viernes, 14 de marzo de 2008

La refundación obligada del PSPV 2.

Mírense los resultados electorales de Castellón, Torrevieja, Totana, La Vila-joiosa, Ciempozuelos, Los Alcázares. Véase como las denuncias de corrupción le cuestan votos al PSOE pero no al PP. Sirva como ejemplo de que lo que vale para la izquierda no sirve para la derecha; de que las estrategias de los socialistas no tienen que copiarse de las que gastan los populares porque lo que les resulta rentable a estos pueden ser contraproducentes para aquellos.
En Valencia, los socialistas llevan 15 años perdiendo elecciones. Concretamente han perdido cinco generales, cuatro autonómicas, cuatro municipales y tres europeas. En total, 16 elecciones seguidas perdidas. Las razones, claro, son múltiples pero creo que hay dos ejes fundamentales: 1. No tienen discurso propio, no digo adecuado, digo simplemente propio. Tener el adecuado sería de sobresaliente pero, al menos, podrían tener un discurso propio aunque no fuera el adecuado, pues ni eso. Llevan 20 años a remolque y esperando a que los otros pierdan. Y no sólo no pierden sino que cada vez ganan más claramente. 2. Quince años después de la primera derrota socialista en Valencia, las generales de 1993, hoy dirige el partido la misma persona que lo dirigía entonces, Joan Lerma Blasco. Esta realidad ahorra explicaciones, refleja perfectamente que han pasado tres lustros sin que el PSPV-PSOE haya dejado de estar regido a partir de los viejos equilibrios de poder de finales de los ochenta. El poder se lo reparten un par de familias que harían palidecer a las de la mafia; ciscaristas, lermistas y, como complemento, distintos grupúsculos de “no alineados”. Todos dedicados a un persistente chalanaeo que desemboca en acuerdos siempre en clave interna.
Así las cosas, el personal autóctono posible votante de la izquierda ya no se cree nada y ha desertado en masa. Las cosas son como las he descrito un día tras otro, una semana, un mes, un año tras otro. Es inútil que cuando llegan las elecciones se ponga al frente de la candidatura valenciana a Teresa Fernández de la Vega, a Bernat Soria o al Sursum corda. Tanta inanidad, tanto aburrimiento, siempre tan lejos, siempre las mismas caras, nunca estar cuando se les necesita, nunca responder a lo que se espera de ellos. Todo esto no se resuelve en quince días de campaña. Imposible conectar con una ciudadanía que ya ha desconectado.
Basta revisar la cúpula actual del PSPV, la gestora que dirige el partido, para ver lo poco que se parecen al común de la población.
La gestora la preside Joan Lerma que, desde que era conseller autonómico en 1979 no se ha bajado del coche oficial. La vicepresidenta, Leire Pajín, hija del matrimonio Pajín-Iraola que controla el partido en Benidorm y comarca y muy próxima a Zapatero, ya era miembro de la ejecutiva del PSPV con 21 años, fue diputada con 24 y secretaria de estado, con 28. La secretaria de organización está en manos de Alfred Boix, del núcleo duro del sector lermista, que con 24 años, en 1991, era concejal en Gandía, donde sigue aunque por el medio ha pasado por el Congreso de los Diputados. En cuanto a los vocales, sin ser exhaustivos, tenemos a Inmaculada Rodríguez Piñero, miembro de la Ejecutiva Federal, que es la guardiana destacada por Zapatero; Carmen Alborch, siempre bendecida por los ciscaristas y que va enlazando cargos desde principios de los ochenta; Rafael Rubio, concejal valenciano desde 1996, próximo al ciscarismo y socio habitual en los manejos del eterno hombre fuerte del partido en la capital del Turia, José Luis Ábalos; Juan María Calles, la cuota castellonense y próximo a Jordi Sevilla, que cuando se constituyó la gestora se perfilaba como futuro líder de la formación; Ángel Luna que en los últimos desde hace 25 años ha pasado por el Congreso, por el Senado, por una conselleria autonómica, por la alcaldía de Alicante y todavía le ha quedado tiempo para trabajar como abogado para el principal constructor alicantino, Enrique Ortiz; Carmen Ninet, con tres legislaturas autonómicas a sus espaldas y un expediente laboral que no va más allá de una recua de cargos de designación política; Alejandro Soler, concejal en Elx desde los 23 años y ahora alcalde de la población, y Juana Serna, fiel ciscarista que ya era alto cargo en la Generalitat en 1986.
Esta es la fotografía de la gestora sin demasiados detalles. Sobre las recientes candidaturas votadas el pasado domingo se podría hacer un trabajo parecido. Lo haré.

martes, 11 de marzo de 2008

La refundación obligada del PSPV 1.

Aunque, como siempre, todos los focos apunten a Madrid, donde el socialismo español tiene un inmenso agujero negro es en el País Valenciano. Un agujero negro que visto desde abajo, es decir, desde Castellón, desde Valencia o Alicante, es una cúpula terrible que cierra el paso a la luz, a cualquier alternativa política, a la democracia. Veo en el periódico la alegría que el pasado domingo se vivía en la sede del PSPV en Valencia. Todos ríen, con los brazos en alto, con las manos unidas. Ganó Zapatero. Están Lerma y el resto de miembros de la gestora que hoy dirige el partido, porque Lerma sigue al mando del partido, como hace casi 30 años.
Y se felicitan. Deben dar por bueno que el PSPV en Valencia, ellos, hayan tenido 300.000 votos menos que los populares, haberse quedado a 9 puntos porcentuales de distancia. Lo primero que han hecho es recordarnos que en las elecciones autonómicas del año pasado estuvieron a 18. Lerma, optimista, ha declarado que la recuperación del socialismo valenciano ha comenzado y que ya están trabajando para ganar las próximas autonómicas. Más de lo mismo, lo de siempre, tirando de manual. Palabras poco creíbles. En 1995, el PP arrebató la Generalitat al PSPV, le ganó por 9 puntos; un año después, en las generales, la distancia quedó en 6 puntos. Entonces Lerma también salió y dijo que había empezado la cuenta atrás del PP en Valencia. Profético. Han pasado 13 años y los populares siguen gobernando, cada vez con más votos, cada vez más claramente, cada vez con menos oposición.
Que se hayan recortado la distancia respecto a las autonómicas de 2007, quiere decir poco. Basta mirar la serie histórica de resultados para ver que el PSPV siempre obtiene mejor resultado en las generales que en las autonómicas. Primero fue el tirón de Felipe González, ahora el de Zapatero. La lectura también podría ser que teniendo en cuenta que después de las generales de 2004, donde los socialistas perdieron por sólo 4 puntos, cayeron en las autonómicas por 18; ahora que han perdido las generales por 11, imaginen lo que pude llegar a pasar.

martes, 4 de marzo de 2008

Me parece que fue el último debate de Rajoy

Segundo debate. Más o menos lo mismo. Todo el mundo lo entendió como un espectáculo y le procuró sacar el máximo partido. En este sentido, la SER, con el cara a cara bis entre los entrañables amigos Zaplana y Bono, se llevó la palma de la frivolidad, lo superfluo y lo sobreactuado. Allá cada cual. Los candidatos, a lo suyo. Lo mejor, lo clarito que dejó Rajoy que está dispuesto a sacar todos los votos que pueda a costa de la inmigración, aunque sea al precio de incendiar la convivencia. Estuvo bien pero tampoco es nada completamente nuevo, ya lo han hecho con las diferencias entre autonomías o con el terrorismo.
Un aplauso para Olga Viza. Después de leer en "El País" del domingo aquella frase suya de "el guión lo han escrito los partidos, yo sólo paso las páginas", pensé, pues di que no, mujer. Visto lo visto, me pareció mejor moderadora que Campo Vidal: no intervino cuando no era necesario que lo hiciera y dio el máximo de facilidades para que el presunto debate se acercara a tal condición. El PP se lanzó desde el primer momento a decir que Viza debió evitar con mayor decisión las interrupciones de Zapatero. No lo creo. Tampoco creo que Zapatero interrumpiera más que Rajoy. Además, ¿no se supone que estabamos en un debate? Estuvo bien Olga Viza.
Al final, como tras el primer debate, todos se lanzaron a discutir quien había ganado y quien había perdido. No creo que eso sea importante. Es evidente que no hubo KO, por tanto cada cual dice que ha ganado el suyo. Siendo esto así, el resultado de los sondeos conocidos no debe dejar muy tranquilo al PP. No por haber salido victorioso o derrotado, sino porque si cada cual asegura que ha ganado el suyo y Zapatero sale vencedor en todas las encuestas, todo apunta que el día 9 los socialistas se llevaran una victoria más clara que la de hace cuatro años. Veremos