viernes, 6 de julio de 2007

Un Estatuto no garantiza la democracia informativa

Estos días se habla de la puesta en marcha del Estatuto de Redacción de los informativos de RTVE. Se presenta como una garantía de independencia profesional. Depende. La primera televisión pública que dispusó de Estatuto de Redacción en España fue Canal 9, la autonómica valenciana. Hace ni más ni menos que diez años. Pues bien, no hay un medio público en España más manipulado, más utilizado con fines partidistas y donde se practique más la censura y la persecución de los profesionales no dispuestos a escribir al dictado de Francisco Camps, el PP o sus comisarios. La dirección de la cadena nunca ha cumplido el Estatuto de Redacción, las denuncias se han quedado en voces en el desierto y se ha castigado a todo aquel que adoptaba actitudes críticas. Sistemáticamente los directivos presentaban a sus enviados a las elecciones al Comité de Redacción, el órgano formado por cinco miembros que procura el cumplimeinto del Estatuto e intermedia con la dirección. Pero al ser las votaciones secretas siempre ganaban los "malos" y se acababa conformando un Comité de críticos. Hasta que hace tres años dieron con la solución. Amenzaron con represalias a todos los que participara en las elecciones y consigueron que no se llegara al 50 por ciento de participación que es el mínimo que fija el Estatuto para que la consulta sea válida. Así pues desde hace tres años no hay Comité de Redacción. Desde entonces los abusos han ido en aumento con la ventaja de que los que mandan ahora ya no deben pasar por el mal trago de reunirse con los que protestan, aguantar sus informes llenos de pruebas documentadas y soportar sus comunicados de prensa.
Así que presentar un Estatuto de Redacción como garantía de independencia de un medio público es una ingenuidad. Si el poder político tiene voluntad de manipular, el Estatuto sirve a la democracia informativa lo mismo que la Declaración Universal de los Derechos Humanos al final del hambre en Etiopía.

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