viernes, 28 de diciembre de 2007

Los debates de Zapatero y Rajoy (3): ¿hasta donde piensan llegar?

Ya tenemos la tercera entrega del apasionante culebrón de Pepe y Pío. Hoy nos han anunciado de qué temas debatirán Zapatero y Rajoy, como los organizarán y cuanto dedicarán a cada cuestión. Están cumpliendo las expectativas más exigentes. Mantienen un nivel altísimo. Mientras, el periodismo permanece a la espera para cuando sea llamado. Todavía no he escuchado a nadie decir que no cuenten con él.

¿Será esto el socialismo liberal?

Joder con el... Perdón. Caramba con el ex ministro socialista Javier Gómez-Navarro, hoy Presidente del Consejo Superior de Cámaras. Para que luego destaquen tanto que Sarkozy, de derechas, pone ministros de izquierdas. Felipe González, del PSOE, dejó muchas de sus carteras en manos de señores de derechas, y parece que nadie lo valoró. Me asalta este pensamiento a la luz de lo que afirma Gómez-Navarro, que fue titular de Comercio y Turismo entre 1993 y 1996 en el Ejecutivo de González. En una entrevista en "El País" de anteayer Gómez-Navarro asegura que el plan de las Cámaras es bajar impuestos directos y subir los indirectos. Se explica, no crean, "los impuestos directos estarían muy bien si todo el mundo los pagara. Si los ricos los pagaran. Pero son cada vez más difíciles de cobrar porque quienes tienen más medios tienen armas para eludir el pago". Por suerte no hay ninguna pista de que defienda también esta filosofía de "si no cumple la ley, no se preocupe, se la cambiamos" en otros campos como el código de la circulación, la normativa de seguridad en el trabajo o todo lo relativo a la violencia doméstica, pongo por caso.
El ex ministro concreta para no dejar lugar a dudas: "En resumen, hay que bajar las cuotas a la Seguridad Social, IRPF y Sociedades y a cambio se puede subir el IVA unos dos puntos".
Ante la posibilidad de que alguien pudiera calificar de derechistas sus teorías, Gómez-Navarro remata, para no defraudar, desmerecer, quiero decir: "el debate entre izquierda y derecha está superado".

jueves, 27 de diciembre de 2007

Cosas que cambian para seguir igual

Daniel Innerarity es un profesor de filosofía de la Universidad de Zaragoza que escribe cosas muy interesantes. Es articulista habitual en los medios de PRISA y en El Correo Español/El Pueblo Vasco; autor de ensayos muy aconsejables y repetidamente premiados como "La transformación de la política" o "La sociedad invisible". Ayer, miércoles 26 de diciembre de 2007, escribió en "El País" un artículo titulado "Una política sin heroes" (en la columna de la derecha hay un enlace que permite leerlo íntegramente). El profesor defiende que se han acabado los tiempos de la épica en la política, que ya no se podrán justificar las decisiones políticas en base a principios incontestables, que ya no hay ni saber asegurado, ni consenso social, ni liderazgos unificadores. Viene a decir que pasaron los días de la política en mayúsculas que, en realidad, tenía poco de política ya que la verdadera se escribe en minúsculas, se hace entre todos y cada día y es, más que otra cosa, incierta.
No queda claro a que tiempos y que países se refiere Innenarity. Su discurso nos recuerda alguna obviedad y se para en el terreno de lo retórico (pese a que empieza el artículo asegurando que lo primero que se debe hacer siempre es “examinar si la retórica coincide con la realidad”).
No creo cierto que las “seguridades ideológicas” estén en crisis. Limitándonos a España y su entorno hay temas que están fuera del debate, que se dan por establecidos. Algunas veces se consigue la unanimidad social de hecho por la vía de cerrar el paso a cualquier postura crítica, es el caso de los temas económicos, las grandes instituciones, el funcionamiento de las grandes empresas,… Otras veces hay discursos que a fuerza de repetirlos se supone que son prueba de que se está haciendo alguna cosa cuando la inacción es total: me refiero a la lucha contra la pobreza, al cuarto mundo que vive entre nosotros, a la democracia en los partidos, a la comunicación democrática, a la protección del territorio, a la preservación del medio ambiente… La misma libertad de expresión, pocas cosas hay más desiguales; existe para todos pero hay quien limita su audiencia a la pareja y al vecino y quien llega a millones de personas, cada día y con estrategias perfectamente diseñadas.
El pluralismo político no va a más, se está reduciendo. Hay que ver si no la composición de los Parlamentos españoles, centrales y autonómicos, y es fácil darse cuenta de que cada vez hay más bipartidismo, PP y PSOE. Junto a esto es preciso observar que la distancia entre los dos grandes partidos también se recorta. Es lo que se denomina “viaje al centro”. O, dicho de otra forma, la izquierda se hace más de derechas y la derecha abandona el Valle de los Caídos. Las tesis de Bobbio sobre este tema siguen vigentes. El mismo Innenarity, en un escrito también en “el País” que se titulaba “La realidad es de derechas” apuntaba, tiempo atrás, en una dirección muy atractiva cuando se preguntaba porque la innovación que se da en tantos campos de la actividad humana no se da en la política
La desaparición de los políticos-héroes que señala el profesor no es para nada sinónimo, como él parece dar por hecho, de dirigentes abiertos a las críticas, tolerantes, incluso autocríticos. El blindaje de los actuales dirigentes políticos respecto de los ciudadanos es inmenso y crece. La distancia se hace mayor. El caudillismo abunda, el culto a la personalidad no ha muerto. Vivimos el espejismo de los periodos electorales, y vuelta a las andadas. Obsérvese lo que cuesta ver en los medios una entrevista comprometida con los grandes gobernantes, mírese lo que nos llega a través de la televisión. ¿Dónde está la investigación de los grandes escándalos? ¿Para cuando la revisión de cómo trabajan las empresas con facturaciones más altas? Hay más periodistas en los gabinetes de prensa de las corporaciones y de las distintas instituciones que en los medios de comunicación al uso. Es cierto: las grandes verdades no existen. Pero las grandes mentiras, sí. Y están entre nosotros.
Me parece que nuestros dirigentes políticos de hoy, y no sólo los políticos, ya saben, desde hace tiempo, que estamos en el postheroismo. Por eso se han inventado las trampas necesarias para seguir en la impunidad, como los heroes. Distinta a la de hace años pero también impune. Una reflexión sobre como evitar esto sería lo que yo agradecería. El postheroismo es una puerta abierta a nuevas posibilidades, a mejores realidades pero la entrada en ellas no es automática. Como contrapunto al artículo de Innenarity se puede leer una entrevista que hoy mismo publica "El Mundo" y que se encabeza con el destacado "Los franceses me eligieron porque les hablé con el lenguaje de la verdad". ¿Es un heroe? ¿Es el Mesías? Es Sarkozy.

miércoles, 26 de diciembre de 2007

Sarkozy debe dimitir, ¿no?

Me pregunto que opinión tendríamos de un señor como Nicolas Sarkozy si en lugar de ser el presidente de la República francesa lo fuera de la del Congo, Venezuela o Sri Lanka. Sus Ray-Ban, su camisa descamisada, su tupé, su chulería. Su gusto por los fuegos artificiales, su empeño en que su vida privada tape su acción política. En realidad, el abuso que hace de sus muchos gestos para tapar sus pocos resultados políticos. ¿Quién recuerda sus promesas?
Estos días ha decidido pasearse por la pasarela que le brindan los medios junto a su novia, reciente novia, la exmodelo Carla Bruni, carne de prensa rosa. La cosa será muy importante, es la gran foto de la portada de "El País", ese diario tan serio. Van cogidos de la mano. Entrañables tortolitos. Con su madre y con sus hijos. Vacaciones en familia. Que bonito. Nosotros nos lo tragamos todo. Uno queda embobado ante tanto almíbar. Claro que de eso se trata. Y a otra cosa mariposa.
Nicolas Sarkozy consiguió ser elegido Presidente de Francia con una campaña electoral basada en la crítica a un gobierno del que él no solamente había formado parte, sino del que había sido su hombre fuerte.
Ahora viaja a costa de sus amigos millonarios. Uno le deja el avión, otro la casa en América, otro una mansión en el Mediterráneo, el otro un helicóptero o un yate, que más da. Sea para sus vacaciones de verano, para las de invierno o para las escapadas de fin de semana.
Todo esto pertenecería a la vida privada de la persona en cuestión si se estuviera hablando de un actor, un futbolista o un arquitecto. Pero hablamos de un dirigente político y eso es otra cosa. Un presidente que depende de sus amigos multimillonarios para viajar, un presidente que se deja hacer regalos del valor de los que recibe Sarkozy no es de fiar. Nadie da tanto a cambio de nada. Todos los generosos amigos de Sarkozy esperarán, o habrán recibido por adelanto, el pago a sus favores. No es preciso ni que el cambalache se produzca, con que un dirigente político ofrezca la posibilidad de que se pueda dar el “hoy por ti mañana por mi” es suficiente.
En Valencia, un secretario general del PSPV-PSOE dimitió por haber hecho unas obras en su casa y seis meses después aun no haberlas pagado. Alegó que estaba esperando que le pasaran la factura. Pero esta no llegaba. Cuando esto pasó los medios se lanzaron sobre él. Con razón. Pero era una menudencia al lado de lo de Sarkozy.
Con Sarkozy no pasa nada. Su solo atrevimiento es una prueba de hasta donde hemos caído, de hasta donde hemos rebajado el nivel de lo que nos parece normal.
Lo que está pasando con el presidente francés es una buena muestra de como está la democracia. Estamos hablando de la gran Francia. Si nos estuviéramos refiriendo a Sri Lanka, Venezuela o el Congo diríamos, con sonrisa perdona-vidas, que “es una república bananera”.
Pues no, no es ni Sri Lanka, ni Venezuela ni el Congo. Hablamos del primerísimo primer mundo, de una de las democracias más prestigiosas del planeta. No podemos decir que Francia sea una república bananera.
Lo que yo creo es que lo que es bananero es el nivel de democracia al que hemos llegado. En Francia, en Estados Unidos, en España y donde quieran.

viernes, 21 de diciembre de 2007

Los debates de Zapatero y Rajoy (2): reservado el derecho de admisión

PSOE y PP han tenido a bien darnos hoy alguna píldora más sobre los debates entre Rajoy y Zapatero previos a las elecciones del 9 de marzo. Cuanta generosidad. En esta segunda entrega anuncian que cada debate (recuérdese que en el primer capítulo ya nos dijeron que estaban dispuestos a hacer dos "cara a cara") durará 90 minutos, más o menos, que se sorteará quien abre y quien cierra cada programa y que serán cinco los bloques temáticos a desarrollar.
Lo demás lo sabremos más adelante. Está claro que falta por conocer de qué temas piensan hablar, por qué orden, en qué cadenas, con qué planos de realización, con qué decorados, con qué moderadores. De todas formas a mi lo que más me intriga es descubrir que periodista aceptará moderar estos duelos donde todo le vendrá ya establecido, donde todo lo habrán decidido, pactado y ordenado los partidos políticos. Sabido lo que ya sabemos, yo propondría que la señal no la facilitara ninguna de las grandes cadenas de televisión sino el Canal Parlamento. Sugiero que el primer debate lo moderara José Blanco y lo realizara Pio García Escudero y en el segundo, obviamente, intercambiaran los papeles. Los operadores de cámara, los responsables de decorados y los encargados de maquillaje tendrían que ser, a partes iguales, miembros de las respectivas ejectutivas del PP y del PSOE.
Un "cara a cara" entre Zapatero y Rajoy siempre puede tener interés pero, tal como lo están llevando los partidos, lo mejor serían no implicar para nada al periodismo.
Acabados estos debates siempre se plantea quien los ha ganado. Veremos quien vencerá esta vez. Lo que se seguro es que vamos camino de que el gran derrotado sea, de nuevo, el periodismo. Vamos, la democracia.

jueves, 13 de diciembre de 2007

Los debates de Zapatero y Rajoy (1): democracia asfixiada

Imaginen, por favor. Un autobús cuyo conductor decide los itinerarios a su antojo, fija los horarios según su interés, se detiene donde él quiere; un autobus con un asiento del conductor con todas las comodidades, mientras atrás se hacinan los pasajeros. En este curioso autobús los pasajeros no serían otra cosa que el cortejo para justificar la existencia del conductor. Este autobús sería un desastre. Este autobús es imposible. En cambio, que el modelo citado se esté dando en la democracia española si que es posible; que los ciudadanos sean los simples figurantes de una democracia al servicio, antes que nada, de los políticos, esto si que puede ser, de hecho es.
Esta reflexión viene al hilo de como se están planteando los debates entre Zapatero y Rajoy cara a las elecciones de marzo de 2008. Todo a los pies del interés partidista.
El Partido Popular, después de años de negarse a celebrar un cara a cara, ahora dice que adelante. Lo hace no por satisfacer el interés de los ciudadanos, su derecho a tener el máximo de información antes de unas elecciones. Lo hace porque cree que electoralmente le vendrá bien. Ya se que estoy diciendo una obviedad, lo hago adrede. No entiendo como este tipo de obviedades no descalifican a quien las propicia, como las aceptamos con tanta normalidad. Dice además Mariano Rajoy que no quiere debatir en TVE porque es una "televisión gubernamental". Tiene todo el derecho a defender esa opinión pero Rajoy, inmediatamente, tendría que decir que le parecían los informativos de TVE en tiempos de Urdaci o los que hoy ponen en antena Telemadrid o Canal 9. Tendría que aclarar también si considera un ejemplo de voluntad de pluralismo, objetividad y neutralidad colocar al frente de las televisiones a sus propios jefes de prensa que es lo que han hecho Esperanza Aguirre, Francisco Camps o, en su día, Jaume Matas.
Veremos como reacciona el PSOE ante la posibilidad de que se vete a TVE. Aceptar el trágala de los populares sería lo mismo que reconecer que la televisión pública es una televisión de segunda, con la manipulación como característica consustancial, cuando es justamente lo contrario. Hace 14 años, Felipe González tragó idéntico veto en boca de Aznar. González sabía mejor que nadie, como los Sopena o las Iglesias, que sí, que TVE era "gubernamental", y no se molestó en disimular.
De momento PSOE y PP han acordado la celebración de dos debates. Todo lo demás, dicen, se empezará a decidir en una reunión que ambos partidos tienen previsto mantener la próxima semana. La duda es: ¿qué es todo lo demás? ¿qué más deben decidir PP y PSOE? Parece ser que se refieren a quien y como va emitir esos debates, a como será la puesta en escena, los planos, la mesa, las sillas, el decorado. Se refieren también a como se van a repartir los temas a tratar, cual ha de ser el guión de cada debate. Están hablando de quien los moderará. Sólo piensa en ellos. Como el conductor del autobús, ¿recuerdan?
Puestas así las cosas, si los políticos ponen la rentabilidad electoral de los debates por encima del derecho de los ciudadanos a recibir información, tendrían que ser los profesionales de esto, de la información, los que pusieran pie en pared y dijeran "basta". Hay terrenos en los que es preciso colgar el cartel de "zona libre de dirigentes políticos" o, según los gustos, este otro: "partidos, no gracias".
Si PP y PSOE han decidido presentarse a dos debates, muy bien pero lo demás ya no corre de su cuenta. Deberían ser las grandes cadenas interesadas las que acordaran como se van a emitir los "cara a cara" y quien los va a moderar. Los realizadores y demás especialistas en imagen de las televisiones concernidas tendrían que diseñar, en cada caso, la escenografía y la puesta en pantalla. Los periodistas, dirigidos por los moderadores escogidos, fijarían los temas a tratar, los tiempos y los turnos. Así o algo parecido. Siempre con criterios estrictamente profesionales y pensando en la audiencia, no en los debatientes.
Un ejemplo, los temas. Si el debate se prepara pensando en los ciudadanos, cuanto menos sepan los candidatos de las cuestiones que se les plantearán, mejor. El precedente de "Tengo una pregunta para usted" es una buena muestra de ello.
Si el gobierno Zapatero hubiera puesto en marcha en esta legislatura, como se comprometió, un Consejo del Audiovisual, este organismo sería hoy la instancia adecuada para coordinar el trabajo de las distintas cadenas interesadas en la emisión de los debates.
En resumen, lo más complicado puede ser que los directivos de las cadenas lleguen a un acuerdo para repartirse los dos debates, pero hay muchas fórmulas. Y si finalmente debe terciar la Junta Electoral, que lo haga. Por lo demás, los escenógrafos que se ocupen del decorado; los realizadores que escogan los mejores tiros de cámara; los periodistas, a preguntar, y los políticos a debatir. Zapatero a tus zapatos, y Rajoy, también.

miércoles, 12 de diciembre de 2007

Zaplana contra los transfugas, ¿queeeeé?

Veo en CNN+ en rueda de prensa a Eduardo Zaplana, portavoz del PP en el Congreso, afear a los socialistas que se hayan apoyado en transfugas para sacar adelante los Presupuestos. No me muevo del sillón. Quiero ver que dice el ex ministro de Trabajo cuando los periodistas le pregunten de inmediato que qué tiene él contra los transfugas, teniendo en cuenta que cimentó su carrera política en una transfuga del PSOE que le dió la alcaldía de Benidorm en 1991. Fue un vodevil con autosecuestro incluido. Aquella transfuga se llama Maruja Sánchez y desde el día que votó a Zaplana como alcalde cobra como asesora municipal. Mi gozo en un pozo, nadie le pregunta. Zaplana, de nuevo, se va de rositas.

jueves, 6 de diciembre de 2007

El futuro de Bono

José Luis Zapatero ha anunciado que José Bono será el próximo Presidente del Congreso si el PSOE sigue gobernando. El anuncio fue al estilo Bono: solemne, ampuloso, al modo de puesta de largo. Desde ese día, el ex-ministro de Defensa se ha permitido diferentes desplantes a los aspectos más destacados de la política gubernamental de Zapatero, acabando por anunciar que las próximas elecciones de marzo de 2008 serán las últimas del actual Presidente del Gobierno.
Hoy he mirado la actual composición del Congreso de los Diputados. He imaginado, que es mucho imaginar, claro, que en marzo se repiten los resultados; en fin, que el PSOE sigue sin mayoría absoluta. Transfugas, o lo que sean Calomarde y Rodríguez, al margen, el PSOE tiene 164 escaños; PP, 148; Ciu, 10; ERC, 8; PNV, 7; IU, 5; Chunta, 1; NafarroaBai, 1; BNG, 2; Coalicioón Canaria, 3, y EA, 1. Luego me ha asaltado una pregunta, ¿con qué votos piensa llegar Zapatero a los 175 que necesita para que Bono sea Presidente del Congreso? ¿Votarán los distintos grupos nacionalistas a Bono?, ¿Lo hará Izquierda Unida?, ¿Le tendrá que votar el PP? Mira que si Zapatero no pudiera cumplir su pacto con Bono y se tuviera que buscar una segunda opción...

miércoles, 5 de diciembre de 2007

Un Ondas para Canal 9 y los trabajdores al paro

Ayer Pedro García, director general de Radiotelevisión Valenciana, recogió en Barcelona el Premio Ondas por la cobertura que la cadena había hecho de la Copa América. Como siempre en estos casos, lo dedicó a los trabajadores que hicieron posible el trabajo premiado. Lo que no dijo es que la mayoría de esos trabajadores, veintisiete, algunos con más de diez años en la casa, están hoy en paro porque una vez acabada la Copa América no se les renovaron los contratos. Sus puestos, ahora, los ocupan otros.