lunes, 14 de enero de 2019

NI VALENCIA ES PORTUGAL, NI TODA LA IZQUIERDA LO MISMO




Portugal, ese ejemplo de que sí, de que es posible un gobierno de izquierdas transformador, acaba de aprobar la puesta en marcha de un Sistema de Depósito, Devolución y Retorno de envases de bebidas (SDDR). Un sistema que ya funciona en el medio mundo más respetuoso con la sostenibilidad del planeta y que entre 2015 y 2018 estuvimos a punto de implantar desde la Secretaría de Medio Ambiente del Govern del Botànic de la Generalitat. Finalmente no vio la luz porque el gran poder económico mandó parar y no lo permitió. Ya se sabe, los poderosos ni protestan ni reclaman, ellos tienen capacidad de amenaza y de chantaje y están acostumbrados, entonces pasó, a que los jefes y jefas de gobiernos cedan. 

La implantación del SDDR en el País Valenciano fue aquel intento que se frustró por el ordeno y mando de los grandes supermercados que en estas tierras valencianas sabemos que, ajenos a cualquier conciencia ambiental, mercadean con el consumo de las personas más y más que en ni ningún otro sitio. 

Fue aquella iniciativa comprometida y  verde que se bloqueó por el empeño de la patronal, esa que ahora defiende “Puerto/Intu Mediterraneo” como si el negocio estuviera antes que las personas y como si solamente fueran empresarios los que operan en paraísos fiscales y no los centenares de hombres y mujeres que levantan las persianas de sus comercios cada mañana.

Pues bien, en Portugal la ley del SDDR ya tiene la aprobación del Parlamento. La puesta en marcha se hará en lo que equivale a toda una legislatura, igual que lo teníamos previsto aquí. La ley portuguesa enumera las razones para la implantación del sistema, y tampoco difieren de las nuestras: disminuyen las toneladas de plástico incinerado y enterrado en vertederos, se reduce el impacto ambiental y el abandono en el territorio de millones de botellas, se valorizan mejor los materiales, se progresa en economía circular, se recorta en gasto de combustibles fósiles, se avanza en la independenciaLa norma portuguesa, a diferencia de lo que se planteaba  del 1 de enero de 2022 ya se cobraran los envases con depes supermerca energética del país, se mejora la calidad del material resultante de los residuos, se favorece el cumplimiento de los acuerdos sobre el clima de París 2015 y se crean muchos puestos de trabajo. Yo añadiría una razón más, de carácter más político. Implantar el SDDR suponía apostar por una gestión responsable y sostenible de los residuos de acuerdo con un nuevo modelo económico con el que el Govern del Botànic se decía comprometido.  No es una cuestión menor: era un vector de cambio real que impulsaba la profundización democrática que necesitamos para construir una voluntad compartida contra el miedo y la desconfianza, esas sombras que hoy sacuden nuestras sociedades.



La previsión de la ley portuguesa es que el sistema arranque a finales de este año 2019. Durante 2020 y 2021, y a cuenta de la propia administración, se dará un incentivo, una especie de gratificación al consumidor, por cada envase que se devuelva y a partir del 1 de enero de 2022 ya se cobraran los envases con depósito (latas, plástico, tetra-brick y vidrio). El sistema será gestionado por la Agencia Portuguesa del Medio Ambiente (APA) “con la participación de otras entidades”, que es la manera de facilitar la intervención de los distintos agentes implicados en el proceso. Vamos, lo que también defendimos en nuestro caso.
La norma portuguesa, a diferencia de lo que se proponía para el País Valenciano, obliga por ley a todos los grandes supermercados, de 2.000 metros cuadrados o más, es decir, y para entendernos, del tamaño de un Mercadona hacia adelante, a ceder “gratuitamente” espacio para la instalación de las máquinas de recogida y, además, a habilitar una zona para vender exclusivamente bebidas en envase retornable. En nuestra propuesta, la recogida se hacia en el conjunto de comercios y todos tenían una compensación por gestionar los envases. Dejar fuera los establecimientos medianos y pequeños los excluye de un un flujo económico y un reclamo comercial importante.

Los legisladores portugueses, en la exposición de motivos de la nueva regulación, especifican que el sistema de Devolución y Retorno es el único que garantiza que se podrán cumplir las exigencias europeas en cuanto a gestión de plásticos y residuos en general. Cifran su actual porcentaje de reciclado de envases de bebida  en un inaceptable 30%, muy parecido al que hay en Valencia, y explican tan negativo dato diciendo que el “punto verde” que se paga actualmente por la gestión de los envases, como en España,  no supone ningún incentivo para el ciudadano. Recuerdan, como repetidamente hicimos también nosotros, que, frente a su 30% de reciclaje, en los países que ya disponen de SDDR se supera claramente el 90%.

¿Y quien votó la ley portuguesa? Pues la derecha, miren ustedes qué cosas. Bueno, no solamente la derecha, es verdad. La propuesta vino del diputado del PAN (Personas, Animales y Naturaleza) y la secundaron el gobernante Partido Socialista y el Bloque de Izquierdas, su apoyo parlamentario. Pero también votó sí la oposición: el PSD y el CDS-PP, dos formaciones derechistas que pertenecen al Partido Popular Europeo, compañeros pues de nuestro PP. No hubo votos en contra. El Partido Verde y el Partido Comunista se abstuvieron. Ambos consideraron que la ley se queda corta.

Así pues, un proyecto casi idéntico al valenciano pero con un desenlace bien distinto. Tal vez las cosas vistas desde Portugal son diferentes, puede que allá la derecha no sea tan irresponsable,  o que su patronal no sea tan miope. Quién sabe. Quizás es que en Lisboa la izquierda gobernante actúa con mayor valentía que la nuestra o, a lo mejor, es que los supermercados portugueses ponen precio a sus productos pero no a la cabeza de los cargos políticos.

(Fotos: V.S.)

lunes, 3 de diciembre de 2018

MÁS DEMOCRACIA O MÁS ULTRADERECHA, HAY QUE ESCOGER




No me voy a extender, palabra, pero hay un par de reflexiones que quiero hacer sobre el resultado de ayer en Andalucía. 
Una reflexiones desde el campo de la izquierda y para la izquierda:
La primera, para el PSOE (suponiendo, que es mucho suponer, que se le tenga que encuadrar en la izquierda): Cuando la izquierda es "progre" de discurso pero gobierna pegadito a la derecha pierde los votos de izquierdas y, por supuesto, no gana los de derechas.
La segunda, para Podemos: Una izquierda que se pretendía nueva y transversal no puede unir su imagen en exclusiva a Izquierda Unida. No aporta nada, resta. No son los mismos votantes. La suma debe ser a posteriori, no previa.
Y dos detalles más:
1. No hay discurso alternativo al neoliberal. Se acepta jugar la partida en su terreno y allí no hay nada que hacer. El mensaje transformador de la izquierda pasa por lo verde, por la ecología, no entendida como salvar al oso polar (que también) sino como vector de cambio que garantiza una vida digna para las personas de acuerdo con las capacidades del planeta. Eso quiere decir un discurso nuevo de verdad, nuevas fuentes de puestos de trabajo y más igualdad huyendo de la falso crecimiento infinito y acercándonos a la prosperidad compartida.
2. La democracia se defiende con más democracia. El independentismo catalán no ha alimentado a la extrema derecha. La extrema derecha se ha nutrido de lo mal que se ha reaccionado ante el hecho de que una gran parte de Catalunya haya expresado su disgusto con el modelo de Estado. Si la respuesta es meter gente en la cárcel se acaba votando a los que mejor se mueven en esos métodos, la derecha, y cuanto más extrema mejor. Igual que a los vampiros se les combate con luz, a los "fachas" se les combate con democracia. En el caso catalán, urnas y referéndum. Si la unidad de España lo resume todo y solamente hay un modelo de España, los de derechas son los que tienen la bandera más grande.


miércoles, 7 de noviembre de 2018

FEUDALISMO VERSIÓN XXI




La historia oficial mantiene que el feudalismo desapareció allá por el siglo XVI. No es exacto, mejor dicho, no es cierto. El feudalismo sigue vivo. Claro que en una versión más civilizada, más discreta y menos evidente pero sigue, ya les digo yo que sigue. Hace 500 años dio un paso atrás pero fue para reorganizarse. Hoy como entonces se sigue respetando su sentido: no todos somos iguales ante la ley, por más que adaptemos sistemas de gobierno formalmente diferentes, una minoría muy minoría manda sobre los demás independientemente de quien gobierne.
Viene todo esto a colación, ya lo pueden imaginar, de la decisión del Tribunal Supremo de desdecirse y volver cargar sobre los bolsillos de la ciudadanía el pago de los impuestos vinculados a la tramitación de las hipotecas.
No sé que sucedió para que, anteriormente, unos jueces sentenciaran que quien debe hacer frente a ese pago son los bancos. Tuvieron un lapsus, está visto. Zafarrancho de combate, todas las fuerzas vivas de las finanzas patrias pusieron el grito en el cielo, las llamadas a capítulo y los contactos telefónicos sacarían humo y, sin disimulo y a cara descubierta, los jueces vuelven a reunirse y ponen las cosas en su sitio: a pagar los ciudadanos.
Tanta desfachatez impresiona. Es evidente que la Banca española usa su dinero (el nuestro, incluidos los 60.000 millones de los rescates) para comprar a quien hace las leyes y a quienes han de interpretarlas.
Por si faltaba algo, durante los días de dudas sobre la “última palabra” del Tribunal Supremo, no se privaron de avanzarnos que (la Banca siempre gana, como en los garitos más oscuros) si perdían la sentencia tampoco pasaba nada porque lo iban a repercutir en los clientes. O sea, te pongas como te pongas te voy a joder. O como decía Eduardo Galeano, “nos mean y dicen que llueve”.
Ayer, otra vez, ganó la Banca y perdió la gente; ganó el feudalismo y perdió la democracia; ganó la minoría y perdió la mayoría.
Mayoría, esa es la cuestión. La mayoría está representada en el Parlamento, luego debería ser allí donde se reaccionara y se legislara para que estas cosas no puedan pasar. Pero no. Gobierne quien gobierne, manda ellos.
Un día vendrá alguien que les quitará la razón. Como ayer el Tribunal Europeo de Derechos Humanos se  la dio a Arnaldo Otegi y reconoció que se le juzgo de manera injusta, como pasará con los presos políticos catalanes… pero eso será más adelante. Mientras, todo sigue “como dios manda” y aquí que no se mueva nada. El territorio es su solar y nuestros derechos su margen de negocio.
(Foto: Dani Duch)

lunes, 15 de octubre de 2018

EL SR. NAVARRO, LOS DISTINGUIDOS EMPRESARIOS Y LOS PÁJAROS




Salvador Navarro (primero por la izquierda), presidente de la CEV, junto a otros dirigentes empresariales valencianos (Foto: Ive).


Decía este fin de semana en una entrevista el presidente de la Confederación Empresarial Valenciana (CEV), Salvador Navarro, que el proyecto de poner en marcha el SDDR (Sistema de Depósito, Devolución y Retorno de envases) era una “pájara mental” y que “finalmente se demostró que no era tan positivo”. Bueno pues si a él lo del SDDR le parece “una pájara mental” a mi me parece que los grandes empresarios valencianos, a cuyo frente está Navarro, son “pájaros de cuidado”.
Y no, no es cierto que “finalmente se demostró que no era tan positivo”. No se demostró nada porque nada se hizo. Las cosas están como estaban. Los ciudadanos seguimos pagando hasta tres veces por los envases de bebida que consumimos y las grandes marcas de bebidas continúan contaminando el medioambiente y, encima, forrándose por ello a nuestra costa.
En el País Valenciano consumimos alrededor de 7 millones de envases de bebida diarios y solo se recogen en los contenedores correspondientes 2 millones de ellos. Así pues, alrededor de 5 millones se pierden cada día. Son los envases que van a nuestras calles, a nuestras cunetas, a nuestros bosques y muchos de ellos acaban en nuestros mares. Esos mares que, según los científicos, tendrán en 2050 más toneladas de plástico que de peces. Esos mares infestados de residuos con peces llenos de micropartículas de plástico en sus cuerpos que, finalmente, comiendo o cenando, acabamos llevando hasta nuestro estómago; también a los de las familias de los empresarios indolentes. Europa es el segundo productor de plástico después de China, el Mediterráneo el mar con mayores vertidos y España, tras Turquía, el país europeo que más plásticos tira al mar, por encima de las 120 toneladas por día.
Claro que, por seguir con la terminología de Navarro,  a los “pájaros de cuidado” que dirigen nuestras grandes empresas embotelladoras y de supermercados eso no parece preocuparles. La diferencia entre esos 7 millones de envases que se consumen y los 2 que se recogen adecuadamente es negocio para ellos. Ecoembes, la principal entidad que estas empresas han creado para gestionar los envases usados, es quien materializa el negocio pero no hay que olvidar que en su Consejo de Administración están desde Carrefour a Mercadona, desde Procter&Gamble a Coca-Cola, desde Pepsi a Danone, desde L’Oreal a Pescanova. Ecoembes cobra, a través del punto verde, por todos los envases, pero después solo paga a los ayuntamientos por el tercio que va a los contenedores adecuados. Todo lo que se pierde es su gran negocio.
¿Y quién sufraga ese negocio? Pues claro, el ciudadano. El paciente ciudadano que, después de pagar ese punto verde cuando compra su botella, por culpa de que Ecoembes, es decir las grandes empresas reunidas, no recoge más que un 30% de los envases, ha de volver a pagar por la recogida de los que se quedan en las calles, en las papeleras o en el contenedor equivocado, y luego por su transporte y más tarde por su tratamiento en las plantas de basuras. Todo el proceso debería correr a cargo de las empresas que ponen la botella en el mercado pero no, porque no  cumplen. Y como no cumplen ellos, pagamos todos.
Repito, en España, también en el País Valenciano, no se recicla más de un tercio de los envases que se usan. En Alemania, en Estados Unidos, en Australia, en Suecia, en Noruega, en Lituania o en el resto de 40 países y regiones del mundo donde funciona el SDDR, el nivel de reciclado supera el 90% de media. Y es muy fácil de entender: si el envase lleva un depósito de 10 céntimos, ni un solo envase se pierde en la calle, en una playa o en una papelera. ¿O ustedes han visto muchas veces monedas de 10 céntimos abandonadas por el suelo?  Pues eso, los “pájaros de cuidado” le llaman “pájara mental” a preservar nuestro medio ambiente y a velar porque no se estafe a la ciudadanía… y siguen volando tan tranquilos porque no hay gobierno que les pare los pies o, mejor dicho, que les corte las alas.

jueves, 24 de mayo de 2018

DE CORRUPTOS Y ESPAÑOLES


congreso nacional del PP
El presidente Rajoy en el pasado congreso del PP de febrero de 2017. (Foto J. Lizón)



Nos gobierna la mafia. Así son las cosas: los corruptos están al frente de las instituciones en España. Cualquier observador honrado lo tenía claro desde hace tiempo pero, desde hoy, lo podemos dar por “oficialmente reconocido”. Los tribunales lo certifican: el PP es un partido corrupto y muchos de sus principales dirigentes están camino de la cárcel. Por cierto, Zaplana a punto de entrar en la prisión de Picassent. Les aseguro que esto en Valencia es un símbolo definitivo. “El President a Picassent”.
De todas formas yo no quiero hablar de cuestiones judiciales sino, aprovechando la sentencia del “caso Gürtel” y todo lo demás que sabemos, volver a reflexionar políticamente sobre lo que está pasando.
Escuchar hoy a los dirigentes del PP decir que “son cosas del pasado” demuestra que siguen en sus trece, desprecian a la gente, no son demócratas y, por tanto, siguen dando amparo a la corrupción. Claro que las sentencias judiciales se refieren al pasado, siempre se juzgan cosas ya hechas, faltaría más que los tribunales juzgaran hechos del día o que aún no se han dado. ¿Nos toman por imbéciles?
El problema es que los delitos ahora descubiertos los han cometido personas con antecedentes de turbidez política cuando fueron nombrados. Claro que lo de Zaplana es pasado pero cuando el PP lo consagra como su líder en Valencia ya sabían de sus chanchullos telefónicos pidiendo comisiones o de sus compras de concejales para llegar a la alcaldía de Benidorm; y cuando Aznar lo hace ministro estaban los periódicos llenos de sus pagos en paraísos fiscales a Julio Iglesias, sus recalificaciones “turbo” en Terra Mítica, sus sobreprecios en obra pública, sus fondos de reptiles en Canal 9 y su rodillo parlamentario para evitar la fiscalización de la oposición. Y lo mismo vale para Rato, para Blasco, para Fabra, para Cifuentes, para Aguirre, para López Viejo, para Bárcenas, para Matas, para Mato, para Olivas, para Camps… y no sigo porque la lista es casi infinita.
Políticamente el PP es un partido corrupto porque jamás se ha preocupado de evitar la corrupción apartando a todos aquellos que manchados por la sombra de sus estafas, sus prevaricaciones llegaban a los cargos perdonando la vida a los demás y negando todas las explicaciones que se les reclamaban. No solo no los apartaban sino que llenaban las listas electorales con ellos. Si el descubrimiento de los actos delictivos hubiera sido una sorpresa, se podrían aceptar sus excusas, pero no, estaban avisados.
En realidad, uno detrás de otro, se nombraba a mafiosos y quien nombra a un mafioso a sabiendas, no puede ser otra cosa que un mafioso todavía mayor. La famosa boda de la hija de Aznar es el símbolo perfecto para entender lo sucedido. Si en cualquier boda, la mayoría de los invitados del padre de la novia son médicos, seguro que el progenitor en cuestión tiene que ver con la medicina; si son triatletas, es que el padre es triatleta y si, como en el caso de la boda de Ana Aznar, son corruptos, delincuentes, comisionistas, estafadores y sinvergüenzas, es que el padre es de la misma calaña. Lo grave es que el padre era el presidente del Gobierno.
Lo dicho, nos gobierna la mafia,. En las instituciones está su “rama institucional” pero, no nos engañemos, el tronco está en las grandes empresas, en los grandes bancos, en quienes controlan el sistema. Son esos que no se presentan a las elecciones pero mandan gobierne quien gobierne. Son los que pagan las comisiones a cambio de sus millonarios beneficios a costa de todos, los que mueven los hilos, los que ponen las reglas del juego y se llevan por delante a quien las incumple. Sugieren leyes a su medida y recompensan con las puertas giratorias los servicios prestados. Sirva de ejemplo Telefónica: pasa como con la boda de Aznar, ¿por qué contrata Telefónica a corruptos del nivel de Rato, Urdangarín o Zaplana? ¿No conocen su pasado? El ejército de investigadores que tiene Telefónica sabe más de estos tres sujetos (y de mucha otra gente) que la misma policía, por tanto, si Telefónica contrata mafiosos es porque ellos forman parte del mismo negocio.
Qué lástima que Albert Rivera y sus “Ciudadanos” miren a tanto corrupto y sólo vean españoles. Españoles como ellos.


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