lunes, 24 de septiembre de 2007

Felipe González va dePRISA

Al margen de lo que se pudiera opinar sobre él, yo pensaba que Felipe González era un estadista. Recordaba sus gobiernos, su papel en la construcción europea, su peso internacional. Suponía que, por ser un estadista, escribía en "EL PAÍS" esos artículos en los que siempre se muestra de vuelta de todo. Lo comparaba a Aznar, metido a hombre de negocios, y me parecía verle crecer. Error. González escribe artículos en "EL PAÍS" porque trabaja para PRISA. Está en su derecho, faltaría más, pero es evidente que su reciente intervención en la llamada "guerra del futbol 2" le ha dejado sin careta. Sus palabras en el homenaje a Polanco no dejan lugar a dudas. Y el uso que se ha hecho de ellas, menos. Si Felipe González fuera un estadista jamás habría intervenido de forma tan miserable en el conflicto entre dos grupos de multimillonarios (PRISA y MEDIAPRO) que se pelean por dar fútbol en televisión; un estadista jamás habría comparado ese lío con la guerra de Irak. ¿Desde cuando los estadistas están preocupados por quien ofrece o deja de ofrecer el Sevilla-Racing de Santander o el Barça-Real Madrid? Se dirá que detrás del pulso por el futbol está el deseo de acabar con PRISA y que eso recorta la liberatd de expresión y la democracia. No vale. Siendo cierta esa posible amenaza lo que no es presentable es preocuparse por un futurible y cerrar los ojos, o incluso ser origen, de tantos y tantos episodios de censura y manipulación informativa como hay y han habido. En definitiva, una pena. Así pues, aunque con otro estilo, González, como Aznar, también se dedica a los negocios.

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