miércoles, 2 de abril de 2008

¿Sabemos para que sirve el Senado? ¿Sabemos cuanto cuesta?

Estos últimos años es verdad que los plenos del Senado nos han deparado unas imágenes impagables de Zapatero ante lo que parecía un cuadro de El Greco y no era más que la dirección del grupo socialista de la Cámara Alta. Ver a Zapatero teniendo de fondo a Joan Lerma, Juan Barranco y Enrique Curiel era lo mismo que toparselo frente a un fragmento de “El entierro del Conde Orgaz”. Pero, bueno, no parece razón suficiente para que el Senado sobreviva o, más bien, sobremuera.
En cambio su presupuesto, visto lo visto, si justificaría que se suprimiera. El Senado cuesta cada año 60.522.000 euros; en pesetas, más de 10.000.000.000. Todo para tener aparcados a un selecto grupo de políticos (senadores, por favor) que acostumbran a ser veteranos en retirada que se resisten a retirarse, políticos más qua amortizados que usan los escaños para que no se note que han superado con creces su fecha de caducidad. 6000 euros es lo mínimo que cobra mensualmente un senador, aunque algunos consiguen más del doble. Además cobran dietas y tienen ayudas por material informático, para uso del móvil y otras lindezas. Añádase que disponen de material y personal administrativo a su servicio, más distintos asesores. Luego se tiene que sumar lo que reciben como subvención para su funcionamiento los distintos grupos parlamentarios. En concreto, en 2007, el grupo Popular obtuvo 2’8 millones de euros; el Socialista, 2’2; la Entesa Catalana, 500.000 euros; los Nacionalistas Vascos, 323.000; CiU, 304.000, y Coalición Canaria y el Grupo Mixto, 265.000 euros cada uno. En resumen, dado que no son capaces de reformar la Cámara y hacerla útil para el ciudadano, que pasen a la terapia que se aplica a las industrias anticuadas: reconversión. Que desaparezca el Senado no es ningún drama (los sistemas unicamerales no son menos democráticos, históricamente se entiende como más bien al contrario) y para los políticos y demás que se queden en paro, o nueva ocupación o que se incorporen a un plan de jubilación anticipada. España no se hundirá, el dinero que cuesta el Senado se podrá dedicar a otras cosas y el ciudadano evitará una, aunque sólo sea una, de las muchas tomaduras de pelo a la que, en nombre de la democracia, le someten los políticos que dicen representarle.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Don Manuel Fraga Iribarne.....¿Dormirá alguna siesta en el Senado?