viernes, 29 de junio de 2007

Dominar lo propio para ganar lo ajeno

Resulta muy interesante observar los datos de las recientes elecciones autonómicas del pasado 27 de mayo y analizarlos a la luz del recurrente debate de si la izquierda debe o no buscar su crecimiento entre los votantes que se autositúan en el centro. Mitterrand dijo que gana el centro aquel que es capaz de cohesionar a los suyos, aquel que es capaz de hacerse fuerte en su ámbito ideológico. Los resultados de las autonómicas le dan la razón al expresidente francés. Veamos. Descontando Canarias, Cantabria y Baleares, donde es difícil mantener que ha ganado o dejado de ganar ni la izquierda, ni la derecha, quedan diez comunidades autónomas. En cinco ganó claramente la derecha (País Valenciano, Madrid, La Rioja, Murcia y Castilla León) y en otras cinco, la izquierda (Aragón, Asturias, Extremadura, Castilla La Mancha y Navarra). Pues bién, tomando los datos de la encuesta del CIS publicada un par de semanas antes de las elecciones, vemos, por un lado, que estas cinco comunidades con victoria "roja" (con perdón y ya será menos) son las que en la mencionada encuesta reflejaban un mayor porcentaje de ciudadanos que se declaraban de izquierdas. Además, excepto en el caso de Navarra, son las comunidades en las que los partidos de izquierda más voto recogen de la franja de votantes que se situaba en el centro político (entre el 4 y el 6 de la encuesta del CIS). Se debe tener muy presente que la mayor autoubicación de los votantes en la izquierda en las comentadas autonomías es anterior al resultado electoral. Así pues, se puede concluir, aunque el análisis se podría ampliar y en política las estrategias no tienen porque ser excluyentes, que la izquierda gana donde hay un fuerte sentido de pertenencia a ella y que esa fuerza es la que permite arañar muchos votos de la franja templada de los votantes, del centro. Vamos, lo que decía Mitterrand.

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