martes, 27 de noviembre de 2007

PP y PSOE se hermanan en el pésimo estilo

Populares y socialistas compiten muchas veces en gestos poco democráticos y poco respetuosos con los ciudadanos. Se comportan como si lo fueran todo por ellos mismos, como si la gente fueran simples figurantes de su infinita obra de teatro.
Veo en directo en CNN+ la sesión en el Congreso de los Diputados de reprobación de Magdalena Álvarez como ministra de Infraestructuras por el caos en Cercanías de Barcelona por culpa de las obras del AVE.
El portavoz del PP, Jorge Fernández Díaz, sube al estrado y dice que es una falta de respeto que la ministra no esté cuando en el Congreso se debate su reprobación. Afirmación razonable. Lo que llama la atención es que no recuerdo haber escuchado en su día, en octubre del 2006, al PP quejarse de la ausencia del President de la Generalitat valenciana, Francisco Camps, del PP, claro, mientras en Les Corts se debatía una moción de censura contra su gobierno. Moción de censura una herramienta parlamentaria del máximo rango constitucional. Eso no lo consideraron una falta de respeto. Es más, lo aplaudieron, lo jalearon, lo rieron. Dos varas de medir.
Y cuando acaba el portavoz del PP, que casualidad, aparece la ausente ministra. Con una sonrisa por bandera, avanza lentamente hasta llegar a su sillón azul. Los parlamentarios socialistas, ajenos al diputado que está en el uso de la palabra, la reciben con aplausos y en pie. Ella reparte saludos y besos como si de una "miss" se tratara. Se sienta. No ha oído a quienes pedían su cese, sí oirá al portavoz de su partido que le dará la razón en todo. De fondo todos los usuarios afectados, todos los problemas sufridos. Pensando en eso, ¿qué aplaudían los socialistas?

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