuesto, no se refiere de ninguna forma a los publicado por “El País”. El destacado es: “El secretario de Universidades dimite tras crear una empresa privada hace tres meses”. “Las Provincias” explica que compaginó su “cargo político, con potestad para conceder ayudas y subvenciones para investigación con la administración de Celartia Enginering SA”. Añade que Barberá asegura que la dimisión la presentó hace días y que no tiene, según él, nada que ver con las noticias sobre su actividad empresarial. Por último, “El Mundo”, de normal complaciente con la gestión política del PP valenciano, recoge la noticia de la dimisión pero para contextualizarla usa sólo la versión del interesado que asegura que abandona por razones personales. Además no hace ni mención de sus negocios. Su titular es el más genérico, “Barberá deja la Secretaria de Universidad en pleno debate sobre financiación”. Me voy a permitir una licencia: podrían haber añadido “y en primavera”.
Si el periodismo se ejerciera con un mínimo de profesionalidad estas diferencias a la hora de publicar una información no se darían. Los distintos matices en una misma noticia son entendibles, lo que no se puede aceptar es que cada cual ofrezca de lo que ha pasado sólo la parte que encaja con sus intereses. Eso es desinformación, responda a lo que responda. Por cierto, Canal 9, la televisión pública valenciana, no recogió la dimisión de Barberá. Eso no es manipulación, es censura, como en las dictaduras.

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