martes, 11 de septiembre de 2007

Malos y tramposos

Ver televisión, en general, avergüenza. Llevamos mucho tiempo lamentando los penosos contenidos de la televisión generalista en España, se discute sobre las necesarias reformas a emprender, sobre los límites que no deben pasarse. Nos echamos las manos a la cabeza sobre lo que podría ser y no es. Todo son quejas, advertencias y avisos. Pero nada. La televisión va cada día a peor. No hay solución.
No la hay porque la televisión es una gran mentira. Una inmensa falacia que da dinero, mucho dinero y mucha influencia. Contra lo que sus poderosos propietarios quieren hacer creer, la televisión es prescindible, es como una pompa de jabón. Futil, absoluamete futil. Crea unas necesidades, las cubre, pero cuando deja de hacerlo lo que parecía imprescindible se olvida de inmediato. Ejemplo: nadie se acuerda ya de Pepe Navarro, del Precio Justo, de Sardá o de Buenafuente. Un día lo son todo y al siguiente desaparecen sin que nadie les eche de menos. Bueno, pues a causa de esto en la televisión vale todo y por eso no necesita ni buenos profesionales, ni buenos directivos. Ni tiene que cumplir códigos, ni respetar reglas.
Dudo que en ningún otro sector se de una concentración tan grande de malos ejecutivos, gente sin preparación, sin principios, sin vergüenza. No tienen que saber de nada. Son los responsables de que las parrillas de todas las televisiones tengan lo mismo, de que no se innove, de que no se corran riesgos, de contratar siempre a los mismos mercenarios de medio pelo a quienes da los mismo tres que quince. Para qué complicarse la vida, si con lo más simple de lo simple les basta. Pues por eso la televisión es tan mala y no va a mejorar. Estos pésimos directivos comparten sus constantes fracasos con la seguridad de que el error del vecino atenúa el propio y el de uno mismo tapa el del otro. Ponen en antena un proyecto y cuando va mal quien lo paga es el equipo que lo hace, nunca él que se reserva sólo para cuando sonrie el éxito. Malos y tramposos.

No hay comentarios: