jueves, 18 de octubre de 2007

La democracia española de dos velocidades

Un líder político que hace una obra en su casa debe pagarla inmediatamente o, al menos, poder demostrar su disposición a pagarla. Jamás puede dejar la puerta abierta a la posibilidad de que a los constructores se les pueda olvidar pasarle la factura. Ese es el listón que Joan Ignasi Plà no supera y por eso su dimisión como secretario general de los socialistas valencianos cae por su propio peso.
Que esta doctrina no se aplique en los partidos de derechas, que sigan en activo políticos con currículums como el de Zaplana, por poner un ejemplo, es un problema grave de la democracia española (y de sus medios de comunicación) pero no una excusa para que todo valga.

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