jueves, 13 de diciembre de 2007

Los debates de Zapatero y Rajoy (1): democracia asfixiada

Imaginen, por favor. Un autobús cuyo conductor decide los itinerarios a su antojo, fija los horarios según su interés, se detiene donde él quiere; un autobus con un asiento del conductor con todas las comodidades, mientras atrás se hacinan los pasajeros. En este curioso autobús los pasajeros no serían otra cosa que el cortejo para justificar la existencia del conductor. Este autobús sería un desastre. Este autobús es imposible. En cambio, que el modelo citado se esté dando en la democracia española si que es posible; que los ciudadanos sean los simples figurantes de una democracia al servicio, antes que nada, de los políticos, esto si que puede ser, de hecho es.
Esta reflexión viene al hilo de como se están planteando los debates entre Zapatero y Rajoy cara a las elecciones de marzo de 2008. Todo a los pies del interés partidista.
El Partido Popular, después de años de negarse a celebrar un cara a cara, ahora dice que adelante. Lo hace no por satisfacer el interés de los ciudadanos, su derecho a tener el máximo de información antes de unas elecciones. Lo hace porque cree que electoralmente le vendrá bien. Ya se que estoy diciendo una obviedad, lo hago adrede. No entiendo como este tipo de obviedades no descalifican a quien las propicia, como las aceptamos con tanta normalidad. Dice además Mariano Rajoy que no quiere debatir en TVE porque es una "televisión gubernamental". Tiene todo el derecho a defender esa opinión pero Rajoy, inmediatamente, tendría que decir que le parecían los informativos de TVE en tiempos de Urdaci o los que hoy ponen en antena Telemadrid o Canal 9. Tendría que aclarar también si considera un ejemplo de voluntad de pluralismo, objetividad y neutralidad colocar al frente de las televisiones a sus propios jefes de prensa que es lo que han hecho Esperanza Aguirre, Francisco Camps o, en su día, Jaume Matas.
Veremos como reacciona el PSOE ante la posibilidad de que se vete a TVE. Aceptar el trágala de los populares sería lo mismo que reconecer que la televisión pública es una televisión de segunda, con la manipulación como característica consustancial, cuando es justamente lo contrario. Hace 14 años, Felipe González tragó idéntico veto en boca de Aznar. González sabía mejor que nadie, como los Sopena o las Iglesias, que sí, que TVE era "gubernamental", y no se molestó en disimular.
De momento PSOE y PP han acordado la celebración de dos debates. Todo lo demás, dicen, se empezará a decidir en una reunión que ambos partidos tienen previsto mantener la próxima semana. La duda es: ¿qué es todo lo demás? ¿qué más deben decidir PP y PSOE? Parece ser que se refieren a quien y como va emitir esos debates, a como será la puesta en escena, los planos, la mesa, las sillas, el decorado. Se refieren también a como se van a repartir los temas a tratar, cual ha de ser el guión de cada debate. Están hablando de quien los moderará. Sólo piensa en ellos. Como el conductor del autobús, ¿recuerdan?
Puestas así las cosas, si los políticos ponen la rentabilidad electoral de los debates por encima del derecho de los ciudadanos a recibir información, tendrían que ser los profesionales de esto, de la información, los que pusieran pie en pared y dijeran "basta". Hay terrenos en los que es preciso colgar el cartel de "zona libre de dirigentes políticos" o, según los gustos, este otro: "partidos, no gracias".
Si PP y PSOE han decidido presentarse a dos debates, muy bien pero lo demás ya no corre de su cuenta. Deberían ser las grandes cadenas interesadas las que acordaran como se van a emitir los "cara a cara" y quien los va a moderar. Los realizadores y demás especialistas en imagen de las televisiones concernidas tendrían que diseñar, en cada caso, la escenografía y la puesta en pantalla. Los periodistas, dirigidos por los moderadores escogidos, fijarían los temas a tratar, los tiempos y los turnos. Así o algo parecido. Siempre con criterios estrictamente profesionales y pensando en la audiencia, no en los debatientes.
Un ejemplo, los temas. Si el debate se prepara pensando en los ciudadanos, cuanto menos sepan los candidatos de las cuestiones que se les plantearán, mejor. El precedente de "Tengo una pregunta para usted" es una buena muestra de ello.
Si el gobierno Zapatero hubiera puesto en marcha en esta legislatura, como se comprometió, un Consejo del Audiovisual, este organismo sería hoy la instancia adecuada para coordinar el trabajo de las distintas cadenas interesadas en la emisión de los debates.
En resumen, lo más complicado puede ser que los directivos de las cadenas lleguen a un acuerdo para repartirse los dos debates, pero hay muchas fórmulas. Y si finalmente debe terciar la Junta Electoral, que lo haga. Por lo demás, los escenógrafos que se ocupen del decorado; los realizadores que escogan los mejores tiros de cámara; los periodistas, a preguntar, y los políticos a debatir. Zapatero a tus zapatos, y Rajoy, también.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Els teus anàlisis sempre aporten una visió de la realitat que la majoria d'analistes ben pagats d'aquest país no volen o no saben veure, llegir-te es un plaer, s'estarà d'acord o no en allò que dius però fer-ho es obrir una finestra per la que entra aire pur i renova l'ambient sacsejant-nos de la gran mediocritat que ens envolta.
Segueix escrivint.
Salut amic.