martes, 22 de enero de 2008

Movilización social a la carta

Buena parte del desánimo general respecto a la política, la desconfianza, el tedio que provoca tienen que ver con el “nunca pasa nada” que acompaña a todos los excesos, contra la democracia e incluso contra el Código Penal, que cometen los poderosos de nuestra sociedad, sean poderosos por el poder político que tienen, por el económico, el mediático, o por cualquier otra vía. El “nunca pasa nada” es motor de desmovilización. Impunidad y desmovilización son dos conceptos claves para entender lo que pasa en el País Valenciano. Sorprende, y escandaliza, hasta que punto en tierras valencianas sale gratis cualquier abuso cometido por los dirigentes políticos, empresariales, deportivos, culturales… Se tiene la sensación de que los ciudadanos no tienen ningún interés, en masa, quiero decir, por lo que afecta a lo trascendental de sus vidas: los problemas de la sanidad, los déficits en educación, la mala gestión de los recursos públicos, la destrucción del territorio, la manipulación partidista de los medios de comunicación. De lo que se preocupan, parece, es de lo anecdótico, de lo superficial, de lo tonto. Recientemente hay hechos que niegan esta idea. Más bien apuntan a que la gente, en masa, recuerdo, no se interesan ni por lo uno, ni por lo otro. Ni lo trascendente, ni lo anecdótico. Únicamente se ocupan de aquello hacia lo que se les dirige. Sea lo que sea. Un ejemplo: existe la imagen de que el gran ámbito de movilización es el fútbol. Miles de personas salen a las calles sea para celebrar un título de Liga, un ascenso a Primera División o la victoria sobre el eterno rival; los políticos temen a enfrentarse a los clubes por la supuesta legión de seguidores que les pueden castigar cuando lleguen las elecciones; una decisión equivocada, o ni equivocada, de un árbitro puede acabar en una quema de coches o de contendores de basura; una no retransmisión de un partido es cuestión de Estado. Creo que todo esto es una verdad a medias, un espejismo. Recientemente el Valencia CF ha apartado del equipo a tres de sus más destacados jugadores: Angulo, Cañizares y Albelda. Nadie sabe por qué han pasado de mitos a marginados, de héroes intocables a parias malditos. Albelda era el capitán del equipo, el jugador más idolatrado, un hombre de la tierra, formado en los equipos inferiores del club que había acabado como indiscutible en la selección española. El club no ha dado explicaciones. No volverán a jugar más y ya está. A la vez, el equipo cae en picado: de luchar por liderar Europa a ver más cerca la Segunda División que ninguna otra cosa. Eso sí, los negocios inmobiliarios del presidente del club, Juan Soler, parecen ir mejor que nunca. Con la colaboración de las instituciones políticas tanto a nivel local como autonómico, todo dominios del Partido Popular, el empresario Soler ha logrado recalificaciones, permisos de obras, permutas y licencias que le garantizan negocios multimillonarios; multimillonarios en euros. Pues bien, no hay ninguna contestación. Los presuntamente temibles aficionados al fútbol que pueden llenar las calles, quemar el mobiliario urbano o hacer caer gobiernos ni están, ni se les espera. ¿Por qué?
Pues porque nadie los moviliza. Porque los medios de comunicación, en su inmensa mayoría, han decidido ponerle sordina a la situación, no hacer sangre con lo que está pasando. Entre los padrinos políticos del Valencia CF y toda la publicidad y capacidad de presión que el propio club tiene han conseguido que los medios reflejen una calma chicha absoluta y eso lleva al negativo de la bola de nieve. No se detecta movilización, luego la gente permanece tranquila, luego no hay movilización, pues tranquilidad; y así hasta donde se quiera. La naturaleza humana, salvo excepciones, tiende a ir donde cree que está la mayoría, no gusta de ir contracorriente, acostumbra a no correr el riesgo de apostar por caballo perdedor, tiende a huir del peligro de verse sola. Es posible, incluso, que una mayoría de gente piense igual sobre un mismo hecho pero acabe siendo actor de justo lo contrario. Desconocedores de estar en mayoría, la falta de movilización puede generar la imagen de que se está en minoría y eso potenciar, todavía más, la inacción. En eso estamos. En eso y en 30.000 personas en el Circuito de Xest viendo las pruebas de Fernando Alonso a los mandos del nuevo Renault. Ni carrera, ni entrenamientos, unas simples pruebas que antes no se sabía ni que existían y que ahora, según parece, son el mayor espectáculo del mundo.

1 comentario:

homemollen dijo...

Si, es la sensacion que se generaliza. Haciendo un simil, como si la Generalitat generalice todo por igual. No se valora la capacida profesional del personal, solo se tiene encuenta la capacidad de acometer las ordenes que se le dan sin rechistar, sin pudor, sin verguenza. Y si no lo haces, seras defenestrado a los mas lejanos confines de la tierra.
Parecia que eso solo podia suceder en el mundo de la sanidad, o la educación, o en las consellerias, o en las diputaciones... ...o en los medios de comunicación... .... pues no. Tambien le puede ocurrir a grandes estrellas del futbol. Idolos de una sociedad, que por los sintomas que demuestra, tiene pinta de estar muy enferma, gravemente enferma.
Y todo, sabeis por que ???,
por que se a enfrentado al AMO del club de futbol. Y ese amo, "el señorito", lleva tiempo haciendo lo mismo en el interior del del club con los empledos que han estado supre preocupados para que todo lo que pedia "el señorito" lo tubiera al momento. Pues tambien se los ha cargado. Y con total impunidad, nadie dice nada. Pero si cuando se han cargado a Cañete o Albelda nadie ha dicho nada, como van a decir de un empleado que no conoce nadie. Pues asi todo, xicos.
No se puede ser critico, no se puede pensar diferente, no se puede opinar de otra manera. Por que??? ... En la transición eramos mas libres que 30 años despues.
Por que ???

Hasta cuando ???

Pues no lo se