viernes, 28 de septiembre de 2007

Zapatero, Catalunya y la explicación pendiente

Hace tres días, Pascual Maragall decía en un artículo en el diario "ADN" que una de las condiciones que José Luis Rodríguez Zapatero puso para dar luz verde al nuevo Estatuto de Catalunya fue que él abandonase la presidencia de la Generalitat de Catalunya. Ayer, el actual "honorable", José Montilla, reveló que Zapatero prefería a Artur Más, de CiU, para sustituir a Maragall. ¿Es cierto todo esto o mienten Maragall y Montilla? Si Zapatero sigue fiel al "no nos falles" debería contestar de inmediato. Y estar a la altura de su talante. Seguimos llamando democracia a lo que parece un perverso tejer y destejer en los grandes despachos. Buena parte de su triunfo de 2004 lo cimentó Zapatero en las mentiras ajenas. Debería saber, pues, que las trampas acaban con quien las hace y perseverar en que lo más útil es lo más ético.

jueves, 27 de septiembre de 2007

La alternancia no es garantía de democracia

En las "Corts Valencianes", gobierno y oposición se han puesto de acuerdo para que la Sindicatura de Cuentas no investigue como se gastan el dinero los grupos parlamentarios. Para que un país, comunidad autónoma, pueblo o ciudad funcione debe funcionar la democracia. Si gobierno y oposición son iguales, no hay democracia. Entonces, puesto que el gobierno sólo se puede cambiar con elecciones, antes de que gane la oposición será necesario que venza la oposición de la oposición.
Sólo cuando existe imagen de alternativa, hay posibilidades de alternancia.

miércoles, 26 de septiembre de 2007

"EL PAÍS", su Libro de Estilo y los intereses superiores

Contemplar el artículo de la página 39 de "EL PAÍS" del pasado sábado 22 de septiembre a la luz del "Libro de Estilo" del mencionado diario es un buen ejercicio de periodismo, o, mejor, una interesante manera de ver como está hoy en día el mundo de la información.
El titular se compone de un título, "Fuego amigo" desde el entorno presidencial", y de un subtítulo, "Un grupo de amigos de Zapatero, al frente de La Sexta y Mediapro, encona el conflicto del fútbol". Lo que pretende la información es hacer llegar al lector que los amigos de Zapatero utilizan su relación con el presidente para sacar beneficios ilegales de las retransmisiones futbolísticas y, más allá, que Zapatero, a través de sus amigos está detrás del lanzamiento del periódico "Público".
Lo dije en mi artículo de ayer en este mismo blog: "EL PAÍS", siendo mi primera lectura como periódico, demasiadas veces pone los intereses económicos de su empresa (PRISA) por delante de su misión informativa. En el conflicto del fútbol entre PRISA y Mediapro pasa esto y el artículo del sábado es una buena prueba de como los principios profesionales ceden ante el dinero.
Así que, pongo a un lado del teclado el referido artículo, y al otro coloco el "Libro de Estilo" del periódico, y, sin profundizar mucho, veo:
1. Para empezar pese a que en el punto 6.2 del "Libro de Estilo" se dice que "la firma de una información es parte de su aval", el artículo en cuestión no lleva otra firma que "EL PAÍS".
2. El artículo 3.2 fija que los titulares han de ser "inequívocos" y responder "fielmente a la información... y jamás establecen conclusiones que no figuran en el texto". Pues bien, el elemento clave del titular, es decir que los referidos directivos sean "amigos de Zapatero" no se demuestra, ni se prueba en parte alguna del texto.
3. El artículo 1.13 dice que los rumores no son noticia pero en el texto del sábado 22 consta que "por amigos de Zapatero pasan varios de los más destacados accionistas...". Se dice "pasan", expresión indeterminada y muy poco concreta. Se cita también a José Miguel Contreras, consejero delegado de La Sexta, y se repite "pasaba por ser un viejo amigo de Zapatero".
4. El artículo 1.14 y siguientes establecen normas para intentar que el uso de la expresión "fuentes" no sea una muletilla que se utilice de forma indiscriminada. Así se demanda que "si la información procede de una sola persona se hablara de "fuente" en singular". En el 1.15 consta que "la atribuación de una noticia a una fuente o fuentes no exime al periodista de la responsabilidad de haberla escrito". Sin tener en cuenta estas normas, en el texto analizado se habla de "diversas fuentes aseguran que Contreras forma parte de los amigos...", o "entones [por el momento del nombramiento de Carmen Caffarel para RTVE y referido a Contreras y Manuel Barroso] se destacó que, desde la cercanía del nuevo poder socialista, la influencia de ambos era destacable en La Moncloa", o "la cabeza visible de Mediapro es Jaume Roures, socio de Contreras en La Sexta, a quien atribuyen una magnífica relación con Barroso". Son sólo algunos ejemplos. En este sentido, citar también el artículo 2.1 que marca que "la información debe ser exacta. Hay que evitar expresiones como "varios", "un grupo", "algunos"..."
5. En el 1.18 se advierte de que se debe evitar "el recurso de disimular como fuentes informativas aquellas que sólo aportan opiniones". En cambio se atribuye a "algunas fuentes cercanas a Moncloa" que "si Zapatero quiere el periódico [Público] saldrá y si no quiere no saldrá" y se citan fuentes próximas a él [Zapatero] para asegurar que el presidente ve "con simpatía" la salida del nuevo periódico. Teniendo en cuenta que no se ofrece ningún dato más, son afirmaciones que quedan en el terreno de la impresión o la subjetividad. Sin más datos no se sabe que se entiende por simpatía, ni se entiende que hace o puede hacer Zapatero para que salga o no un determinado periódico.
6. En el punto 1.24 consta que "si una información recoge hechos radicalmente distintos según los narre una fuente o los explique una enfrentada a la anterior... el titular no podrá ser adjudicado a una de las dos versiones". Pues bien, en el artículo analizado, como ya hemos visto, unas fuentes indeterminadas aseguran que Zapatero y los directivos mencionados son amigos pero esos mismos aludidos lo niegan. Pese a eso en el titular consta "un grupo de amigos de Zapatero".
Mi sensación es que en "EL PAÍS", aunque no esté en su "Libro de Estilo", manda la frase de que "con la empresa, como con la madre, con razón y sin ella".

martes, 25 de septiembre de 2007

"EL PAÍS" a los pies de los negocios

Mi periódico, desde hace casi 30 años, es "EL PAÍS". Lo compro y lo leo. Me gusta. Me parece, indiscutiblemente, el mejor diario de España. Como la SER me parece la mejor radio. Esto no empece que muchas veces sus contenidos me parezcan vergonzosos. "EL PAÍS", demasiadas veces, pone por delante de su misión informativa los negocios de la empresa a la que pertenece. En esos casos, pasa de periódico de referencia a simple panfleto, dicho sea en el peor de los sentidos. El actual conflicto por los derechos del fútbol entre PRISA, la editora de "EL PAÍS", y Mediapro ha colocado, otra vez, al periódico lejos de la ética profesional dejándolo en simple agente de los intereses financieros de su matriz.
La mutación se constata en un evidente cambio de actitud respecto al gobierno Zapatero. Criticar, y hacerlo con dureza, al ejecutivo no sólo es posible, yo diría que es obligado. Lo que sucede es que cuando el giro es de un día para otro y abarca 180 grados, no estamos ante criterios profesionales sino ante manipulación informativa. El titular de apertura del pasado miércoles 19 de septiembre, "Zapatero presenta un plan estrella de vivienda que calca una medida en vigor", es propio de la línea editorial de "EL MUNDO" o "La Razón", no de "EL PAÍS". Al día siguiente continuaban con "Vivienda anuncia medidas para los dueños de pisos en alquiler que ya figuraban en el plan de 2005". En general, todo el seguimiento del nuevo plan sobre vivienda de la ministra Chacón ha tenido este perfil y este tono. Más allá incluso, han sido días de poner la lupa y destacar con crudeza todas las discrepancias internas que se han dado en el gobierno entre el vicepresidente económico Solbes y los departamentos más sociales. Un día o una noticia se podía entender como excepción pero la perseverancia pone en evidencia que estamos ante una regla. No es, además, un simple volantazo de "EL PAÍS". Casualmente lo mismo han hecho la SER y Cuatro. Todos con la empresa. Detrás asomaba la guerra entre PRISA y Mediapro. A cinco meses de las elecciones, toque de atención a Zapatero.
El sabado 22 de septiembre llegaba la confirmación, "EL PAÍS" publicaba en portada "Un grupo de amigos de Zapatero, al frente de La Sexta y Mediapro, encona el conflicto del fútbol". Se trataba de un artículo sin firma, alejado del mínimo rigor informativo, impropio de "EL PAÍS". Un artículo que sólo pretende avisar al Gobierno de que se ha desenterrado el hacha de guerra y de que todo vale. Es vergonzoso que un periódico de calidad haga estas cosas. El periodismo a los pies de los negocios. Ni libertad de expresión, ni democracia. Ni "Libro de Estilo". Mañana me comprometo a revisar el mencionado artículo a la luz del propio "Libro de Estilo" de "EL PAÍS".

lunes, 24 de septiembre de 2007

Felipe González va dePRISA

Al margen de lo que se pudiera opinar sobre él, yo pensaba que Felipe González era un estadista. Recordaba sus gobiernos, su papel en la construcción europea, su peso internacional. Suponía que, por ser un estadista, escribía en "EL PAÍS" esos artículos en los que siempre se muestra de vuelta de todo. Lo comparaba a Aznar, metido a hombre de negocios, y me parecía verle crecer. Error. González escribe artículos en "EL PAÍS" porque trabaja para PRISA. Está en su derecho, faltaría más, pero es evidente que su reciente intervención en la llamada "guerra del futbol 2" le ha dejado sin careta. Sus palabras en el homenaje a Polanco no dejan lugar a dudas. Y el uso que se ha hecho de ellas, menos. Si Felipe González fuera un estadista jamás habría intervenido de forma tan miserable en el conflicto entre dos grupos de multimillonarios (PRISA y MEDIAPRO) que se pelean por dar fútbol en televisión; un estadista jamás habría comparado ese lío con la guerra de Irak. ¿Desde cuando los estadistas están preocupados por quien ofrece o deja de ofrecer el Sevilla-Racing de Santander o el Barça-Real Madrid? Se dirá que detrás del pulso por el futbol está el deseo de acabar con PRISA y que eso recorta la liberatd de expresión y la democracia. No vale. Siendo cierta esa posible amenaza lo que no es presentable es preocuparse por un futurible y cerrar los ojos, o incluso ser origen, de tantos y tantos episodios de censura y manipulación informativa como hay y han habido. En definitiva, una pena. Así pues, aunque con otro estilo, González, como Aznar, también se dedica a los negocios.

viernes, 21 de septiembre de 2007

Comunicación, negocios y campañas.

Leo en "El País" de hoy viernes la reseña del homenaje a Jesús de Polanco. Como siempre que ese periódico se refiere a la cuestión, el tratamiento a Polanco es de jefe de estado. Excesivo, por más que fuera el gran jefe, el gran padre. En el acto todo fueron loas y apelaciones a la libertad de expresión. Soy lector de "El País", quede claro. Ya se que los de enfrente son sinvergüenzas y manipuladores a quienes sólo preocupa el triunfo del PP y sus cuentas corrientes (que viene a ser lo mismo). Pero me cansan estas ceremonias de la libertad que fijan el umbral de peligro para la democracia en ese punto donde los intereses de PRISA se pueden ver afectados; como si la libertad de expresión sólo se tambaleara cuando quien recibe una amenaza es PRISA, como si los únicos periodistas independientes estuvieran en esa casa. Me agota que sean ceremonias orquestadas por Juan Luis Cebrián, con Felipe González y Ruiz Gallardón. Ese periodista que ya ocupó cargos en tiempos de Franco; ese político socialista a quien, por ejemplo, no llamó la atención como TVE cubrió el referendum de la OTAN cuando el presidía el Gobierno; ese alcalde de Madrid que no dudó en llevarse por delante a todo un equipo directivo de Telemadrid por un reportaje sobre Euskadi que no le gustó. Que el enemigo sea malo, no quiere decir que estos sean buenos.

lunes, 17 de septiembre de 2007

Vinader, aplausos pero sin trabajo

Xavier Vinader es un periodista que en los setenta y ochenta investigó sobre tramas negras, mafias y terrorismo y cubrió guerras. Le pusieron bombas, le condenaron a siete años de cárcel, fue perseguido, insultado. Hoy, a sus 60 años, según alguna entrevista reciente que le han hecho, lamenta que el periodismo se haya banalizado, que todo sea ji, ji, ja, ja, que haya poco contenido y muchas chorradas, que todo lo mediaticen los gabinetes de prensa, que a los periodistas se les haya olvidado que su tarea es incordiar al poder. Hace unos meses la Generalitat de Catalunya le concedió la Creu de Sant Jordi por su trayectoria profesional y humanitaria. Actualmente Xavier Vinader es articulista en medios de poca repercusión, tiene un programa sobre cultura en una radio catalana y es profesor en una Universidad privada y en una Academia de policía. Es decir, periodísticamente está aparcado, desactivado. Si existiera el periodismo, Vinader hoy tendría algún cargo de responsabilidad y desde ese cargo extendería a las nuevas generaciones su forma de entender la profesión, les inocularía su afán por saber, por investigar, por contrastar, por preguntar; les exigiría información y no propaganda. Pero no, el periodismo ni está ni se le espera. Por eso la mayoría de cargos directivos de diarios, radios y televisiones están en manos de pelotas, arribistas y gente de lo más educado que por no ofender, ni pregunta. Mercenarios que van pariendo más y más clones. Mientras, Vinader buscándose la vida. Con esa edad. Con tanto prestigio. Con tantos premios.

martes, 11 de septiembre de 2007

Malos y tramposos

Ver televisión, en general, avergüenza. Llevamos mucho tiempo lamentando los penosos contenidos de la televisión generalista en España, se discute sobre las necesarias reformas a emprender, sobre los límites que no deben pasarse. Nos echamos las manos a la cabeza sobre lo que podría ser y no es. Todo son quejas, advertencias y avisos. Pero nada. La televisión va cada día a peor. No hay solución.
No la hay porque la televisión es una gran mentira. Una inmensa falacia que da dinero, mucho dinero y mucha influencia. Contra lo que sus poderosos propietarios quieren hacer creer, la televisión es prescindible, es como una pompa de jabón. Futil, absoluamete futil. Crea unas necesidades, las cubre, pero cuando deja de hacerlo lo que parecía imprescindible se olvida de inmediato. Ejemplo: nadie se acuerda ya de Pepe Navarro, del Precio Justo, de Sardá o de Buenafuente. Un día lo son todo y al siguiente desaparecen sin que nadie les eche de menos. Bueno, pues a causa de esto en la televisión vale todo y por eso no necesita ni buenos profesionales, ni buenos directivos. Ni tiene que cumplir códigos, ni respetar reglas.
Dudo que en ningún otro sector se de una concentración tan grande de malos ejecutivos, gente sin preparación, sin principios, sin vergüenza. No tienen que saber de nada. Son los responsables de que las parrillas de todas las televisiones tengan lo mismo, de que no se innove, de que no se corran riesgos, de contratar siempre a los mismos mercenarios de medio pelo a quienes da los mismo tres que quince. Para qué complicarse la vida, si con lo más simple de lo simple les basta. Pues por eso la televisión es tan mala y no va a mejorar. Estos pésimos directivos comparten sus constantes fracasos con la seguridad de que el error del vecino atenúa el propio y el de uno mismo tapa el del otro. Ponen en antena un proyecto y cuando va mal quien lo paga es el equipo que lo hace, nunca él que se reserva sólo para cuando sonrie el éxito. Malos y tramposos.