martes, 28 de marzo de 2017

LAS LECCIONES DEL PP EN TEMAS DE URBANISMO

Ayer tuve una comparecencia en la Comisión de Medio Ambiente de las Cortes Valencianas. 
 
El tema, el retraso en las obras anti-inundaciones de la Marjalería de Castellón. Sobre él había preguntado el PP. En concreto, la persona que reclamaba nuestra comparecencia sobre el tema era el diputado del PP por Castellón, Miguel Ángel Mulet, que había sido concejal y responsable de Urbanismo con los gobiernos de Gimeno, Fabra y Bataller. 
 
La razón del retraso de estas obras (principalmente una red de saneamiento de aguas residuales que ahora van a pozos negros, para conectarla con la estación depuradora de Castellón) que deberían haberse ejecutado en 2016 no es otra que los recortes del Gobierno de Madrid. A pesar de estar previstas para el año pasado, cuando llegaron los recortes, se decidió que los trabajos en cuestión, que aún no estaban empezados, serían una de las partidas a excluir. 
 
Es cierto, pues, que se puede hablar de retraso, pero hay que añadir que fue, precisamente, por culpa de la "no disponibilidad" de presupuesto a la que nos obligó el ministro Montoro y el Gobierno del PP. 
 
Ayer en las Cortes lo expliqué, pero añadí un dato muy importante: que el PP después de 24 años en el Ayuntamiento de Castellón y 20 en la Generalitat no hizo esta obra. 



También añadí que los problemas de inundaciones así como las afecciones medioambientales y de salud pública que vienen a resolver estas obras en la Marjalería, están directamente relacionados con las miles de viviendas irregulares que hay en la zona, producto de años de mirar hacia otro lado por parte de las administraciones. Y no sólo esto, también de crear expectativas de regularización que nunca se cumplieron mientras aumentaban las construcciones. 
 
Esto es lo que ahora se ha acabado. Se está redactando un nuevo Plan General de Ordenación Urbana que marcará los límites de manera estricta y, en la parte que a nosotros como Consellería nos corresponde, estaremos vigilantes. 
 
Seguridad jurídica para los vecinos y protección medioambiental son los requisitos a cumplir. La Marjalería está muy dañada por tanta construcción fuera de ordenación pero todavía mantiene, y no precisamente gracias a las políticas urbanísticas del PP, valores culturales, didácticos y medioambientales que hay que preservar. 


Ayer el PP me habló de temas que tenían en común tres cosas: urbanismo, Castellón y retrasos. Después de explicar todo lo que tocaba añadí que había que ser muy atrevido para, desde el PP, hablar de esos tres conceptos juntos. Le recordé al diputado Mulet la Ciudad de las Lenguas, que estuvo 10 años parada y nunca se hizo; la de la Música, 9 años prometiéndola y no se hizo, y Mundo Ilusión, 16 años hablando de ella y nada de nada. Eso sí que son retrasos. 
 
La jornada la completé con dos reuniones con directores generales. 
 
La primera con Antoni Marzo, de Medio Natural, para planificar las próximas reuniones con la Diputación de Valencia y el Ayuntamiento de Pedralba sobre la variante de la población. De la época de Alfonso Rus, la Diputación tenía un proyecto para hacer la carretera por dentro del Parque Natural. El proceso estaba muy avanzado cuando llegamos a la Conselleria y se paralizó al iniciar la modificación del Plan de Ordenación de Recursos Naturales del espacio. Las futuras normas del Parque deben servir para aumentar la protección de un entorno en cuya preservación estamos implicados todos, y muy especialmente los municipios de la zona. No hay carretera dentro del Parque Natural que no lo perjudique gravemente. Por ello, como llevamos defendiendo desde hace más de un año, lo conveniente es buscar alternativas que no lleven grabada a fuego la marca de la burbuja inmobiliaria y el urbanismo del PP. 
 
La segunda reunión fue con Delia Álvarez, la directora general de Prevención de Incendios Forestales, para revisar el tema de las quemas prescritas. 
 
También tuve una conversación telefónica con el presidente de la Federación de Caza de la Comunidad Valenciana, Vicente Seguí, que me hizo llegar la posición contraria de su colectivo en nuestra iniciativa, experimentada en Castellón, de hacer pruebas de captura de jabalíes con jaulas. Le expliqué que se trataba de pruebas, que las iríamos repitiendo en el futuro, que hablaríamos y que, según los resultados que dieran, analizaríamos su viabilidad y las posibilidades de esta iniciativa. 
 
Después, ya en la "intimidad" solitaria del despacho, aproveché para las habituales lecturas de documentos, puesta en orden de papeles y cuestiones de agenda y firma.

lunes, 27 de marzo de 2017

Verde, Le Pen o más de lo mismo, esas son las opciones

 Holanda paró los pies a la ultraderecha gracia al ascenso del Partido Verde de Jesse Klaver 
(en el centro de la foto, EFE)


Las desigualdades sociales y la pobreza que hoy están condenando a miles y miles de personas en todo el mundo, también en nuestro entorno más inmediato, no son fruto de regímenes autoritarios, ni de violentas dictaduras, no. Las desigualdades que hoy vemos, palpamos y sufrimos se dan después de años de democracia, de décadas de votos y urnas, pero con trampa. La lógica capitalista se ha adueñado progresivamente del espacio político y, durante años, ya sea con la dura careta liberal o con el rostro más amable socialdemócrata, el poder económico ha utilizado a los gobiernos en beneficio propio, como empleados a su servicio. Esa utilización es la que la que hoy está en crisis, y lo que se ha mantenido con elecciones, con elecciones está desmoronándose.
En su huida hacia adelante, los "dueños del mundo" fuerzan a los gobiernos a garantizarles sus beneficios cortoplacistas y, para ello, los derechos sociales son simples lastres, se legisla contra los vulnerables. Recordemos: ocho personas poseen la misma riqueza que la mitad más pobre de la población del planeta y las tres personas más ricas de España tienen lo mismo que los 15 millones de españoles más pobres.
Que la cosa pública no funcionaba era una sospecha generalizada pero, hasta ahora, había triunfado el discurso de que no había alternativa, de que el cambio real no era posible, de que no había nada que hacer. Eso es lo que está hoy en caída libre.

Sí hay alternativa. Hay mucho que hacer. Todo pasaba por perder el miedo, y en eso estamos. La ciudadanía está dispuesta a abandonar el camino marcado. Con ella, muchos políticos que están llegando a las instituciones, también han dicho hasta hemos llegado. Está sucediendo. Salirse del rebaño resulta un éxito electoral. Quién lo iba a decir. Es verdad que en este proceso  emergen profetas del odio, del racismo, del egoísmo y también de la más  vergonzosa ignorancia , pero también nuevas fuerzas transformadoras que, por la izquierda, quieren ir mucho más allá del papel de complemento de la socialdemocracia; fuerzas valientes que no vienen a gestionar mejor lo que hay sino a cambiarlo. Y somos más que los neofascistas.
Claro que hay alternativa al modelo capitalista productivista que, como responsable de la crisis que sufrimos, no nos va a sacar de ella. La alternativa es la apuesta por un nuevo modelo productivo, y político, y social... un nuevo modelo de vida y de sociedad.
La alternativa tiene nombre, se llama ecología política y es el único discurso completo, coherente y sin contradicciones frente al capitalismo depredador que sufrimos. Es una propuesta que integra un nuevo eje de conflicto, el medioambiental. Se trata de  un discurso que va mucho más allá de la ecología clásica de oposición a unas determinadas iniciativas esquilmadoras, contaminantes o peligrosas del gobierno de turno, es la encarnación del nuevo modelo al que me refería antes: justicia y libertad para las personas y un futuro para el planeta en su conjunto.
La ecología política es equidad y sostenibilidad. No puede haber sociedad de espaldas a las personas, sus derechos no son lastres sino obligaciones. La lucha contra el cambio climático, eso que ya nadie discute (descontando a Trump), pasa por un modelo económico respetuoso con el planeta, léase, no especulativo, descarbonizado, menos intensivo en uso de energía y más en mano de obra. Con profundas reformas en las políticas laborales, comenzando por las reducciones de horarios y por un más igualitario reparto del llamado trabajo reproductivo y del cuidado personal entre hombres y mujeres. Por tanto, mayor redistribución de rentas, más igualdad de oportunidades, más derechos, más integración, más pluralidad.
Ese es el mensaje que está calando: la esperanza y la ilusión son contagiosas. Lo podemos conseguir si así lo queremos, conectando con lo mejor de la gente, con su voluntad de ser fraternos, con su generosidad. Claro que queremos acoger a los que huyen de hambres, de guerras y de persecuciones. Nosotros somos ellos.
En ningún sitio está escrito que las cosas hayan de ser como siempre. El bipartidismo que hemos visto en España cuarenta años, y en Europa, muchos más, no es eterno, ni mucho menos y la alternativa no es el neofascismo descarnado, ni la socialdemocracia (más bien socioliberalismo) vieja y cómplice de todos los austericidios cometidos. Lo acabamos de ver en Holanda. Han sido los Verdes, la ecología política, los que han parado los pies a la derecha xenófoba e inhumana; no lo han hecho los partidos tradicionales. Sin el crecimiento de la izquierda verde y alternativa, Wilders, un ultra, seguramente estaría gobernando. Igual que lo estaría haciendo Hofer en Austria, otro ultra, si no lo hubiera derrotado en las Presidenciales Van der Bellen, otro verde.
Lo que se propone no es, ni de lejos, ponerle un barniz verde a las políticas de siempre, eso es muy poco. No hay justicia social sin justicia medioambiental. Se trata de cambiar desde la base todo el modelo de producción y consumo, tocar los cimientos el sistema. Eso requiere plantar cara a los intereses de las grandes empresas en defensa del interés general. Hay que integrar todos los intereses particulares en el interés general pero no supeditar éste a aquellos.
El mensaje verde tiene un inmenso caudal de votos. Lo estamos viendo en toda Europa, lo vemos en los estudios de motivación en todo el Estado. Los apóstoles del crecimiento ya no convencen. Principalmente el electorado joven y mujer ha pasado página. El dogma del crecer y crecer va aparejado a una realidad destructiva: se destruye empleo, territorio, derechos, garantías, medio ambiente. Crecimiento como sinónimo de vivir mejor es un espejismo. Como discurso políticamente correcto estaba muy bien pero era falso. Ni se puede crecer eternamente, ni crecimiento lleva a mejora general. Los afortunados son siempre unos cuantos, y cada vez menos. El mensaje alternativo es la búsqueda del "buen vivir" de la mayoría. No apuntar a crecimientos imposibles y depredadores sino a equilibrios planificados y justos que repartan adecuadamente aquello de lo que se dispone y garantizar, así, una vida digna para todos.
Los responsables políticos evitamos siempre mentar la palabra decrecimiento pero tenemos que empezar a poner el término sobre la mesa de debate, sin complejos. Se le puede buscar otro nombre pero, si coincidimos en que en un planeta finito es irreal hablar de crecimiento infinito, estamos apuntando al decrecimiento. Por cálculos electoralistas no podemos menospreciar la inteligencia de los votantes y decir sin decir. Digamos la verdad: el planeta no da para más, no puede mantener nuestro ritmo. Vamos a decrecer de manera obligatoria, ya lo estamos haciendo, ¿qué son los recortes y la devaluación salarial si no? Los recortes son decrecimiento a costa de los más vulnerables. Así que, o regulamos y ordenamos el proceso para hacer una transición justa o acabaremos pagándolo traumática y dolorosamente los de siempre, los y las de abajo, antes incluso las que los.
Tenemos una inmensa oportunidad para hacer de la necesidad virtud, cambiar la competencia y la voracidad por la solidaridad y la calma. Será una vida más lenta, más humana, más próxima, más femenina. No tendremos una pantalla de plasma en cada habitación, ni aviones particulares, ni coches de mil válvulas pero sí aires puros, ríos limpios y paisajes acogedores por los que pasear, y tiempo para hacerlo.
Julià Àlvaro es secretario autonómico de Medio Ambiente y Cambio Climático de la Generalitat Valenciana, coportavoz de Verds-Equo País Valencià y miembro de Compromís.


(Artículo que he publicado hoy en ELDIARIO.ES)

sábado, 25 de marzo de 2017

LA INNOVACIÓN ES UN ARMA CARGADA DE FUTURO

La jornada de ayer viernes, como todos los viernes, la empezamos a primera hora con una reunión del gabinete de la Secretaría Autonómica. Un encuentro con todos los directores generales para revisar los temas que llevamos entre manos y comentar, conjuntamente, los problemas que tenemos, las cosas que se complican y, también, celebrar todo lo que se va solucionando. Estas reuniones suelen ser largas y muchas veces, sobre todo cuando, como ayer, la agenda y los compromisos ponen límites de tiempo, se quedan temas por tratar. Lo positivo de estas reuniones es que se forman lo que se llaman sinergias, todo el mundo conoce lo que están haciendo los demás, qué cosas son compartidas y, sobre todo, se pueden hacer aportaciones transversales que siempre son positivas si, además, sirven para fortalecer el grupo... al menos esa es la certeza que tengo.

Ayer revisamos, entre otras muchas cosas, las futuras obras de la Marjalería de Castellón sobre las que tengo una comparecencia parlamentaria el lunes, y también los trabajos de la margen izquierda del Júcar-Vinalopó que están ya a la espera sólo de la declaración de impacto ambiental. Tenemos a punto también la resolución sobre las actividades de descarga de graneles en el Puerto de Alicante que deberán empezar ya el trámite para la futura construcción de naves cerradas para realizar estas operaciones que han generado mucha contestación ciudadana. La autorización estará siempre condicionada a los controles ambientales que se harán. También la propuesta de renovación de la autorización de la actividad de la cementera CEMEX de Buñol está ya preparada contemplando la reducción a cero de incineración de residuos peligrosos. También los no peligrosos se limitarán mucho y los controles serán mucho más amplios.

En los próximos días daremos ya por cerrado el proceso de nombramiento de los directores de los parques naturales. Donde el PP había colocado, a dedo y en contra incluso de una sentencia judicial, una figura que se inventaron llamada "dinamizadores", nosotros hemos recuperado a directores con nivel de funcionarios de la administración, de manera reglada y garantizada, como se reclamaba judicialmente.

Abordamos bastantes temas más que harían muy largo este resumen de actividades, así que no continuaré...

De la reunión con los directores generales me fui a la Universidad Politécnica de Valencia donde participé en la entrega de galardones de la III edición de los premios a los mejores trabajos académicos en ingeniería del agua del Instituto Universitario de Ingeniería del Agua y el Medio Ambiente (IIAMA).

 
Fue un acto agradable, en la medida en que se premiaba a jóvenes investigadores, e interesante por las diferentes intervenciones que se hicieron. Compartí parlamentos con el Rector de la Universidad Politécnica, Francisco José Mora; el concejal del Ciclo Integral del Agua del Ayuntamiento de València, Vicent Sarrià; el Comisario de Aguas de la Confederación Hidrográfica del Júcar, Javier Ferrer, y el director del IIAMA, Félix Francés. 

 
Los tres premiados fueron Jared Ortiz- Angulo, Cristina Aguilar y Francisco Calvo. Este último se llevó el primer premio con un trabajo sobre "Zonas húmedas artificiales con filtros vegetales para depuración de aguas residuales en pequeñas poblaciones". Calvo explicó su propuesta y, durante la intervención, además de presentar un trabajo de interés y hacerlo bien, se mostró muy comprometido con el medio ambiente y con la necesidad de adaptar nuestros comportamientos y nuestras acciones hacia su preservación.


Yo, en mis palabras, quise comprometer el apoyo de la Generalitat con la labor investigadora de las Universidades y puse ejemplos de los diferentes ámbitos y proyectos en los que estamos trabajando conjuntamente. Recordé que la realidad condicionada por el cambio climático nos marca el camino y que hay que apostar por nuevas recetas. Hace dos días fue el Día Mundial del Agua y el día anterior el de la Poesía. Así que aproveché para recordar aquel poema de Gabriel Celaya que decía que "la poesía es un arma cargada de futuro" y lo cambié por "la innovación (que de eso hablábamos ayer en la Politécnica) es un arma cargada de futuro ". De hecho es la única que nos puede garantizar el futuro si somos capaces de combinarla con comportamientos menos depredadores medioambientalmente.

 
Antes de comer aun tuve una reunión con el subsecretario de la Conselleria, José Moratal y el director de la Dirección Territorial de Valencia, Javier Civera, para tratar diferentes cuestiones de personal. La Territorial de Valencia lleva un gran volumen de trabajo y también es una de las instancias que trabaja más en precario por culpa de las dificultades que tenemos para cubrir las plazas vacantes.


viernes, 24 de marzo de 2017

BUSCANDO SOLUCIONES A LAS MIL (Y MÁS) CASAS FUERA DE LA LEY DE CATRAL



La jornada de ayer la empecé con una reunión de la Comisión de Evaluación Ambiental en la que revisamos una serie de iniciativas urbanísticas que debemos cursar. Revisamos planes generales de diferentes municipios, entre ellos, Catral, en la Vega Baja, que tiene miles de viviendas en situación irregular que hay que regularizar. Ahora el ayuntamiento tiene dos años para decidir cómo hacerlo y evitar que se tengan que poner sanciones graves o, incluso, proceder a algún derribo. 
 
Catral, que dispone de una de las huertas más impresionantes de la Comunitat, fue objeto en el año 2006 de una decisión sin precedentes por parte del Gobierno del PP que retiró al Ayuntamiento las competencias en disciplina urbanística debido a la falta de control sobre el urbanismo en la localidad. En 2009 se le devolvieron. Muchos de los propietarios de las viviendas irregulares, verdaderas urbanizaciones fuera de la legalidad, son extranjeros, sobre todo ingleses. Por eso el consulado de ese país se ha interesado en repetidas ocasiones por la situación de este municipio alicantino. 


En la Comisión, también pasamos revista a una serie de modificaciones puntuales al planeamiento y planes especiales. Ayer, de todos modos, no había en el orden del día ningún proyecto de aquellos que mantienen en guardia a los medios de comunicación. 
 
No pude estar en los últimos puntos de la Comisión porque a las 12 tenía una reunión con la consellera Elena Cebrián para revisar algunos temas relacionados con la gestión del agua como remate a una semana casi monográfica sobre este asunto, ya que, como anteayer fue el Día Mundial del Agua, le hemos dedicado especial atención al tema. 
 
Inmediatamente, como todos los jueves, fui al Palau de Castellefort para asistir al "Consellet", la reunión de secretarios autonómicos y subsecretarios previa al Pleno del Consell de los viernes. 
 
Ayer, de nuestra secretaría autonómica incluimos, la venta por parte del Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo (CEAM) de una parcela anexa a sus instalaciones para casi 800.000 euros, un acuerdo con la Entidad Metropolitana de Saneamiento de Aguas para gestionar el saneamiento de toda el área de Valencia y alrededores y un convenio de obras contra inundaciones en la Marjalería de Castellón. 
 
Del Palau de Castellfort regresé al despacho de la Conselleria porque, junto a tres directores generales, Joan Piquer, de Calidad Ambiental, Antoni Marzo, de Medio Natural, y Manuel Aldeguer, de Agua, nos reunimos con la secretaria autonómica de Modelo Económico y Financiero, Maria José Mirá, para hablar sobre ayudas europeas y sobre la situación del pantano de Buseo, en la localidad valenciana de Chera. 


En lo que se refiere a fondos comunitarios, hablamos de programas para la informatización de instalaciones y sistemas de recogida de residuos, y en cuanto al pantano de Buseo, tratamos de su propiedad y su futuro uso. El embalse en cuestión era propiedad de los regantes de la zona, de ellos pasó a una fundación y, desaparecida esta, terminó en manos de la Generalitat aún en tiempos del PP, después de ir de un departamento a otro, ha acabado dependiendo de nuestra Conselleria. 
 
Cierto es que el pantano no cumple ya su función original para el regadío pero es un espacio de interés comarcal. La realidad, sin embargo, es que la Generalitat no gestiona pantanos, que eso es cosa de las Confederaciones Hidrográficas que dependen del Gobierno Central. Así que, a través de Patrimonio, buscaremos un acuerdo con el Gobierno de Madrid. 
 
La comida fue de trabajo con el director general del Agua, Manuel Aldeguer, para ir preparando una reunión que tenemos la próxima semana sobre obras para evitar las recurrentes inundaciones en las localidades valencianas de Godella, Rocafort y Burjassot. Tenemos un viejo proyecto de los tiempos del PP que apuesta por grandes canalizaciones y buscamos soluciones menos agresivas. 
 
Por la tarde, con el subdirector general de Calidad Ambiental, José Vicente Miró, nos reunimos con un grupo de vecinos de la Pobla de Vallbona preocupados por las posibles emisiones contaminantes de algunas fábricas de la población. Les explicamos, en general, cuál es nuestra dinámica de inspecciones; hablamos concretamente de los polígonos industriales de la zona y vamos a mantenerles informados de todo lo que hacemos que pueda tener relación con sus quejas. 


Una vez terminada esa reunión, aún le dediqué un rato a un artículo que estoy escribiendo sobre el valor de la ecología política en el panorama político de los próximos años. Tras los resultados electorales en Holanda, conviene tener en cuenta que la gran subida del Partido Verde (GroenLinks) ha sido la que le ha parado los pies a la formación ultra y xenófoba que todo el mundo daba, a priori, por ganadora. La tesis que defiendo, y de la que estoy absolutamente convencido, es que sólo la ecología política, sólo los partidos verdes, tienen un discurso energético, económico, social y político completo y verdaderamente alternativo al bipartidismo (liberales y socialdemócratas) que nos han llevado a esta crisis que padecemos por ser simples servidores del capitalismo depredador. Cuando se hunden las formaciones tradicionales y emergen los populismos ultras, sólo el discurso verde de la ecología política les puede hacer frente con un modelo alternativo y sin contradicciones. Ya lo leeréis... 
 
Y para terminar, comento la foto que encabeza hoy este diario. Me la enviaron ayer. Es una instantánea tomada muy cerca de la desembocadura del río Júcar en Cullera. Como veis, envases y más envases abandonados que acaban ensuciando y contaminando nuestro medio ambiente y que reclaman a gritos una gestión diferenciada y mucho más eficiente de estos residuos.

jueves, 23 de marzo de 2017

DEL BLENIO DE RÍO A LOS PANTANOS DE FRANCO, UN DÍA COMPLETO

Ayer, más agua. Se celebraba el "Día Mundial del Agua" y tanto por la mañana como por la tarde hice actividades ligadas al líquido elemento.

Por la mañana me desplacé hasta Sollana, concretamente a la zona donde se encuentra uno de los tres filtros verdes de la Albufera de Valencia, el "Tancat de Milia" donde realizamos una suelta de ejemplares de blenio de río, un pez que había desaparecido de la Albufera a finales de los 70 y que ahora regresa poco a poco, gracias especialmente al gran esfuerzo y al compromiso de nuestros técnicos del Centro de Investigaciones Piscícolas de El Palmar. 


La presencia del blenio de río, y lo mismo se podría decir de otras especies de fauna como el samaruc y la gambeta de agua dulce o de algunas plantas acuáticas, es una buena señal relacionada con la salud de las aguas de la Albufera. La existencia de los ejemplares que ayer liberamos apunta también hacia una mayor conexión entre la Albufera y el Júcar, lo que también debemos celebrar. 

El mayor control de los vertidos al lago de la Albufera está dando resultados aunque todavía sigue habiendo importantes «puntos negros» por los que llega mucha agua sucia al Parque Natural. Incrementar, en paralelo, la aportación de agua de calidad es lo que garantizará la excelencia de las condiciones del lago. 


El futuro de la Albufera no depende sólo de lo que se pueda hacer en ella directamente. El incremento de la reutilización de las aguas residuales es fundamental para recuperar acuíferos y sustituir recursos. En estos momentos, en Valencia, sólo usamos un tercio de lo que depuramos, y se vierte directamente a barrancos o al mar casi 300 hectómetros cúbicos de agua. Tres cosas son necesarias para mejorar estos aprovechamientos: coordinar el trabajo de las instituciones modificando la normativa existente, buscar el acuerdo de los diferentes agentes sociales implicados y disponer de las infraestructuras necesarias. Al final, el beneficio será para todos. Todos ganaremos, nadie perderá. 

Antes de ir a Sollana, me reuní con el director general de Urbanismo, Lluís Ferrando para abordar estrategias que nos permitan mejorar el impacto ambiental de los muchos núcleos urbanizados que existen a lo largo y ancho de nuestra Comunitat sin el saneamiento adecuado. 

Después de comer revisé con el director general de Calidad Ambiental y Cambio Climático, Joan Piquer, el estado de los proyectos de las futuras estaciones de transferencia de residuos de la Vega Baja que el Consorcio de la zona está ultimando. 

Aunque tuve un poco de tiempo para trabajar en el Orden del Día de la Comisión de Evaluación Ambiental prevista para esta mañana, en seguida me fui al Centro de Turismo de Valencia (CDT) donde la Federación de Comunidades de Regantes de la Comunidad Valenciana (FECOREVA) había organizado una jornada para celebrar también el "Día Mundial del Agua". El acto lo presidió el presidente de la Generalitat, Ximo Puig, y también estuvo la consellera Elena Cebrián. 


La conferencia de apertura la hizo el ex ministro de Agricultura en tiempos de la UCD, Jaime Lamo de Espinosa, y a continuación hubo una mesa redonda sobre "El futuro del agua en la Comunidad Valenciana". 

En general, todas las intervenciones centraron la atención en el valor estratégico del agua, en su necesidad para producir los alimentos que necesita la ciudadanía y en ser muy cuidadosos con su gestión. Se habló mucho de reutilización, de modernización de regadíos, de repercusión de costes, de desalinización, de trasvases y de la urgencia de un gran pacto del agua. 

A mí me tocó clausurar el acto, algo que no tenía previsto, y aproveché la ocasión para agradecer esa oportunidad, hablar un poco de cambio climático y ofrecer toda nuestra disposición, la de la Generalitat, en la búsqueda de ese gran "Pacto del Agua ". Lo que hice fue explicar que en los pactos nunca se impone de manera absoluta la tesis de una de las partes y que un gran acuerdo debe satisfacer a la mayoría de los agentes implicados; si no es así, no suele haber acuerdo. 


A lo largo de los parlamentos se habló de las políticas hidráulicas de Carlos III, de Jovellanos, de Joaquín Costa e, incluso, de los pantanos de Franco. Las referencias me sirvieron para reconocer que llevamos muchos años hablando y gestionando el agua pero que, en todo caso, ahora estamos mucho mejor que en tiempos de Carlos III, de Jovellanos, de Costa y, sobre todo, que en tiempos de Franco. Ahora lo que toca es adaptarse a los tiempos que corren, tener altura de miras y buscar la manera de garantizar el interés general satisfaciendo al máximo el puzzle de intereses particulares en juego. 

Al finalizar el acto, me fui al MUVIM a la conferencia de Andreu Escrivá sobre cambio climático, a resultas de su reciente libro "Aún no es tarde". Yo sí que llegué tarde. El acto de FECOREVA se alargó más de la cuenta y me perdí la charla de Escrivá. Suerte que me queda el libro.