miércoles, 13 de febrero de 2008

El viento en política

En política, como en muchos otros órdenes de la vida, es imposible encontrar vientos favorables si no se sabe en que puerto se quiere fondear, es decir, si no se sabe a donde se va. En cambio, en muchas ocasiones, si un partido político sabe cual es su punto de destino puede aprovechar a su favor vientos que, a priori, le son desfavorables. Es el caso de los socialistas valencianos y del PP en relación al trasvase del Ebro. Los populares escogieron la cuestión como clave de su estrategia electoral y el PSPV-PSOE dudó. El PP les colgó la etiqueta de contrarios al trasvase antes de que ellos hubieran decidido serlo, antes de que tuvieran una alternativa al respecto, antes, incluso, de que tuvieran simplemente una opinión. Como esos pobres jinetes de las películas del oeste que se quedan con el pie en el estribo de un caballo desbocado, los socialistas valencianos se han visto arrastrados por el pedregal a cuenta del trasvase del Ebro, y así llevan cinco años.
Ahora resulta que el PP renuncia a llevar el trasvase del Ebro en su programa electoral para las Generales del 9 de marzo. Podría parecer que los socialistas valencianos han ganado. No es así. Han gestionado mal el proceso y no tienen escapatoria. Los populares siguen detentando la imagen de ser los defensores del trasvase que, a su vez, se percibe como la única posibilidad de traer agua a Valencia. No citan el “trasvase del Ebro” en el programa, ciertamente, pero hablan de trasvases en general o de transferencias a las cuencas deficitarias y logran que el efecto sea el mismo y siga siendo favorable al PP. Me parece que estamos ante un buen ejemplo de lo que decía al principio de este artículo porque ha cambiado el viento pero a los socialistas valencianos tampoco les sirve, mientras, por el contrario, el PP le continúa sacando partido y sigue avanzando.

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